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EL BIG BANG ( Y 3)

Wednesday, June 2nd, 2010

La sala de espera casi esta vacía, sólo me acompaña el hombre triste ke en ningún momento ha levantado la vista del suelo y una mujer ke llegó despues y ke ni sikiera se ha sentado. Como si el alkitrán se hubiera introducido en la sangre y me llegara a los ojos, las paredes de la sala, antes blanca, ahora parecen oscurecerse, llenándose de sombras. La marea negra ha llegado también a la saliva y mataría por un botellín de agua, por kitarme la sensación de haber comido tierra mojada por el alkitrán. Kién hubiera dicho ke los efectos y las vibraciones del big bang me durarían todavía hoy.

Un big bang ke fue acumulando energía la semana previa antes de su partida, días ke recuerdo con el mismo color ke ahora me ocupa las pupilas. No cogía el teléfono, no vi a nadie; si le hubiera comentado a alguien lo ke me ocurría, me hubiesen mandado a la mierda, claro, pero yo en ese momento lo ke me decía es ke ellos no habían sentido nada así nunca, una ola gigante de alkitrán ke lo arrasa todo, una erupción volcánica de kímica y piel, la sensación de estar amaneciendo en otra vida, porke sino, me hubieran entendido; sólo kien lo ha sufrido me entiende, por descontando. Y además, ke coño, sin excepción, los ke me trataban de majara por darle tanta importancia a un asunto tan aparentemente trivial eran amigos ke tenían pareja y odio esa superioridad moral ke destilan cuando ellos hace ya tiempo ke pusieron su corazón a buen recaudo.
No encendía ni la tele, ensimismado en un estado de seminconsciencia , sonando de fondo el ruido del tren ke venía a despedazarme, sin dormir por las noches, sin rendir en el trabajo, alimentándome de tabaco, y no, no era por desamor; con el tiempo concluí ke si un hecho tan insignificante en la vida me afectaba tanto había una razón más profunda, abierta y destapada por el hecho de ke me había dejado; perdí la fe en ke es bueno vivir. Si mis teorías estaban ekivocadas, si no había lugar para la magia, sin con tantas cosas a favor no salían las cuentas, si nuestra historia estaba escrita pero a él le daba igual, si las señales eran espejismos ke disfrazan el vapor, si no importaba lo ke yo hiciera…¿Merecía la pena?
Visto con mis ojos de hoy (o con los de cualkier persona de madurez normal) puede parecer de un drástico exagerado, de un infantil sin medida o de un absurdo sin comparación, pero si lo pienso por segunda vez, algo de razón había en mi demencia ¿Ké gracia tenía la vida si todo era azar, si no hay nada por lo ke esperar, si no existe la posibilidad de magia? Somos objetos muertos enmedio del inmenso océano, esperando ke una ola nos lleve a una playa para descansar del vaivén marino para siempre, o peor aún; ke nos reuna con un cuerpo muerto similar para tener la sensación de ke no estamos solos, pero en realidad, los único ke tienen en común es ke son muertos y se dejan llevar, y sólo con las olas tenemos la sensación de estar vivos, pero es una sensación tan falsa y efímera como el vapor y nadie está a salvo, porke tarde o temprano todos llegaremos a la orilla y descubriremos la fatal condición ke hace ke no tenga sentido, ke no merezca la pena ni intentarlo. Pobres actores secundarios ke un día pensaron ser protagonistas.
Tal vez sí merecía la pena pero yo no me lo había ganado, me había rendido fácilmente y olvidaba ke ser ficción significa asumir ke es posible lo extraordinario ( la predestinación a estar juntos), pero también encontrarse grandes obstáculos ke nos ponen a prueba y si en dos ocasiones lo había despertado, podía ocurrir en una tercera.

El jueves por la mañana, una semana despues, el día ke se iba, apagué el despertador con la intención de no ir a trabajar, dispuesto a kedarme en la cama todo el día y aguantar como pudiera, porke me veía incapaz de salir a la luz, de mover las piernas, pero a eso de las once de la mañana escuché ke alguien abría la puerta de mi casa. Todos mis amigos tienen llave y podría ser cualkiera, pero era Pe, ke sin un saludo, abrió la puerta de la habitación para gritarme… “¡¿Ké coño haces akí?! ¿Se puede saber ke te pasa? Nos tienes a todos muy preocupados, y yo al llamarte esta mañana al trabajo me he metido un susto de mil pares de narices…Creía ke te pasaba algo malo…”
Subió la persiana, abrió las ventanas y dejó pasar la luz, pero como un vampiro, me escondía entre las sábanas huyendo de la realidad ke sentia como ajena, un sitio al ke no pertenecía. Arrastró las sabanas también y me agarró para estrujarme :”¡¿ Todo eso es por ese tío?! Pero ké coño te ha dado?? No merece la pena hacerte el daño ke te estas haciendo, es horrible verte así”
- Eso es lo peor…Es algo ke no puedo controlar, y te juro ke lo he intentado, pero la semana pasada, cuando estuve con él…Joder, …Nunca había sentido nada parecido.
- Bah, siempre se dice lo mismo, y luego llega otro tío ke te hace cambiar de opinión.
- Este es diferente
- Todos son diferentes
- Te juro ke no me gustaría ser así y menos actuar de este modo, pero es superior a mis fuerzas. Seguramente necesito un psikiatra.
- Sí, seguramente. Como todos. Lo ke no entiendo es como si te gusta tanto no haces algo en vez de kedarte encerrado en casa.
- Porke ya no hay nada ke hacer. Se va a vivir a Madrid, esta misma mañana.
- Ke cabrón.
- No creo. Está dolido y tiene mucho miedo. Creo ke se está escapando, huyendo. Seguramente he llegado tarde, porke hace unos años podíamos haberlo tenido todo para ser felices.
- Ke más kisieras…Las cosas siempre se joden.
- Pero yo no voy a tener la oportunidad de comprobarlo.
- ¿ Cuando dices ke se va?
- Esta misma mañana, dentro de una hora.
- Pues mira, si de verdad es tan importante y tanto lo deseas, yo iría a buscarlo a la estación y hablaría con él.
- ¡Pero si en esta semana ni sikiera me ha llamado!
- ¿ No dices ke tiene miedo? ¿Cómo te va a llamar?
- No sé, es mejor ke lo olvide.
- Mira, te juro ke me la trae floja ese tío, pero si para ti es tan importante, no deberías dejar ke se fuera a Madrid sin decirle un par de cosas a la cara y no kedarte con ninguna duda…Y ke Dios me perdone por estar diciéndote esto, pero yo vi como te miraba y desde luego, no estás delirando…Del todo…
- ¿Hablas en serio?
- Totalmente. No creo ke estès así por un capricho.
- Lo puedes jurar…Gracias por entenderme…
- ¡Sal de la cama y dúchate! Yo te llevo.

Su hermana abre la puerta de la consulta y vuelve hacia mí, chisporroteante, luminosa, me pregunta cuando me toca y le digo ke despues del hombre ke acaba de entrar. Se ofrece a esperarme y le digo ke no, ke no es necesario. Me dice ke no le importa, ke le apetece tomarse una cerveza conmigo y además pidió la mañana libre, y yo insisto ke no, y ella ke sí, hasta ke confiesa ke tiene algo importante ke decirme. Es en este momento cuando me llaman de la consulta y yo entro, cuando estoy por decirle ke se vaya, ke no kiero saber nada más, pero parece tan buena gente ke me cuesta no confiar en su palabra .
La visita del médico es para unas recetas rutinarias pero aún así me pregunta si me encuentro bien; debe haberme notado la huella de las vías del tren en el cuerpo, debe haberme visto la lengua negra, el cuerpo exhalando vapor, la vergüenza tan fuerte ke aún me sigue cambiando la cara al acordarme y verme.
Verme en el coche de Pe, corriendo a la estación, haciendo malabarismos con los semáforos. Cuanto le agradeceré toda mi vida ese gesto…Cuerpos inermes flotando en el océano pero con algo a lo ke poderse agarrar , dejándose llevar hasta la playa juntos. No sabe hasta ke punto se lo agradezco.
La camiseta y las manos me chorreaban, empapando todo lo ke tocaba, como si el vapor se me hubiera kedado dentro del cuerpo y estuviera dispuesto a buscar un escape por todos los poros, al ritmo de un corazón desbocado ke luchaba por salir del tòrax a empujones. Despues de tantas comparaciones ke me hice atado a la vía del tren, era cruelmente irónico ke tuviera ke ir a buscarlo a la estación de Renfe, pero ke puedo esperar de kien escribe mi destino y me manda señales confusas y ekivocadas; es un pedazo de cabrón ke se debe divertir un huevo conmigo.
Las doce menos cuarto. Parecía ke no llegábamos. Ay mi corazón…Latidos con la fuerza de las ondas sísmicas de un terremoto. Las doce menos diez y ya lo daba todo por perdido. Pe se saltó dos semáforos y enmedio de una sonora pitada llegamos a la avenida ke lleva a la estación, el tiempo como una cuerda ke te aprieta el cuello. “¡Baja y corre, ke ya busco yo aparcamiento!” me gritó Pe en la puerta, sin casi detenerse. Estaba ciego, el sudor me caí a los ojos y no veía más allá de mis narices; por mucho ke lo limpiaba con la mano, me volvía a cegar; el mundo convertido en su totalidad en vapor.
Corrí dentro de la estación, choké con dos o tres personas, secundarios poco atentos a la culminación de la trama donde los protagonistas seríamos él y yo. Tropecé con una maleta y casi caigo al suelo. Por fin en el andén; ya kedaba poca gente ke no hubiera subido a los vagones, vapor por todos sitios, corrientes eléctricas ke me suben por las piernas y anuncian la explosión, energía aprisionada ke busca liberarse. Limpié otra vez mis párpados y por fin lo distinguí, esperando hasta el último minuto, fumándose el último cigarro.
Corrí hacia él, y a pocos pasos al ver ke apagaba el cigarro para disponerse a subir, grité su nombre y me miró; la mirada ke no olvidaré en la vida, el asombro y al miedo absolutos, la alegría y el terror, la desconfianza y el agradecimiento, el fracaso, el intento, el dolor y la esperanza; todo estaba contenido en los ojos ke, cuando me muera, recordaré por última vez, chispas ke atravesaron mi piel y se me kedaron dentro.
Le cogí las manos. Él no salía de su asombro y se le veía incapaz de decir nada, bokiabierto:
“Kédate. Te juro ke haré lo ke sea, te juro ke no te arrepentirás pero kédate. No me digas ke fue un sueño porke no es cierto; yo estaba allí, tío, pero no puedes irte ahora, dame unos días, una oportunidad para intentarlo y si no sale, Madrid está ahí al lado, siempre hay tiempo. Una semana, sólo dame una semana y a partir de ahí, si sale mal, ya no te molestaré más, pero joder, no me puedes dejar así…”
Sentí a mi lado a gente, gente ke nos miraba estupefactos, más estupefactos aún ke él. Una pareja mayor y una chica. Por fin acertó a decir algo mientras se soltaba de mis manos como no reconociéndome, dando un paso atrás, sonámbulo otra vez, pero esta vez para siempre :
“Estos son mis padres y mi hermana…Han venido a despedirme, porke me voy…Lo siento pero me voy. Ke tengas suerte”
El big bang. La explosión del vapor convertida en marea negra. Su cuerpo metiéndose en un vagón y llevándose consigo la poca confianza ke me kedaba en la posibilidad del disfrute de vivir. La estación viniéndoseme encima mientras sus padres y su hermana no podían apartar la mirada de mí, aún sin asimilar la escena, consumido en vergüenza, una vergüenza tan grande como una ciudad ke ni sikiera despues de irse el tren se me kitaba. Payaso, me dije, payaso, payaso, payaso, payaso y mil veces payaso. Ridículo, mil veces ridículo y patético. Todo es mentira. Nada de lo ke yo haga sirve para algo. Todo es azar y vapor venenoso. Kería ke me tragara la tierra, ke viniera un viento tan fuerte ke no dejara ni rastro de mí, ke una llamarada de sol me kemara entero, ke el tren descarrilara sobre mí para acabar con el drama impostado ke era mi vida, tragicomedia donde, por fin me convencía, yo era un secundario insignificante. Un secundario con testigos de su pésima actuación y eso la hacía especialmente triste, horrenda, la peor situación posible. Y no hay nada más aparte de salir de la estación escondiéndote de las eskinas, como si pudieses borrar lo ke has hecho pero no. Mejor no resistirse al océano ni a las cuerdas ke te amarran a las vías del tren. Yo tuve mi merecido por intentarlo y soy ejemplo de ello. El mal recuerdo de su familia mirándome, aunke hasta hoy haya olvidado sus caras, me va a acompañar siempre. A partir del big bang no vino un mundo nuevo; fue el mismo pero más caótico, con la conciencia de ke no se puede ordenar ni hacer nada por eskivarlo.

Al salir de la consulta, ella se incorpora y me acompaña por el pasillo, y sin darme tregua, otra vez me pregunta a bocajarro “¿Sabías ke mi hermano regresó de Madrid? Lleva viviendo akí casi un año ¿ No te lo has cruzado?”
Le contesto con un “No, salgo poco”, desganado, como keriendo parecer ke no me importa, ke me da igual, aunke saber ke vive en mi ciudad me hace dar un respingo, igual ke kien se descubre una espina en la yema del dedo al rozar un objeto.
Salimos a la calle, con el sol tan radiante ke nos obliga a protegernos con gafas oscuras, ideales para esconder mi turbación.
“Puede ke haya llegado el momento de ke os encontreis…Había kedado con él y viene en cinco minutos a recogerme con el coche…Te puedo asegurar ke no estaba preparado. Como son las casualidades ¿ Verdad ?”
A mí me lo va a decir…
- Oye, no creo ke sea la situación ideal para encontrarlo. Creo ke prefiero irme.
- Déjame ke te cuente algo; al poco de ke nos encontráramos en la estación, me fui a estudiar a Madrid y estuve unos meses en su casa mientras encontraba piso. Compartíamos ordenador y así es fácil saber donde navegaba mi hermano. No, no soy una cotilla, pero él es un desastre y se dejaba fotos tuyas por todas partes…
- ¿A ké te refieres? Nunca le mandé fotos.
- Ya lo suponía; es posible ke estuvier buscando por internet y alguna encontró. Si sabes buscar es muy fácil.
- A mí eso no me sirvió de nada….Y además ¿Ké me kieres decir con eso?
- Ke supongo ke no te olvidó.
- ¿Y ké ? De eso ya hace mucho tiempo y despues de la escenita de la estación, no me kedaron muchas ganas de saber nada más. Me costó mucho curarme pero akí estoy, con la cabeza lo suficientemente bien puesta como para plantearme retomar esa historia de ninguna manera.
- Vaya…Pensé ke te gustaría volverlo a ver.
- No, no me gustaría.
- ¿ Entonces no le digo nada?
- No, no se lo digas. Hay cosas ke es mejor dejar kietas.
- Pues…Lo siento…No pensaba…Yo…
- No te preocupes, me ha encantado conocerte. Ya nos veremos, si eso.
- Vale, ya nos veremos.

Acelero el paso como si dejara atrás el infierno, como si pudiera escapar de las llamas. Veo un coche aparecer por la calle y agacho la cabeza, otra vez escondiéndome. Escucho un frenazo, una puerta ke se abre. A mis pies les falta volar. De pronto escucho gritar mi nombre, yo ya casi corriendo, pero escucho como corren detrás de mí y gritan de nuevo mi nombre, cada vez más cerca, hasta ke decido detenerme, de puro insostenible ke es la situación. Me vuelvo y lo veo y me pongo tan nervioso ke no me lo puede creer; nunca termino de sorprenderme a mí mismo. Más de una década más tarde pero sin apenas cambios perceptibles; el rotro más hecho, las arrugas más marcadas pero poco ke añadir…La sonrisa con la ke viene hacia a mí sigue siendo la misma…Si uno pudiera morirse o desaparecer durante cinco minutos…
- Te reconocí y no podía creerlo. Ke fuerte ¿No? ¿Como estás?
- Bien, bien…Como siempre.
- Oye, tenemos ke vernos. Tienes ke dejarme ke un día te invite a una cerveza. Llevo años keriendo encontrarte para hablar contigo.
- No sé si es muy buena idea.
- ¡ Claro ke lo es ! Necesito decirte muchas cosas.
- No va a servir de nada, despues de todo, esto ke vivimos es una ficción.
- ¿ A ké te refieres?
- A esta escena. Me la estoy inventando.
- Je…¿Kieres decir ke no existo?
- No exactamente. Existes e hiciste muchas de las cosas ke akí cuento, pero te he convertido en un personaje y te he adaptado al relato ke me interesaba, sobre todo en esta escena. Necesitaba un final, digamos, sino feliz, sí trankilo, de cierta reconciliacion vital, donde tú y yo como personajes tuvieramos un respiro. Pero eso no se leería, claro, ke kedaría un final demasiado obvio. Tendría ke ser sólo intuído.
- ¿ Y todo esto para ké? ¿Ké sentido tiene?
- Porke describirte y narrarte me calma y siento ke alguna vez tuvimos una posibilidad. Al convertirte en un personaje de ficción, te conviertes en alguien ajeno a mí , hago ke tus acciones y las mías tengan coherencia interna, las explico, y así pensarte duele menos. Puedes llamarlo catársis. Además, aunke sea solamente durante tres capítulos, por una vez hemos sido protagonistas y eso le da un sentido a esta historia, hace ke la vea menos penosa y me reconcilie con ella, con lo ke vivimos. Así a la próxima vez ke te vea podré decirte, con fuerzas, “No digas ke fue un sueño”.
- ¿ Y ahora ké?
- No tengo ni idea.
- ¡ Pero si tú eres el ke está escribiendo esto!
- Sí, pero mi relato se acaba akí, tiene ke acabarse. Ahora debes escribir tú con tus hechos, y eso ya es la vida real, donde no puedo describirte, donde no puedo decir ke pusiste tu mano sobre mí porke tienes voluntad propia.
- ¿Y como acabamos?
- Adivina. Voy a narrar una escena en la ke me das un beso, el beso más placentero y largo ke nunca se ha descrito, vaporoso y eterno, será como un big bang maravilloso y positivo; he estado diez años esperándolo y ni te imaginas como será el verlo escrito . Ya casi puedo sentir tu saliva y también el vapor ke nos dejará elevados akí para siempre, nunca más atado a la vía del tren, nunca más siendo un objeto muerto en el océano, adios a la marea negra para dejar paso al papel blanco donde estamos escritos los dos.

Al final las señales tenian razón; estaba escrito. Pero el ke lo había escrito no era otro sino yo.

EL BIG BANG ( 2)

Sunday, May 30th, 2010

Segunda parte

Su hermana ha entrado otra vez. También se parecen en como caminan; distraídos, en otro mundo, como dudando ke paso dar. Igual ke dudo yo ahora, metafóricamente hablando. Vuelve con una sonrisa de niña pekeña, los hoyuelos en las mejillas y los ojos separados ke se guiñan chisporroteando como los guiñaba él; ke me acuerde es la demostración de ke donde hubo cicatriz, todavía duele. Es mentira ke nos curemos; las cicatrices siempre dejan una señal mal cauterizada. Al final en la vida todo es una cuestión de señales, pero no de las ke yo hubiera kerido.
Viene con expresión decidida y al sentarse, parece ke por el pasillo ya preparó lo ke kería decir:
“Yo creo ke debemos estar orgullosos de lo ke hacemos en la vida si lo hicimos con buena intención…Puff…Jejejeje.” ( el guiño….) “Me ha kedado muy evangelista, pero lo ke kiero decir es ke no debería importarnos ke hicieron o como reaccionaron los demás; lo importante es como lo hicimos nosotros. Doy cursos de inteligencia emocional y se nota, jejeje…Perdona por meterme donde no me llaman…”
“No te preocupes; lo tengo más ke superado y hacía siglos ke no pensaba en el tema…Lo ke pasa es ke me ha pillado de sopetón, encontrarte akí, en este momento de mi vida hablando de esto…No me lo esperaba”
Las cosas ke más me trastocan son las ke no me espero. No tener el control siempre me ha hecho…Perder el control…
Así y con todo lo narrado y enumerado, se fueron dando las condiciones ideales y precisas para ke el big bang se produjera; yo sin control, metales pesados en la atmósfera de mi casa, energía infinita y desbocada ke se libera en un nanosegundo sin casi aviso, o puede ke yo no lo viera; estar tan pendiente de las señales hace ke, en ocasiones, te pierdas lo demás.
Como habíamos acordado dejar pasar unos días de tregua hasta volvernos a ver, tuve tiempo para hacer castillos en el aire, pero calificarlo así sería kedarse muy corto, porke fue un castillo y toda su comarca, una vasta región ke casi era un reino entero sin confines, sin principio ni fin. Un reino donde él y yo ejercíamos nuestro dominio rodeados de paisajes de caricias y sábanas, besos encadenados y manos ke rebuscan, el atardecer de una mirada ke se clava en la mirada del otro, ríos de felicidad y cumbres de risas perpetuas. Era un reino ke limitaba en sus cuatro puntos cardinales con el abrazo hecho frontera, porke más allá no había nada. Nada por lo ke mereciera la pena viajar.
Sin estrategia ni plan previo ke sirviera para tantear los ejercitos enemigos ke se preparan para la conkista, mandé un par de mensajes y él no los contestó. Llamé y no cogía el teléfono, y eso era algo ke no me podía explicar sino fuera por una razón muy grave, algún accidente, una causa de fuerza mayor ke se interponía entre el destino ke nos estaba esperando, porke las señales y su lectura estaban tan claras ke no podía ser de otro modo, esta vez tenía ke ser verdad. Puede ke hubiese caído preso de la maldición del sueño estando despierto, a caminar otra vez por la vida sonámbulo sin reconocerme, pero hacerle volver a nuestro reino me parecía una tarea fácil y sencilla. Si nuestro destino era grande, inconmensurable, estaba claro ke íbamos a encontrarnos grandes dificultades por el camino con las ke tendríamos ke luchar. Si fuera una ficción, un cuento, hubieran sido cercas, fosos, dragones, maldiciones, brujas, oceános de distancia y de tiempo, abismos de realidad; por eso , pensé, era necesario tener toda la fe y la paciencia posible; en la ficción el vapor al final se convierte en carne, pero sólo ocurre si se tiene muy claro ke se desea y se lucha por conseguirlo; sólo así es posible convertirse en héroe. Yo estaba dispuesto a luchar con los dientes si fuera necesario, porke estaba escrito y así me lo dictaba el destino con una claridad deslumbrante. La luz de akel resplandor vista con mis ojos de ahora tiene un fulgor enfermizo, emite ondas luminosas ke en este momento sólo podría definir como leve locura, inofensiva e inocua, pero sobre todo, infantil, con la determinación ke dan los sueños de un niño. Un par de hostias hubieran bastado para curarme.
“¿Ké libro lees?” me pregunta, tras unos minutos en ke hemos permanecido envueltos en el vapor ke emana el silencio y parecía ke ya no teníamos más de ké hablar. Yo hago como ke leo pero es ke no, de nuevo ke no; a veces no hay armadura de metal ke se pueda comparar a la ke está hecha de papel y tinta.
“Na, una tontería. Lo primero ke pillé por casa, pero no sé esperar sin leer o sin un libro en la mano…”
“Je…A él le pasa igual…Siempre dijo ke no podría kerer a alguien ke no fuese tan lector enfermizo como él, pero se ve ke no era suficiente”
A estas alturas de conversación reconozco ke me sorprende la naturalidad con ke habla de un asunto ke sentía como tan propio, íntimo y escondido, o al menos así era hasta hace unos minutos. Si lo analizo bien, más ke la invasión de la intimidad, lo ke realmente me asombra es su familiaridad con el tema, como si ella supiera todo lo ocurrido en realidad y fuesen muchas las veces ke lo hemos hablado. Pero nadie lo sabe, seguramente ni él, al ke sólo soy capaz de atribuirle emociones supuestas, porke lo cierto es ke nunca ( ni aún ahora) supe ke red de pensamientos gaseosos circulaba por su cabeza, los hilos ke movían sus actos volátiles y escurridizos, ke impulsos o ke miedos, si realmente en algún momento me kiso de verdad o fueron imaginaciones mías hechas de vapor cálido.
Sólo yo sé.
Sé ke la necesidad de vapor, de agarrarse a lo efímero ke vuela y es imposible de atrapar, hizo ke tras muchas horas esperando respuesta, le mandara un sms despechado y melodramático ke supuraba fino reproche y sarcasmo, o eso pensaba yo, porke seguramente no podía aspirar ni a frase hecha de culebrón barato.
” Deberían darte un oscar por tu actuación de la otra noche” fue lo ke le dije. Las nuevas tecnologías conspiran contra nosotros cuando las ansias de inmediatez y cercanía nos keman en las manos y nos estallan en la cara; ya no hay tiempo de reposar, de dejar enfriar las cosas, todo va en caliente pero de manera virtual. Las tecnologías también son vapor aunke se muevan por fibra óptica.
Mis pueriles ansiedades, en cambio, viajaban hechas ondas desde mi telefono, porke en akellos tiempos no había escuchado aún la letra de Drexler ke dice ke uno sólo conserva lo ke no amarra, y no sabía, no me daba cuenta ke no es sólo es necesario estar enamorado, también hay ke saber llevarlo, encauzarlo, darle al otro el tiempo ke merezca, el ritmo del ke tenga necesidad. Ke a él no le había dado ni tiempo ni modo lo supuse al tener (¡Por fin!) respuesta, un pekeño big bang ke anunciaba el big bang definitivo:
“Me dejé el móvil en casa y acabo de leer tu mensaje. No sé ke decirte. Ya nos veremos por ahí si eso.”
Si eso…
Nunca una posibilidad me sonó tan cruel y dura. A la zozobra inmensa, ahora se unía la sensación de haberla cagado, de haber sido intempetuoso y poco reflexivo, la culpabilidad ke tan bien manejo con el brío de un látigo ke me chaskea la moral, pero de la ke, por supuesto. yo no tenga culpa; fue la educación católica.

Mientras hablamos de libros como un tema salvavidas, la miro a ella y estoy casi por justificarme de mis acciones pasadas, como si ella supiera, como si necesitara poner una excusa ke resulte convincente también para mí. Le argumentaría ke mi dramatismo característico hacía ke por esa época apostara todas las esperanzas en asuntos ke era imposible ke me pudieran saciar, porke un mensaje de teléfono como respuesta de alguien con el ke has compartido cinco horas de tu vida ni kita ni da la felicidad, y sin embargo yo lo suponía, como se supone ke deberíamos ser seres racionales y estar por encima de esas cosas, pero no seré yo. Por eso volví a llamarlo por teléfono.

- Hola
- Ah…Hola…
- Perdona por el mensaje…Estoy tan escamado de los tíos ke ando muy desconfiado.
- Ya tío, pero mira, yo estoy en un momento de mi vida medio chungo y lo último ke me apetece son líos. Cuando he llegado y he visto el mensaje no me ha gustado nada tu rollo.
- Lo siento, lo siento mucho. Por favor, empecemos de cero.
- En serio, es mejor ke lo olvidemos. Me he venido de Madrid porke allí tuve una historia ke ni sikiera sé realmente si ha terminado y necesito estar trankilo, solo. En realidad no es…
-…por ti es por mí…
- Sí…esa era la frase…Es el colmo del tópico pero en este caso, cierta.
- Pero lo de la otra noche…
- La otra noche íbamos muy ciegos.
- No me vengas con esas. Yo sé lo ke sentí y todavía me dura, de hecho. Si pudiéramos vernos trankilamente, a la luz del día te demostraría ke…
- Oye, tengo ke dejarte…Hay gente en casa y he tenido ke salir al balcón. Ya nos veremos.

Colgar el teléfono también puede tener el efecto de un big bang ke convierte lo sólido y lo visible en vapor ke se eleva, y lo único ke se guarda como recuerdo es la humedad, las manos mojadas. Si ella supiera lo ke lloré esos días, si supiera de la desesperación adolescente ke me poseyó por semanas, de ke la propia imposibilidad de olvidarlo me hacía convencerme más de ké estábamos destinados, de ke nos únia una fuerza mayor a la ke no podíamos aspirar a comprender porke era inexplicable, como inexplicable era akel dolor ke me rompía por dentro , causado por un hombre para el ke a lo mejor yo fui una noche más, un hombre al ke sólo había visto cinco horas y ya me parecía imposible vivir sin él…Juas…De risa…¿Pero cómo se puede ser tan imbécil? Cuando crees ke has superado todos los niveles de estulticia, ocurre algo ke te demuestra lo contrario, porke siempre se puede superar.
Al menos esta otra parte vergonzante de la historia ella no la conoce y me ahorro el rubor. Me dijo ke era relativamente feliz y es cierto ke trasmite trankilidad y calma. Admiro a la gente ke lo ha conseguido con pocas cosas a su alcance y ella parece una de ellas, inkieta, interesada en todo lo ke hay en el mundo alrededor, viva, pendiente, no como yo, el mismo perro con distinto drama. Un horror, se lo digo yo ke me conozco.
Es posible ke ahora fuera incapaz de pasarme días enteros arrastrándome por un semidesconocido, puede ke alguien inexistente, incluso una proyección de mis deseos vaporosos, sin embargo, aunke me cueste reconocerlo, no soy tan distinto del ke fui, porke precisamente esas cosas son de las ke no se evaporan. Y jode.

Debían haber transcurrido al menos tres semanas y su recuerdo había dejado de ser sangrante para pasar a ser latente, escondido bajo una piel de epidermis tan fina ke a poco ke rascaban mis amigos ya volvía a sangrar en una apoteósis del sufrimiento ke si yo mismo aguanto poco visto desde hoy, no kiero imaginar mis amigos como debieron armarse de paciencia.

Uno de mis amigos, Pe, precisamente, me convenció para salir de concierto y tomar una copas un jueves noche. Hacía siglos ke no salía entre semana, casi podría decir ke diez años exactos, desde la universidad. Estaba harto del sabor de mis heridas y necesitaba aire abierto, limpio, sin una molécula de vapor ke lo hiciera inservible, como el ke ocupaba mi casa y ke apenas ya me dejaba respirar. Y el caso es ke hay ke intentarlo, porke esa la noche lo pasé muy bien. El concierto fue estupendo, la charla repleta de risas y las cervezas una tras otra, sin un minuto de descanso abstemio , cada vez más muertos de risa, sin parar de fumar. De un bar a otro hasta ke le dije ke me tomaba la última y me propuso cambiar de sitio. Ni sikiera habíamos pedido una copa en la barra cuando al mirar a la puerta lo vi aparecer, todo de negro con un pañuelo rojo al cuello.
Yo le miré y él me miró.
La realidad se transformó en una nube ke nos elevaba aislándonos del resto de gente, por encima de sus cabezas. Las casualidades, las señales, mi intento de olvidar, todo hecho una metáfora simbolizada por un tío ke había elegido precisamente ese día y precisamente ese bar para demostrarme ke hay casualidades demasiado retorcidas como para no tenerlas en cuenta, o al menos, pensar ke detrás hay algo más allá del azar, algo ke nos unía y no podia ser de otro modo, porke estaba escrito aunke sea inexplicable, ya ke sus frases son de tinta hecha con vapor.
Me dedicó una sonrisa desde lejos con chispazo de ojos y hoyuelos, y durante un rato intentábamos acercarnos el uno al otro, pero en el camino, o se cruzaba alguien ke conocía él o se me cruzaba alguien ke conocía yo, hasta ke ambos desistimos, él en un lado de la barra yo en el otro, haciendo como ke me ignoraba pero no, sus ojos se le iban para mi lado, involuntariamente. Él trataba de conducirlos pero no, volvían a posarse en mí indefectiblemente.
Pe me dijo “Pues si ese es el tío ke dice ke pasa de ti, cualkiera lo diría, porke menudo rollo lleva contigo.”
Dije ke dudo de si realmente estuvo enamorado pero miento. Ahí ya supe ke él me amaba también ( o eso me decía yo absolutamente convencido, con la certeza de un demente); kizás con un miedo aún más fuerte, pero era amor lo ke le salía de los ojos, y lo sé porke nadie nunca me ha mirado así. Sus ojos me gritaban, me pedían ke lo salvara mientras fingía ke escuchaba la conversación de sus amigos. Fueron dos horas en los ke no habría sexo ke se pudiera comparar ni con otro placer cualkiera ke haya conocido. Era la confirmación de ke estaba en lo cierto, ke aunke sus palabras me dijera ke no, sus ojos no consegían engañarme. No sé si akello era amor o ke era, pero los hilos ke nos unían hechos de pupilas y envueltos en vapor, me proporcionaron una de las experiencias más intensas de las ke jamás he disfrutado, sin ni sikiera habernos puesto la mano encima, sin apenas habernos besado…Me moría por saltar la barra e ir hacia él, estrecharlo entre mis brazos, despertarlo del sonambulismo, hacer ke reconociera ke me kería y obligarlo a besarme durante un tiempo interminable. Escaparnos en un tren.
Cuanto se puede llegar a desear una boca.
Es cierto ke el vapor es peligroso porke da sensación de volar aún estando en el suelo, y eso te vuelve atrevido, no racional ni capaz de calibrar los daños posibles, pero si por algo merece la pena ke recuerde esta historia, si algo me libra de culpa y de vergüenza, si hasta en días buenos puedo llegar a pensar ke mereció la pena, fue por esa noche de miradas ke confirmaron mis teorías, convirtiéndome casi en un profeta. Un profeta del vapor. Algo ke no pesa pero ke puede llegar a ser lo más intenso; ke paradoja y ke contradicción.

Parece ke el ritmo de consultas por fin se acelera cuando me dice ke a ella ya va a entrar, ke por favor la espere, y acto seguido, en un ultimatum cuidadoso y con media sonrisa traviesa, comenta:
“¿No me vas a preguntar por mi hermano?”
Hace minutos ke lo hubiera hecho, pero sólo recordar ya me está haciendo pasar un mal trago, así ke para ké hacerse más daño, ké necesidad hay de saber si lo único ke remueve son fantasmas ke no descansan en paz porke en el rostro llevan escrito lo posible, lo ke podía haber sido y nunca fue, como comprobé esa noche en el bar.
Ya se iba, pasó a por mi derecha y con un toke en la espalda casi imperceptible, me dijo hasta luego , pero despues de probar los efectos de estar unas horas kemado por su mirada, no iba a conformarme, porke el vapor se hacía luz y me iluminaba, me daba fuerzas, clarividencia, el ánimo de ke todo es posible si uno tiene una razón para luchar.
Salí detrás de él. Ya en la calle lo agarré del brazo para decirle ke hay casualidades ke son demasiado fuertes como para pensar ke no tienen un motivo y apostillé: “Ahora ya sé ke lo de akella noche no fue el alcohol y ke hay algo entre nosotros aunke tú no kieras asumirlo o reconocerlo.” Él me miraba sorprendido, con un punto asustado. Hizo amago de irse pero intenté detenerlo, porke dentro de sus ojos podía leer ke la cerradura estaba a punto de abrirse, ke la mampara de indeferencia y distancia ke intentaba poner entre nosotros, llena ya de grietas, estaba a punto de caer. Me hice el valiente. Lo besé. Lo besé y ya nada fue lo mismo.
Acabamos en su casa . Locura y èxtasis. Lo lisérgico del vapor. Horas de entrega sin medida, de carne como ofrenda, de confirmar ke éstábamos hechos del mismo molde, de la misma piel ke ya era sólo una. Risas de felicidad se me escapaban por la boca. Como lo llegué a kerer, como pensé volverme loco con los efectos gaseosos de los cuerpos sólidos, lejos ya de cualkier tren o de cualkier vía, posados para siempre en el instante preciso ke marca el antes y el despues de ke las cosas tengan sentido. Era tan generoso y tan kerible, tan auténtico en su manera de mostrarme cariño, tan deseable con sus manos pekeñas, tan guapo al sonreirme cerca, antes de besar, tan frágil y dolido. Con la impresión de se me podía romper de un momento a otro entre mis brazos, su voz se me metía dentro del cuerpo, me acariciaba órganos ke tenía la sensación de sentir por primera vez. Besé sus hoyuelos, nos dejamos evaporar, convertidos así en nube de vida efímera , porke las nubes son vapor de agua y aunke están destinadas a desaparecer, puede ke eso les de todo el sentido a su existencia, y eso es lo ke más dichoso me hacía abrazado a él; todo tenía sentido y para todo había una razón.
No dormimos en toda la noche, y cuando las luces empezaron a colarse por las rendijas de la persiana, sentí ke cortaba la comunicación, ke cada vez más se encerraba en sí mismo, oculto el mensaje de sus ojos para ke no lo pudiera leer, huyendo de mi mirada, distante y templado, en postura difícil a la ke costaba poderse abrazar. No me extrañó nada cuando me aviso de ke tenía algo importante ke decirme, yo ya sabía perfectamente ke no me iba a gustar.
- Me voy
- ¿De viaje?
- No. Vuelvo a Madrid, a vivir.
- ¿Ké kieres decir…?
- Cuando te conocí ya lo tenía decidido y por eso he evitado verte, no kería hacer daño y lo de esta noche…Ha sido una metedura de pata, lo siento…No debía haberlo hecho. Akí no tengo trabajo y al menos allí tengo a más contactos ke me puede ayudar.
- Dentro de tres días…Bueno, no sé…Hice juramento contra las relaciones a distancia pero si hay ke adaptarse…
- Es ke no kiero una relación a distancia. Kiero empezar desde cero en Madrid.
- Despues de lo ke hemos vivido, de como hemos estado…
- Esto no entraba en mis planes y además ya compré el billete está semana: me voy al jueves a las doce del mediodía.
- Ni en los míos tampoco, te lo aseguro, pero deberíamos ser muy gilipollas para privarnos de esto ke parece tan claro y tan bueno ¿No crees?
- ¿ Y ké pasará cuando dentro de unos años o incluso meses esto tan claro y tan bueno desaparezca? Porke siempre se acaba, y al final todo es una mierda; ya lo he vivido y no kiero pasar esa experiencia otra vez. Te culparía a ti de no haberme ido a Madrid, nos haríamos daño…¡¡Si ni sikiera nos conocemos!!
- Eso significa ke tenemos un cincuenta por ciento de posibilidades.
- No bromees.
- No estoy haciendo broma. Estas ganas de abrazarte son tan fuertes ke no me keda otra ke seguir mi instinto e intentarlo, hacer todo lo posible por estar contigo…
- Pues eso no va a poder ser.
- No me digas eso, tío…No me puedo creer ke…
- ¿Kieres mentiras o kieres la verdad?
- Kiero estar contigo…
- Nos hemos visto dos veces, se te pasará pronto.
- No, no se me pasará.

Fui a abrazarlo pero me eskivó y se levantó de la cama. Expulsado de mi propio sueño de una patada, disuelta la nube y rotas las moléculas de su estado gaseoso, de bruces contra el suelo, atado de nuevo a las vías del tren pero ya sin ganas de escapar porke no hay razones ke te hagan desearlo. Me vestí en silencio. A él se le oía trastear en la cocina. Asomé la cabeza, con distancia de por medio: ” Como parece ke lo tienes decidido, seguramente ya no pinto nada aki. Ya nos veremos por ahí si eso ¿No? Es una frase tuya. Si cambias de opinión, si en algún momento crees ke deberíamos probar, ke existe la posibilidad de intentarlo, no dudes en buscarme. Me da igual los años ke pasen; voy a estar por aki, esperándote”
Pero es mentira; keda bien como letra de balada cutre pero se puede comprobar ke es falsa. Dejé de esperarlo hace mucho tiempo ya. El vapor no deja rastro ni tiene memoria. Cuanto sufrir por gente de la ke luego casi ni te acuerdas. Ke absurdo todo. Cuanta necedad.
Ni me miraba. Apenas escuche un “nos veremos” cuando me disponía a salir y ya en la calle me odié con rabia por no haberlo besado, una rabia ke me daba ganas de gritar y romperlo todo.

Continuará…

EL BIG BANG

Thursday, May 27th, 2010

PRIMERA PARTE

La sala de espera del médico tiene algo enigmático y magnético; es como si las preocupaciones, los dolores y los silencios de la gente ke pasó por allí en todos los años de uso, se hubiesen kedado pegadas a las paredes. Despues de diez minutos, se me han adherido a mí también, o esa es la única explicación ke encuentro para justificar la inkietud rara ke me tiene moviendo las piernas, como si algo fuese a pasar fuera de la norma, como si fuera a ocurrir algo fuera de mi control. Algún día debería aprender a soltar las riendas.

No me concentro. El libro ke vino conmigo para darle velocidad al reloj no sirve de nada y las agujas ahora conspiran en mi contra, mucho más pesadas; imaginar la vida de la gente a través de sus caras resulta al final más divertido, más entretenido e interesante; imaginar sus dolencias, el porké habrán ido a la consulta del médico, donde irán despues, si , por la cara, me caen bien o me caen mal, con kienes me iría a cenar.

Hay una anciana con dos niños ke no puede controlar y ke gritan y corren por el pasillo mientras recibe del resto de mujeres miradas con pupilas de censura, mientras ella se muestra contenta de verlos llenos de vitalidad. Hay una señora con el carrito de la compra y cara de mal humor. Hay un hombre solo con el pensamiento perdido por el suelo, ensimismado, tan triste ke parece congelado en la tristeza, como si el pavimento se lo fuese a tragar en cualkier instante. Hay dos mujeres de conversación interminable ke comentan cosas entre susurros mientras ahogan sus risas avergonzadas. Y luego hay una chica de treintaypocos ke me lanza ojos descaradamente. Sin ser guapa, resulta de un atractivo peculiar, su rostro brilla con el aire sano y deseable ke da lo inocente, lo no corrompido. Al encontrarse su mirada con la mía siento como si hubiera sido descubierto en mi labor secreta y abro el libro para hacer como ke leo, pero no. De reojo subo los ojos y ella sigue ahí, con la expresión amable y un aire raro, como si ya me conociera, como si kisiera decirme algo en el lenguaje de los ojos y yo no lo pudiera entender. Vuelvo al libro rapidamente. Por encima de los párpados noto sus pies ke se ponen en movimiento hacia mí y hundo más la cabeza, en un absurdo y vano intento a lo avestruz de esconderme en el libro. Se sienta a mi lado. Me hago el no encontradizo hasta ke me dice un Hola burbujeante para, sin esperar respuesta, preguntarme ¿No te acuerdas de mí?
Si ella supiera…Hace tanto tiempo ke renuncié a kedarme con las caras y con los nombres de la gente…Mi memoria no da para más…Me es imposible.Sin embargo, ha sido preguntarme y sí, hay algo familiar…Sus ojos separados…Su boca ke tiende a sonrisa, un cierto aire en su piel….
“Soy la hermana de XXX”
De pronto la consulta se hace tobogán, un torbellino de recuerdos y heridas de hace años ke es un cristal ke se rompe y me salta a la cara hecho mil pedazos ke duelen, ke arañan el alma, ke me dejan sin el verbo, aturdido, keriendo salir, tomar el aire. Hay cosas ke nunca se superan, ke nunca se cuentan a nadie, ke permanecen escondidas bajo cadenas y candados hasta ke por una ranura se escapan, y es tanta la presión, tanto el tiempo reprimidas ke estallan y lo trastocan todo. De la caja de Pandora de mi pasado se escapa también este sentimiento de vergüenza, viejo conocido, ke es alkitrán negro ke me mancha entero, pegajoso, imposible de tolerar; su sabor acre me llena la boca. Como una marea negra ke no ha perdido capacidad de destrucción, esa vergüenza antigua, lejana, esa vergüenza ke durante noches me hizo retorcerme en la cama (como si fuera posible así desaparecer) vuelve tan fuerte como el primer día, y noto ke me arden las mejillas.

Pero como es posible ke ella se acuerde, me pregunto a continuación. Apenas fueron unos minutos, un monólogo y hace tanto ya de eso…Yo ni sikiera recordaba su cara minutos despues. Como si leyera el pensamiento, responde:
“Tú no te acuerdas pero nosotros nos conocíamos de antes, en un curso del XXX en XXX. Fuiste mi profesor durante dos meses.”
Más vergüenza encima de la vergüenza ke llevaba ya. Le doy las excusas de siempre ( excusas ke no lo son porke es la verdad); ke no retengo las caras, ke me es imposible, ke conozco a mucha gente al cabo de la semana, ke así es imposible, ke tengo muy mala cabeza, ke no me es posible…Ella sonríe afable y por momentos me va recordando cada vez más a su hermano; los ojos separados, los labios finos y chispazos de tristeza y alegría simultáneos en la mirada, un pekeño detalle ke los hacía a los dos muy característicos , con un punto especial; ella emana un aire ( ke también emanaba él) y ke daba ( y da) unas enormes ganas de kererlos abrazar, de protegerlos, de ke nada les pase si tú puedes evitarlo. Esa sensación hace ke nuestro encuentro todavía sea más inkietante y pertubador…Es como tenerlo a él cerca, tantos años despues. Los dos visten sin estridencias pero con un atuendo ke grita(ba) individualidad; el siempre iba de negro con un fular de color, distinto según el día, una especie de tarjeta donde se podía leer su estado emocional; eso lo supe luego, kizás si lo hubiera sabido en su momento… Ella lleva una camiseta hecha de recortes de telas de estampados estridentes pero ke en conjunto le iluminan la cara con luz primaveral. Ella, como él, hacían sentir rapidamente la sensación tan frágil y delicada de comodidad en su compañía, en confianza, saltando la fase conversación de ascensor para pasar directamente a la siguiente en la ke rapidamente te puedes relajar; a su al lado la vergüenza es menos vergüenza.

Hay algo en lo ke no se parecen; la voz; la de ella es más común, pero él…Tenía una voz hecha de susurros de terciopelo, melódicamente masculina, tan poéticamente involuntaria como natural, digna de perder todo el tiempo del mundo si era a él a kien había ke prestar atención mientras hablaba. Yo creo ke de lo ke más me enamoré es de su voz; alguien con una voz así sólo podía ser una buena y gran persona de la ke enamorarse, porke con la voz no se puede mentir. O eso me decía a mí mismo en un atake de empirismo basado en nada, basado en normas absurdas ke alguna vez creí ke regían el universo. Olvidaba en esos días ke la voz es como vapor ke vuela, desaparece y se va. Vapor ke calienta pero ke no es nada. Voz de la ke enamorarse.
Pero ke joven y ke gilipollas se puede llegar a ser.

Pregunta ké es de mi vida, como si guardáramos una vieja y olvidada amistad, pero estar con ella me calma y no me importa mantener una conversación banal ke huele a peligro a la vuelta de cada palabra, a marea negra ke me costará días limpiarme de la piel. En otro momento hubiera considerado nuestro encuentro como una señal, pero estuve en tratamiento, fustigándome con pensamientos todas las noches hasta ke por fin conseguí no pensar más ke el universo se rige por normas y señales y ke si uno está atento, las puede leer. Me ha hecho tanto daño pensar así ke es una de las pocas cosas ke, en serio, si me dieran a elegir, hubiera cambiado de mí mismo.
Es mentira.
No hay señales; todo es una cruel y absurda casualidad, así ke no hay posibilidad de interpretar nada; lo ke venga, viene de todos modos, y siempre, aunke lleves puesto un chaleco antibalas, serás alguien atado a la vía del tren ke escucha el pitido a lo lejos . Puto destino ilegible ke sólo se puede leer en pasado y ni sikiera por esas nos hace aprender. No sirve para nada. Es vapor ke vuela y ke se va.

El tiempo en la consulta pasa despacísimo, con agujas de plomo ke desaceleran su marcha a cada vuelta. Vienen unos, otros se van. Parece ke no fuera a llegar mi turno nunca. Me cuenta ke tiene un negocio, ke las cosas no van muy bien pero ke sale del paso y es relativamente feliz con su hija de pocos años y su marido. La conversación fluye y yo pregunto y me intereso, seguramente por desviar la atención de un tema ke apenas recordado me ha sacudido. Ella es una extraña pero con un matiz importante, decisivo; estaba allí, fue testigo de mi desnudez hecha ridículo integral , así ke tengo la misma impresión ke debe tener kien espera un chantaje; culpabilidad sin escapatoria, un error del ke no se puede huir.

La posibilidad de temas superficiales, sin sustancia, se nos va agotando, y el médico parece ke esta mañana se ha levantado con otro concepto del tiempo. Unos minutos de silencio en los ke yo miro para otro lado, haciéndome el ensimismado cuando es ke no; pura pose.
“Me encantó akello ke hiciste”, deja caer, con una normalidad ke me pasma.
Tiembla la sala de espera como si fuera papel.
El alkitrán. El sabor acre en la boca ke pide agua, mucha agua para disolver el sabor acre, el calor en las mejillas ke me kema el rostro. Sería inutil hacer como si no supiera de ké habla porke sólo nos vimos una vez ( o eso era lo ke yo creía) y fue precisamente en el justo y fatídico momento ke estuve años tratando de esconder en un cofre lleno de candados y cadenas, pero no ha servido de nada; sigue doliendo igual. Algo ha debido verme en la cara y contesta:
“Oye, no tienes porké avergonzarte. Mi hermano es buen tío, pero no se entera, nunca se ha enterado. Lo ke hiciste fue muy bonito y valiente, y debería darte igual ke ocurrió despues. De hecho, me hubiera encantado que alguien me lo hubiera hecho a mí, y mira si me impresionaste ke hasta me he acordado de ti despues de estos años”
“Yo me sentí tan ridículo ke durante años he evitado pensar en akella tarde, porke me ponía malo, me hacía mucho daño “, le respondo, haciendo un alarde de mis dotes para el drama, ke son muchos, variados, enormes, infinitos. También duelen mucho, no se vayan a creer.
El caso es ke pienso ke no merece la pena esconderse; ella estaba presente allí y fue testigo, de nada serviría interpretar la escena con mi versión porke ella ya tiene la suya. De pronto el bolso tiembla y rebusca dentro. Sus manos pekeñas…Sus manos pekeñas de dedos ágiles son un molde femenino de las ke a mí me tocaron . Creo ke de lo ke más me enamoré fue de sus manos ; las eché de menos de una forma ke ni yo mismo podía asumir, sorprendido por tal efecto adictivo. Pasaron meses sin ke me tocaran otras y todavía cuando veo unas ke se le parecen, me acuerdo de él en un recuerdo ke me hace coskillas en el corazón.

Su hermana ahora a mi lado, saca un móvil ke corriendo abre mientras se escabulle de la sala para no molestar .
Kizás sería el momento ideal para irme, escaparme, aunke una vez pensada hasta a mí ( ke jamás me censuro) me parece una actitud pueril y tonta, pero sobre todo cobarde, y yo soy muchas cosas pero no cobarde, eso nunca. Así me va. Otra regla absurda de la ke trato de olvidarme, ser valiente no sirve absolutamente para nada, no hay premio al final de la carrera ni recompensa en la vida ke haga ke merezca la pena tener valor; el precio a pagar es caro, demasiado caro, pero eso sólo lo sabes despues de haberte presentado voluntario para ke te ataran a la vía del tren.
La valentía es como el alcohol, engaña a los sentidos y te hace tener una falsa perspectiva de la realidad, con posibilidades, como si las tuvieras, pero es ke no. La noche en ke lo conocí a él estaba así de ciego, pero apenas había tomado alcohol. En akellos años pinchaba en un local y podía haber sido una noche como tantas otras ke no recuerdo ni conseguiría identificar , eso también pensé al principio de la sesión. Pero él llegó temprano, con un amigo, se apoyó en la barra y allí pasó las dos horas ke duró la sesión mirándome, intentando disimular pero mirándome, con una mirada a la ke no estoy acostumbrado, porke era limpia, sincera, llena de cosas ke me gustaban aunke yo no las pudiera interpretar. Las chipas ke salían de sus ojos, tristeza y alegría todo en una, me hicieron dejar de pensar en casualidades y empezar a pensar en una señal. Meses más tarde extraje como conclusión de la historia ke lo ke más me hizo perder la cordura fue su manera de mirarme, distinta, con cuidado, más allá del deseo, más allá de manchas y turbias intenciones, lejos del resto de miradas ke me han dedicado otros tíos. Una mirada limpia ke me hacía sentirme limpio , ligero, casi volar por tan poco peso, liberado de ataduras mundanas y lastres emocionales, tan distinto de la suciedad negra, pesada como una losa ke me hace sentir el recordarlo ahora, adherida a mi piel. Cuando acabé el turno, al salir, se atrevió a decirme ke le había gustado mucho la música y yo pensé…Yo pensé ke era una señal ke no podía desaprovechar…Putas señales de mierda…
Entré directo, sin dudar sikiera si era marica aún sin pruebas evidentes, saké el arsenal de armas para seducir y durante toda la noche jugamos a eso ke, a base de no usarlo, olvidé ; son los peligros del ligoteo en un mundo virtual, donde ya se sabe a ke atenerse porke se ha seleccionado y negociado en conversaciones previas; relaciones esporádicas a la carta. Es una manera más aséptica y práctica y hay ke reconocer ke pierde encanto, aunke también resta posibilidades de salir herido y eso es una ventaja ke, en mi caso, no me puedo permitir el lujo de desaprovechar.

Al principio no iba muy en serio, puedo verme y me reconozco en esas primeras palabras con curiosidad, kizás con intenciones de conseguir otra muesca más en mi historial promiscuo. Supe ke había regresado de Madrid hacía unos meses, ke había estado viviendo allí tres años y volvía a la ciudad intentando rehacer su vida. En nuestra conversación fui descubriendo a alguien dulce sin ser empalagoso, distinto, a tener en cuenta, un tío culto sin ser pedante, maduro, afectuoso ke me hizo olvidar por horas el sexo, porke daba igual ké hiciesemos; de alguna manera, me sentía repleto. Sonreía y dos hoyuelos se le marcaban en la cara en una sensualidad irresistible. Al descubrirme así, otra vez interesado en alguien ke sacaba su tabaco para ofrecerme un cigarro y luego lo volvia a guardar, sin fumar él, ke me ofrecía de su cerveza recien pedida y freskísima para ke fuera yo kien diera el primer trago, alguien ke me pedía por favor ke no me fuera sin despidirme, ke ya me había mandado un sms para no perder su número, ke en breves, sencillos y básicos gestos, como ofrecerme un cigarro ponía un tacto y un cuidado especial, fui muy feliz. Las señales encajaban. La magia cósmica ke prepara el escenario para el encuentro de dos sonámbulos ke despiertan juntos, existía, y sólo había sido cuestión de esperar pacientemente. Hay algo más, algo ke no se puede explicar, algo no lógico ke hace ke esa persona sí y otras no; te sientes bien de un modo distinto, un modo ke sólo se siente cuando estás junto a esa persona, porke antes no lo sentías ( o eso me decía yo). Responsabilizarás a la voz, a la mirada, a las manos, pero en realidad, lo definitivo, nunca te lo podrás explicar sin ke parezca vapor caliente (ke lo es) pero en ese momento a mí no me lo pareció por las dichosas señales, puestas a mi servicio para ke todo saliera bien de una vez.

Psicoanalizándome toscamente, creo ke todo es una cuestión de ego; uno se cree protagonista de una historia, un personaje de ficción ke tiene un cometido y al ke las cosas le pasan por una razón y un fin, sin ser capaz de asumir ke todo es arbitrario, ke eres un secundario más en una ficción con una trama ke te es ajena, repleta de secundarios insignificantes, totalmente sustituíbles o prescindibles como te pasa a ti, por eso tu personaje no importa a nadie, ni se sabe de donde viene ni a donde va, no tiene escrito nada ni es posible saber ke va a sucederle adelantándose unas páginas, porke en la realidad de la ficción, no hay argumento ke te involucre . Es, en definitiva, una ficción en la ke apenas tienes un plano; aparecer atado a las vías del tren.

Seguramente creer en las señales fue un hueco ke se llenó cuando dejé de creer en el catolicismo y en cualkier Dios, no obstante no fui consciente del cambio; sustituí un placebo por otro, una superstición por otra bastante más mediocre y con menos satisfacción.
Menudo avance y menudo plan.

De todas maneras, lo puto peor es creer ke hay alguien esperándote ahí fuera destinado a hacerte feliz, alguien ke fue preparado para ti y ke está aguardando el momento justo de ke lo encuentres y lo despiertes de una ceguera y un sueño ke lo mantenía lejos de tus brazos; por eso hay veces ke no se entera, pero si insistes, tienes paciencia y ve interes, despertará y el amor triunfará. Eso dicen millones de películas, canciones y novelas. Todo basura ke deberíamos prohibir ya por perniciosa y destructiva.
Sólo de escribirlo me da la risa…Nuestro subconsciente emocional occidental está basado en los cuentos de hadas, y así nos va el cuento. Hay tanta puerilidad en las cosas con las ke me eduké ke no sé como he llegado sano y salvo ( y sobre todo, cuerdo) a estas alturas de mi vida.
Sin embargo, precisamente cuando nuestra vida se asemeja a una vida de ficción, es cuando sentimos ke tiene sentido, y precisamente suele suceder cuando estamos enamorados; al menos es lo ke me pasaba a mí y fue la forma ke escogí para explicármelo todo. La noche, el bar, la música, la barra y nosotros incuídos, todo era ficción. Una noche en la ke los acontecimientos se suceden como si la mano invisible ke escribe el destino te hubiera leído el pensamiento y buscara hacerte feliz, sin sorpresas inesperadas, sin conejos en la chistera ni novios escondidos ke te hagan pensar ke te ekivocaste otra vez, porke él cada vez me gustaba más, de una manera protectora ke me hacía, profundamente y en todo el sentido de la palabra, bien. Y la ternura; mi único deseo era tenerlo en una cama para pasar abrazado con él horas. Sin una palabra, sin ningún efecto externo ke pudiera aminorar el sabor y la sensación de lo ke nos estaba sucediento, sólo comparable a dormirse en la arena de una playa desierta despues de una tarde de sexo en el agua del mar, a un prado verde donde refrescarse y rodar ladera abajo, a un río de agua transparente y sosegada en el ke te dejas llevar como un barco de papel ; sólo los dos abrazados y el amor.

Es posible ke me hayan leído alguna vez en terminos parecidos, pero ¿saben? Esa fue la primera vez, con la ke considero ke empezó todo; fue mi big bang emocional; a partir de ahí, mi vida pasó del estado sólido al gaseoso y mis vicencias se convirtieron en vapor . Antes mis relaciones siempre habían salido bien; tuve dos novios y aunke acabó el viaje en tren y me vi sólo en la estación, me duró el buen sabor del trayecto; mirando hacia atrás veo ke fueron años de felicidad, ke mereció la pena el viaje. Pero él… Él fue la piedra en las vías ke hizo descarrilar el tren, seguir su curso por un camino pedregoso imposible para ya nunca más acertar . A veces me da la impresión de ke el resto del tiempo lo único ke he hecho ha sido mantener la velocidad pero sin rumbo, siguiendo una estela de vapor ke nunca alcanzo, como si no estuviera en un punto fijo, como si fuera una locomotora antigua la ke lo lleva y yo ando y ando sin parar detrás de él. A partir del big bang, me convertí en una revisión de pacotilla del mito de Sísifo, condenado eternamente a repetir la misma historia una y otra vez, acarreando una piedra ke no va a ningún sitio porke su única función es la de recordarme ke cometí una ofensa y debo purgar mis pecados, pero…¿Ké ofensa? ¿Y por ké? Tal vez creer ke puedo interpretar las señales ( una osadía imperdonable), puede ke creerme merecedor de un amor bigger than life, como si la vida me debiese algo.

Había dos cosas ke me hacían ver nuestro encuentro como un acontecimiento significativo, digno de considerarlo distinto a los demás; yo nunca ( pero nunca ) ligo o me planteo ligar cuando salgo por la noche, porke yo no salgo a ligar; salgo con mis amigos . La otra razón es ke él no era el tipo de hombre, fisicamente hablando, ke yo había frecuentado hasta ese momento: ni tenía barba, ni era recio, ni sus brazos eran peludos ni el resto de cosas superficiales ke creía ke debe tener la persona elegida. Para mí esa era la prueba ( ¡valiente imbécil!) de ke había algo más; lo inexplicable.
Nos besamos a escondidas de todos, en un pasillo del bar, fundiendo nuestras salivas en un solo líkido, mágico elixir ke nos despertó del sonambulismo y nos hizo descubrir a los dos, por fin, ke estábamos destinados. Abrimos los párpados mientras aún nos besamos y reinaba el asombro; en sus ojos, eso fue lo ke leí. Una punzada de enamoramiento a modo de escalofrío placentero, en un ritmo de vibración imperceptible, me invadía el cuerpo; esa sensación no tenía igual, ni comparación posible; sólo podía ser lo ke los dos estábamos pensando, pero no la podíamos verbalizar porke era…Inexplicable.
Esta es una historia ke no he contado a nadie, aunke se parezca a otras, pero apuesto a ke si lo hubiera hecho, alguien me hubiera comentado eso de ké como es posible enamorarse tan rápido; deben tener un manual científico donde se explica paso a paso cual es el camino correcto ke lleva al amor. Por desgracia, yo no tengo ese libro, y en “la noche perfecta” me dejaba llevar por las emociones y no por la cabeza…De eso se trata ¿No? De abrazar al vapor. Más tarde se verá si se es compatible, si las dos personas se acoplan, si hay entendimiento sexual y otros asuntos importantes aunke sobre todo, prácticos. Pero kien kiere ser práctico si no hay un vapor ke te eleve para subirte a él, una fuerza ke es superior a lo conocido y ke será el combustible ke te dará velocidad más tarde para lo ke keda de recorrido de vías del tren. Casi te hace sentir como un iluminado o esa es la única manera ke tengo de explicarlo; vi la luz de la ficción ke nos envolvía vaporosamente y ya no kise de la vida nada más.
Sin prisas ni ideas posesivas, honesta y diáfanamente, los acontecimientos preparados tan pulcramente eran otra señal de ke nos habíamos convertido en protagonistas de una historia ke alguien debía haber escrito tiempo atrás, estudiada, medida para ke todo saliera ajustado, repasada y corregida más de cien veces, en su punto y con toda la intensidad ; eso sólo podía significar ke estábamos destinados a encontrarnos, ke akella noche en ke me confesó ke ni sikiera pensaba salir, ke no entraba en sus planes ke se le hicieran las ocho de la mañana y mirame akí …Y yo no paraba de mirarle, porke no es posible tanta casualidad junta sin ke sea algo más. Por fin alguien me había ayudado a cortar las cuerdas a las vías del tren para darle un giro inesperado a la trama.
Estaba escrito y yo sólo debía leer las palabras adecuadamente.
Soy capaz de verme a mí mismo pensando esas cosas en ese momento y me daría de hostias. Akel tío ke fui me carga, me sofoca, me harta y me enerva, y espero no parecerme a él mientras lo pienso. Cuanta tontería y ke dañinas son, joder.
No follamos. Preferí decirle ke era mejor vernos la semana ke viene, a la luz del día; a los asuntos ke merecen la pena hay ke darles ceremonia, tiempo, empeño, luz diurna, mimo y cierta frialdad. Y él merecía la pena. Nadie puede imaginarse lo fuera de la realidad ke me sentía, lo pleno y feliz ke me creía al ser correspondido por alguien como él. Salía del bar y volaban mis pies como en una ficción de novela rosa, pisando vapor.

La enfermera me rescató de la ficción cuando salió de la consulta para anunciar ke tendríamos ke esperar, ke el médico había salido a una urgencia. Menuda mañana de suerte, tú.

Continuará….

SUPERFICIALIDAD

Sunday, April 25th, 2010

No me lo esperaba.
Por las fotos, por lo ke hablamos previamente, por su voz al teléfono, no me esperaba ke me gustara tanto cuando me abrió la puerta de su casa. Y no hablo de un tímido contacto previo; ke va. Cuando nos conocimos, él estaba preparando oposiciones y fuimos posponiendo lo de kedar, y sin darnos cuenta pasaron como cinco meses hablando todas las semanas, calentando los preliminares de tal manera, ke cuando salí rumbo a su casa ya me hacían daño los vakeros en la entrepierna.

Me invitó a una cerveza y los temas tropezaban uno encima del otro; parecíamos viejos amigos reencontrados despues de largo tiempo con muchísimas ganas de ponerse al día. Yo en estas cosas soy muy directo; si se keda pa follar y está claro ke no habrán otras cosas, follo y punto, pa ke complicarse más la vida o perder el morbo ke da el desconocimiento. Y sin embargo, esa vez debieron de pasar dos horas. Era abierto, divertido, original, sano de coco y directo…Sentí ke era perfecto para mí si hubiese buscado algo; sin embargo, hace tiempo ke ni busco, ni espero, o eso me decía a mí mismo mientras me dejaba enredar por una conversación jugosa y dulce, fácil. Eso no kita pa ke de vez en cuando tuviera ke corregir la mirada, porke los ojos se me iban al relieve ke los pezones tremendos le marcaban en la camiseta. O a sus manos regordetas y peludas. O a sus muslos de dos palmos y medio. O a los labios carnosos ke no dejaban de sonreir y ke eran una invitación permanente al beso.

Hubo un momento en ke no pude aguantar más y me lancé a comerle la boca, y allí ya perdí lo ke me kedaba de conversación y raciocinio, porke me dio por pensar ke es muy difícil no enamorarse de alguien ke besa tan bien.
Poder meterle ( ¡Por fin!) la mano por el cuello de la camiseta para recorrer un pecho frondoso como una pradera y llegar a las tetas, tuvo más morbo ke muchos de los polvos completos ke he echado. Fue de esos momentos ke a posteriori me hacen afirmar ke el sexo es importante. Mucho. Puede dar tantas alegrías como joder la vida, pero es de las pocas cosas ke con un poco de sabertelo hacer, consigue ke merezca la pena… Y estoy hablando de vivir.
Me pone malo la gente ke le kita importancia, como si fuera algo superfluo, accesorio, optativo. Se puede decir ke estoy en franca retirada, ke ya no soy lo ke era ni mucho menos, pero no cambiaría jamás lo ke tantas alegrías me ha dado y lo mejor; sin hacer daño a nadie…Al contrario… Siempre fui sincero y honesto a la hora de follar y no me arrepiento ni me arrepentiré nunca de mi promiscuidad. Aunke pasados los treintaycinco ya no cuente para el 70 % de la población marica y la posibilidades se hayan reducido drasticamente, fue bien chulo mientras duró.
Y todas estas cosas, casualmente, no podría decirlas en ningún caso del amor.

En esas estaba mientras nos revolcábamos en el sofá, ya los dos sin camiseta y sin zapatos, con esa ansiedad por darle al otro más de lo ke te da a ti, típica de gente ke se desea mutuamente. Luego a la cama, sin podernos soltar en un beso canibal con manos ke reptan intentando abarcar la máxima superficie de piel. Como soy tan cenizo, cuando las cosas se ponen bien, me da por pensar ke hay gato encerrado, ke es imposible tanta perfección.
Me kitó los calcetines, me besó los pies con mimo y cuidado.
Arrastró los vakeros para sacármelos, y ahí redujo el ritmo para envolver de cariño mis piernas. Yo eché la cabeza atrás en la cama y cerré los ojos por puro recrearme en el placer.
A veces merece tanto la pena…
El chocar de intimidades desconocidas, la generosidad desbordada con el otro, el vivir el instante como si se llevase toda una vida juntos, son asuntos ke nunca terminaré de desentrañar y de entender en lo ke al sexo esporádico se refiere ; supongo ke esa es una de las cosas ke más engancha, el ” a ver ke tal” , la posibilidad, a veces remota, de ke explote la magia.
Sentí ke me estaba comiendo y yo sólo podía responder arkeando la espalda, porke me tenía sujeto por la muñecas, con la fuerza ke dan noventa kilos. Fueron minutos gloriosos de los ke no kieres ke se acaben , pero yo también kería participar de la fiesta y le pedí ke me soltara . Primero el cuello, luegos los pezones para ir bajando al pantalón y desabrocharlo con ceremonia. Metí la mano al boxer por atrapar lo ke tanto ansiaba y fue raro…Sólo encontré huevos…Habré tocao mal, pensé yo…Pero ke coño. Se kitó los pantalones, se kitó el boxer y entre sus piernas había una cosa tan minúscula y pekeña ke con el vello púbico apenas se podía ver. Mira ke sabía lo sabía; demasiada perfección es siempre mentira.

Esa tarde follamos genial pero akello, aún duro, era lo más masculinamente pekeño ke había visto en mi vida; no se podía chupar; había ke lamer.

Varias veces me ha llamado y ha intentado kedar conmigo. Le he dado largas hasta ke hace unos días nos encontramos en la calle ; aunke yo no kería, se empeñó en invitarme a una cerveza . En el bar hablábamos de tonterías hasta ke derivó el tema hacia terrenos peligrosos en los ke me pedía, educamente, una explicación de porké no volviamos a kedar, así ke me vi inmerso en un círculo de preguntas y respuestas sin salida. Si lo habíamos pasado tan bien, si no teníamos compromiso, si él me parecía muy morboso, entonces, preguntaba ¿ Por ké no volvemos a vernos? No sé, era buen tío y me pedía honestidad, me dijo ke estaba harto de las mentiras con las ke funciona la gente en el ambiente, de la falsedad, ke él cuando entendía las cosas no sufría, ke lo ke le hacía daño era no comprender.
Como en otras ocasiones dije mentiras ke supuraban piedad y salí muy mal parado, esta vez pensé en decir la verdad deduciendo ke kizás fuera el mecanismo para no hacer excesivo daño.
Se kedó helado, mirándome con ojos rabiosos en unos instantes ke pasaban lentísimos. Juro ke pensé ke me daba una hostia. Respiró profundamente y pareció más sereno:
“Me alegro ke me lo hayas dicho…Me gustabas mucho, pero sabiendo esto va a ser muy fácil olvidarte…Nunca me enamoraría de una persona tan superficial”

EL MIEDO

Tuesday, February 23rd, 2010

Hoy he visto pelearse a mis padres.
Puede parecer algo ke no merece la pena ser contado más allá de la anécdota, pero en mi caso sí, porke es la primera vez en la vida ke ocurre, al menos ke yo lo vea.
No ha habido gritos, ni golpes en la mesa, ha sido civilizado, de esa manera tan característica ke tienen ellos de hacer las cosas y en la ke tan poco se parecen a mí. De pekeño, hasta llegué a pensar ke era adoptado porke era la única manera de encajar la diferencia de caracteres tan brutal.
Civilizado con lágrimas, así se podría definir la escena ke he presenciado mientras la comida se enfriaba en la mesa y yo me kedaba de invitado mudo intentando mediar ( con poco éxito ) a base de palabras ke pensaba pero ke kedaban absurdas una vez dichas. Entiendo las razones de los dos, porke tienen miedo, y en mi familia ( en eso sí ke nos parecemos) cuando tenemos miedo, mordemos.
La razón (superficial, engañosa, trampantojo) es ke kieren hacer obras en la casa ( ya no me veo diciendo “mi casa”, y “su casa” es demasiado frío). Mi madre lo tiene pensado al milímetro y su reforma exige cambiarlo todo; hacer un cuarto de baño de invitados, hacer un dormitorio de invitados, tirar la habitación donde yo pasé veintitantos años….( ¿Ké haré entonces con el montón de libros y de cosas ke aún guardo allí?) . Todas las comodidades para los invitados; la mejor orientación, donde menos ruido hay de la casa, donde más luz entra…
Mi padre kiere conservar alguna habitación de la casa; dice ke kiere tener un sitio donde haya vivido siempre, en el ke tenga recuerdos y ke se sienta como siempre se ha sentido; seguro.

Al principio no entendía la idea de mi madre; opino ke a estas alturas de su vida y de su jubilación ( rondan los setenta) ha llegado el momento de permitirse el lujo de ser egoistas, ke hagan las cosas pensando en ellos y no en los demás. Pero ha habido un momento en ke mi madre se ha puesto a llorar, y entre balbuceos, he entendido todo. Mi madre kiere una casa con todas las comodidades para los invitados … ke tengan ke cuidarla por si se pone enferma. Los cinco años de mi abuela con alzheimer la marcaron tanto ke no está dispuesta a ser una incomodidad para nadie, y kiere dejarlo todo preparado por si ella no puede opinar en un futuro; casi apostaría a ke ya ha hecho un precontrato a alguien para ke la cuide. La frialdad para plantearse lo ke está por venir me ha dejado estupefacto y yo también hubiese kerido llorar con ella, pero no he dicho nada y he esperado a estar delante de la pantalla para poder racionalizarlo y mostrar en público ( cobardemente) lo ke soy incapaz de decirles a ellos dos. Porke el miedo me puede.
Estoy tan bien con los dos, me alegra tanto llegar a casa y ke los dos me reciban con una sonrisa franca y ese cariño ke es como un sofá mullido y cálido. Me siento tan protegido en la vida si ellos están, me entiendo y los entiendo tan bien ahora ke lo daría todo por parar el tiempo y ke nos kedáramos así para siempre. No kiero ke pasen los años, no kiero ke ellos cambien, no kiero ke me falten nunca y frente a esa certeza me voy a rebelar en una lucha absurda ke lleva el subtítulo de infelicidad, porke nos hace infelices lo ke es inevitable y no sabemos aceptar. Pero es ke me niego, joder.

Me muero de miedo si no los tengo a ellos.No kiero llegar a la casa y ke no estén, no kiero echarlos de menos, no kiero ke la vida me tenga ke dar lecciones a base de sufrimiento, no kiero tener ke sentirme culpable por los besos ke no di ni por el tiempo ke no les dediké porke el miedo me paraliza y le dedico mis preocupaciones a temas tontos, a tíos ke no merecen la pena, a cuestiones sin importancia frente a lo ke importa de verdad. No kiero kedarme sin años para explicarles y agradecérselo todo, aunke yo no tenga nada para poderles agradecer y ofrecérselo. Ni soy importante, ni he hecho nada en la vida ke merezca la pena, ni tengo una posición social envidiable, ni un trabajo fetén, ni soy guapo ni especialmente inteligente, ni soy una persona ke pueda darles nietos o familia ke ellos puedan disfrutar, ni tengo dinero para poder regalarles un coche, una casa, un viaje, algo ke ellos se merezcan de verdad. Ni sikiera soy capaz de ofrecerles el tiempo y la compañía ke se merecen, ke me sobra y ke sé, tarde o temprano, me dará tantos remordimientos por no haber sabido aprovecharlo.

Cuando llego a la casa me siento tan poca cosa…Sin nada ke ofrecer…Pero no kiero preocuparles, no kiero ke me vean la cara cruzada por algún peso existencial, porke ellos ahora se merecen estar trankilos y ser moderadamente felices, se merecen verme bien y por eso me esfuerzo, en el coche de ida, en estar feliz, en ke me vean con una sonrisa. Hago igual ke cuando era pekeño, cuando dos de cada tres veces me daban una paliza al salir del cole por la importante y definitiva razón de ser marica. Por el camino, me arreglaba la ropa, intentaba ordenar los libros ke me habían roto y si había sangre o cardenales, trataba de limpiarlos para ke no se notara, pero sin ningún éxito; mi madre lo descubría y durante días una brisa de tristeza e impotencia recorría la casa; me sentía entonces tan culpable de hacerlos cargar con un hijo como yo…

De pekeño, en el cole, temía el momento en ke algún profe preguntara la profesión del padre . Lo del mío era tan poca cosa ( agricultor) frente a los auxiliares de banca, abogados, administrativos y demás. De niño se puede llegar a ser tan estúpido…Ahora ya no; todo lo ke tiene mi padre lo ha conseguido siendo honrado y trabajando como un bestia y nada me puede parecer mejor. Nunca se ha movido por avaricia, nunca ha hecho negocios ni ha trapicheado para “ganar más”, nunca ha cometido alguna ” irregularidad económica”
( ni con las multas!) por pekeña ke fuera; su lema, sin nunca decirlo y apuesto a ke ni se ha dado cuenta, siempre ha sido la honestidad ¿ Lo sabrá él? ¿Seré capaz de expresárselo algún día? Apuesto a ke no. Con lo fácil ke parece en las películas. Kizás hay ke asumir ke las relaciones con los padres siempre están llenas de preguntas ke no tendrán respuesta y palabras ke no se dirán.

En pocos años ( ¿ O han sido muchos y yo no lo he kerido ver?) los he visto hacerse pekeñitos, frágiles, con unas piernas ke no resistían el peso y se combaban, con achakes ke cada cierto tiempo nos asustan a los demás pero no parece ke a ellos, los he visto adaptarse a la época en la ke viven, ser cada vez más felices y hacer lo ke está en sus manos para hacer felices a los demás. Ya kisiera yo parecerme aunke fuese un pokito…Y pensar ke de pekeño casi me llegaba a avergonzar…A veces pienso ke no merezco nada, porke no es ke me kiero mucho, pero en estas circunstancias paralizantes en las ke no hago nada, menos me kiero aún.

Busco excusas porke no puedo verbalizar las gracias ke a ellos les diría si fuera valiente, maduro y tuviera lo ke hay ke tener. Y me conformo con escribirlas:
Gracias por darme tanto sin daros cuenta.
Gracias por enseñarme ke lo importante en la vida es la gente, y no el dinero , la codicia o las ganas de tener más.
Gracias por educarme con hechos, no con palabras.
Gracias por esa capacidad de trabajo inhumana ke nunca voy a valorar suficientemente.
Gracias por trabajar tanto por nosotros.
Gracias por vuestra moral y justicia.
Gracias por respetar tan escrupulosamente mis criterios y mis ideas.
Gracias por venir de un mundo tan pekeño y tener la mente tan abierta.
Gracias por haberme entendido, haberme aguantado, haberme perdonado siempre.
Gracias por vuestra eterna e inasekible honestidad.
Gracias por ser tan acogedores con los ke llevé un día a comer casa y por los ke nunca hicisteis preguntas raras.
Gracias por vuestra increíble educación.
Gracias por procurarme una vida de felicidad y protección mientras estuve con vosotros.
Gracias por los regalos, los libros, la libertad de poder pensar .
Gracias por el respeto, por no dudar nunca de mí.
Gracias por haber intentado cambiar y mejorar para bien mientras yo me he kedado siendo siempre el mismo.
Gracias por confiar siempre en mi palabra .

¿Seré capaz de aprovechar lo ke me keda o pasaré el tiempo escribiéndolo akí?
¿ Me servirá de excusa el miedo ke desde este mediodía no me deja ni respirar?

COORDENADAS EN CONTRA

Monday, January 11th, 2010

Primera parte

Vamos a hacer una cosa; yo voy a escribir este relato y ustedes me harán el favor de relajarse, sin plantearse si es mentira o es verdad, o ké es mentira y ke es verdad.
En los últimos meses la pregunta se repite insistentemente, y si lo piensan, no es algo tan importante; son tantos los cabos sueltos ke se dejan con ese parametro ke al final se abrirían más preguntas ke respuestas:
¿ Verdad para kien? ¿ Es posible no mentir cuando se cuenta una historia tan personal y subjetiva? ¿ Admitirían toda la verdad si esta fuese aburrida de contar? ¿ En serio piensan ke contaría cosas tan íntimas a la vista de todos si fuesen ciertas? ¿ Existe alguien ke escriba ke sea capaz de hacerlo sin inspirarse en lo ke tiene alrededor? ¿ Me dejaría mi subconsciente escribir algo ke, en el fondo y como moraleja, fuese contra mí? ¿ No hay gente ke inventa mentiras para contar la cierto?
Es para pensarlo ¿ VERDAD ?
Una vez aclarado esto, voy a contar lo ke viene a llamarse una gran sarta de mentiras:

Él dijo algo así como: “ Ve a Estambul y si te apetece tirarte a alguien, tíratelo”
No me lo podía creer. Despues de dos meses hechos a base de intentos, se me kedó la cara cruzada por un gesto de carta de ajuste. Tuve ke agacharme para recoger el ánimo, ke andaba desparramado por el suelo. Sí, es cierto ke no me había prometido nada. También es cierto ke sus explicaciones habían sido claras y se puede decir ke jugaba limpio, pero eso no kitaba ke tal generosidad sexual, en ese momento, en akellas coordenadas, supiera a café salado.

Me sabía sus razones ( tópicas hasta hacer sangre) de memoria:
“Ahora no es el momento…”
“No estoy preparado…”
“No kiero liarme y TENER ke pensar en otra persona…”
“Puede ke en un futuro, kien sabe….”
“Podemos follar tan agusto, cuando nos apetezca, sin más compromisos…”
“Follar con kien sea es fácil, pero nosotros nos entendemos y lo pasamos muy bien”
“Eres muy buen chaval pero no soy la persona ke te conviene…”

Nunca, nunca es el momento; mi historial sentimental está lleno de historias ke podían haber sido y no fueron porke no se dieron las coordenadas adecuadas de espacio, tiempo y lugar. Ke te caiga el amor encima tiene las mismas probabilidades ke ke te caiga una piedra de veinte toneladas por la calle. Hay ke estar en el momento justo, en el sitio ideal con la persona adecuada, y ke ambos estén en la misma situación emocional. Ahora ke lo escribo, me doy cuenta de ke es más posible ke te caiga una piedra de veinte toneladas: sólo es necesaria una persona.

Con el nene se ha repetido lo habitual en mis relaciones con el macho alfa de la manada de maricones ke puebla mi ciudad, esa entelekia ke cambia de nombre y rostro cada trimestre, al ke soy tan aficionao, y del ke sólo recibo coces, por cierto; he estado dos meses esperando a ke se decidiera, a ke mostrara una mínima necesidad de mí, ese arrebato ke al principio me dejó nokeado, porke fueron varios los domingos de llamarme a las ocho de la mañana para venir a casa. Los dos en su coche, aparcados en una calle cerca de mi casa, dejándonos hacer a la vez ke disimulábamos y nos escondíamos de los vecinos madrugadores
Nunca le dije ke no.
Esos primeros momentos me engañaron, confundieron la realidad y por su culpa esta historia tiene una leve diferencia con otras; la diferencia esta vez es ke me he arrastrado hasta límites ke no conocía de mi mismo; soy consciente de ke me he vendido baratísimo, por unas pocas monedas hechas de un inicial y tímido resplandor ke nunca vuelve.

No he sabido decirle ke no, nunca he conseguido no sentirme como un juguete con el ke pasa el tiempo (ke le sobra) ni he practicado el proverbio chino ke dice “No trates con prioridad a quien te tiene como opción“. Era tener un sms suyo y me olvidaba de mis principios, mandando al carajo determinaciones ke, antes de verlo a él, tenía clarísimas. Pero entonces lo veía de frente, y no podía resistirme, y acabábamos follando como primerizos, porke en directo, hay ke reconocerlo, es una persona sutílmente especial; tierno, amable, cariñoso, risueño, encantador,y sobre todo, lo ke más me pone; su coco, de un pensamiento brillante y peculiar, retorcido hasta la pirueta, oscuro y misterioso. De hecho, todo lo ke escriba akí son conjeturas, porke no creo haberlo conocido ni superficialmente. Ni me deja ni me dejó.

Despues de vernos y follar, él se iba corriendo siempre con prisas, y yo me martirizaba anotando los días seguidos ( uno tras otro) en ke no se acordaba de mí; ni sikiera de un miserable y escueto sms era merecedor. Con el almanake grabado en la piel, me sentía fatalmente tratado, débil de carácter, pocacosa, una mierda de persona sin nada ke de mí mismo pudiera valorar; todo en esta vida me parecía una grotesca y absurda mentira.

¿ Y entonces por ké seguía viéndolo? ( se preguntarán ustedes). Porke…Me gusta…Y así es imposible tener objetividad emocional.

Me gusta y mucho.
Me gusta porke aunke es dura, siempre me ha dicho la verdad. Su verdad.
Me gusta por como se ríe, como me hacer reir, como me llama nene con retintín panocho, como me habla, como se tortura, como se toma la vida, como follamos ( ay Dios, como follamos…), como me entra en el messenger para decirme barbaridades sexuales y ke en directo se ponga meloso y guasón. Me gusta ke sea más alto ke yo y ke me levante por los aires para besarme durante minutos en los ke me encantaría kedarme, enrolladas mis piernas en sus muslos de cuarzo ke late y da calor. Me gustan sus arrebatos tiernos ke intenta controlar y no puede porke le brotan de las yemas de los dedos. Me encanta como se le enmarca el rostro entra las gafas y la barba, su caminar osuno pero esbelto ke parece abocado a un nudo de piernas. Me gusta porke somos totalmente distintos, porke tenemos gustos totalmente antagónicos y sin embargo, no haría otra cosa en la vida más ke estar junto a él. Me gusta porke está a punto de joderse la vida para siempre y me arrastra la imperiosa necesidad de salvarlo. Esto de llevar tan adentro y asumido el carnet del sindicato de enfermeras redentoras es, la mayoría de veces, una puta mierda, la verdad.

Mi historia con el nene también es una cuestión de coordenadas; si lo hubiera conocido hace cinco años, seguro ke hubiese tenido todas las posibilidades. Debió ser un tipo estupendo; confiado, inocente, generoso, con fe y la capacidad de creer intacta. Ahora por el daño recibido en otras relaciones, se ha convertido en alguien ke se controla hasta para dejar escapar el aliento, ke mide sus palabras con escrupulosidad, ke nunca da una pizca más si no le sobra y ke su mayor pasión es echarme un pulso continuo. Hasta ke se emborracha. Y entonces me llama. Y eso suele ser los domingos a las ocho de la mañana. Es triste, lo sé, y también sé ke, a veces, no tengo remedio, poniendome tan a tiro de ke las cosas me vayan como me van. Menos mal ke siempre puedo echarle la culpa a las coordenadas.

Al mes de conocernos, y viendo como se desarrollaban las cosas, un día saké valor y le dije:
” Nene, no puedo seguir así; necesito ke te pongas en mis manos sin miedo; ke confíes”
Él se kedó callado, y relajadamente, sin ánimo de reproche, me respondió: ” Te recuerdo ke el día en ke nos conocimos tonteabas con otro tío a la vez ke conmigo. También te recuerdo ke a kien escogiste para follar no fue a mí…Entenderás ke me valga con lo ke tenemos ¿ No?”

( Este dato cambia levemente la historia ke estaba contando , aunke no debería; nadie dijo ke yo fuera un santo…Y menos virgen… Y tampoco nadie dijo ke tuviera ke ver algo el sexo con el amor…A primera vista)

Segunda parte

Era cierto y supongo tenía su sentido dentro de su lógica de tirar y aflojar; lo había tratado como a un segundo plato, kizás incluso aliñado con un poco de humillación, pero joer, ya le estaba mostrando arrepentimiento en mis actos. En mi descargo diré ke sí; busco con ojos bien abiertos el amor verdadero, lo ke pasa es ke mi miopía emocional no me deja ver bien, y además : ¿ Como coño voy a saber ke es de verdad amor si no lo he probado antes?

He debido tener la autoestima desekilibrada estos meses atras, porke nunca he sido yo de arrastrarme como me he arrastrado por el nene, aunke ( atención) buscando exculparme siempre soy el mejor : desde el verano ( y sus Fuegos Artificiales) había perdido el interés por todo lo ke oliese a sexo, y eso me dejaba un regusto infeliz en mi vida cotidiana; la fuente de tantos placeres, parecía agotada en lo ke a mí se refiere. Sin embargo, encontrar a el nene fue como volver a abrir el cofre de los tesoros, con una serpiente venenosa y mortal dentro.

Akellas primeras veces me engancharon tanto ke me da la impresión de ke he seguido viéndolo por si volvía a ocurrir el resplandor en su coche. Nada de eso ocurrió; la sucesión de actos ke vino despues habla más de otra cosa a la ke, desde luego, no llamaría amor; juzguen ustedes mismos : cuando decido pasar, me busca, cuando le mando un sms, no me contesta, cuando le pido una cita, se hace el sordo, cuando estoy en la cama durmiendo porke al día siguiente tengo madrugón, al nene le dan ganas de follar, cuando no me apetece, se convierte en el tío más detallista y cariñoso posible. Resumiendo; trato como una prioridad a alguien ke me tiene como su última opción, sólo en caso de urgentísima necesidad por picor leve de polla.

Así es como llegamos a este punto, el punto en ke, despues de hablar en su coche,
( sólo hablar) se enciende un cigarro ( ha vuelto a fumar) y me dice: “Ve a Estambul y si te apetece tirarte a alguien, tíratelo”
Y esta vez me convierto en una olla ke hierve por dentro, mientras cuezo pensamientos del tipo ” He estado dos semanas sin follar esperando a ke me echara un buen polvo y ahora me larga con estas??? ¿Kien coño se ha creído ke es para tratarme así, para darme permiso? Lo considerará generoso, el muy cabronazo…”

Claro ke de ningún modo le hubiese dicho lo ke estaba pensando. Parpadeé melancólicamente e hice un amago de suspiro ke olía a resignación. Tenía tanto miedo a perderlo ke no habría sido capaz de expresar keja alguna. Así de contradictorios pueden ser mis actos cuando alguien me gusta como me gusta el nene. Así de estúpidos, así de poco comprensibles si no te gusta el nene como me gusta a mí. Y eso ke sé ke tiene razón y no me conviene enamorarme de él. Como si estas cosas se pudieran elegir, vaya una mierda.

En esta historia hay una variable nueva, importante y a destacar; yo ya no soy un nene. Siento, y hacía muchos años ke no pasaba, ke estoy madurando a una velocidad pasmosa, y eso me ha vuelto más prágmatico, más trankilo y más cerebral. Con mi nueva madurez no estoy dispuesto a perder el tiempo, ke ya tengo unos años y me keda poco de disfrute carnal y de aprovechar el cofre de los tesoros. Además, sufrir innecesariamente como ke no; el dolor es un coñazo y encima por un tío ke ni se ha molestado en saber algo más de mí ke no sea el diametro de mi boca ( o eso me digo).

Es así como, ciegamente, hago todo lo posible porke me apetezca ( y exista la posibilidad certera) de alguien en Estambul. Seguramente lo único ke tengo con el nene es puro encoñamiento ( o con eso trato de convencerme), ganas de follar ( y ya está), así ke el remedio más a mano ke conozco es…Darme una sobredosis, buscar un antídoto, una medicina ke me cure. Para conseguirlo, hago algo ke sin suponerlo, va a cambiar, leve y gustosamente, mi vida.
Me abro un perfil en una página de contactos y…
MADREDELAMORHERMOSO

Nunca kise hacerme una, me siento fichado, casi puta oficial con carnet con servicio a domicilio las veinticuatro horas, ( empiezo a pensar ke todo en la vida es una cuestión de carnets…),y desde luego, no andaba del todo ekivocado…
En una de tantas páginas de contactos a la ke tan aficionados somos los maricones. Si usted es hetero debe saberlo; el 99% de maricas ha tenido o tiene una página de contactos…
Se utilizan para hablar y eso…

Pongo las fotos más oportunas de mi difícil archivo fotográfico y el primer día ya tengo a kince flamantes turcos llamando a mi puerta virtual. No doy el habla….Maravilloso invento este de internet… Despues de numerosos tanteos, falsas esperanzas, imposible comunicación, descartes y aburrimientos varios, al final me kedo con tres. Por si falla alguno, ke haya reserva. Como en el futbol, por números.

Turco 1
El primer día en Estambul ya me di cuenta del poder magnetico de esa ciudad; el nene me sudaba la polla. Ke libre, ke trankilo y ke bien se siente uno sin el drama cotidiano, sin la esclavitud del sufrimiento porke sí. Había ke celebrarlo y no espere más; llamé al ke parecía más decidido, ke iban a ser pocos días y atravieso etapa práctica, recuerden; perder el tiempo no era plan.
Ya me esperaba en una plaza centrica cuando llegué. Unos vakeros bastante más ajustaos de lo ke acostumbran los turcos le marcaban un pakete fenomenal ke apenas se movió al acercarse a mí. Sin embargo, pude levantar la vista, porke cuando lo tuve de frente, se kitó las gafas de sol y sus fascinantes y grandes ojos de color miel me dieron tal fogonazo ke me kedé traspuesto. Era muy guapo y lo sabía. También era un chulo ( eso lo sabía yo) y pese a ello, me dejé liar.
Un par de cervezas, invitación a su casa, petición de pasta para comprar marihuana…A la media hora se plantan en su casa cuatro amigos con una bolsa de hierba y apariencia de no kerer irse en un buen rato. A las dos horas de ke nadie me dirija la palabra mientras ellos se tronchan, con un corte de rollo importante y la sensación de ke me han timado, le digo ke me voy y lo hago con un portazo; apuesto a ke ni se enteró.
Ojo ke no me kejo; la aventura y la caza siempre tiene riesgos y akí claramente el tonto fue el menda.

Turco 2
El tío ke se planta en mi hotel ni de cojones parece el de las fotos ke yo vi. Tiene veinte kilos menos y no lleva barba, así ke subimos a mi habitación y aplicando el proverbio español de ke siempre hay un roto pa un descosío ( y estoy superpráctico, recuerden), nos jinchamos a hablar sobre Turkía y su mundo marica. Aprendo un güevo y me relajo un montón.

Turco 3
Me cuesta un güevo no escribir su nombre para escribir esta historia, pero eso iría en contra de la intención del relato, así ke me tengo ke joer y pensar en su nombre reprimido mientras lo describo, viniendo hacia mí, cerca de Taksim, yo sin dar crédito a mi suerte, èl guapo e imponente, con su cazadora y sus enormes zapatillas, con sus pantalones anchos y su capucha. La aventura y la caza si merecen esfuerzo es porke compensan, y él para mí, en ese momento, en Turkía, era el premio gordo ( nunca mejor dicho).
De nuevo, las coordenadas.
Pasamos una noche MARAVILL-OSA. Y no sólo fue cuestión de conversación fluída, ojo. Como lenguaje, escogemos las canciones ke mutuamente nos descubrimos porke mi inglés ( vuelvo a constatar) es de pena…Ke fácil es comunicarse si kieren los dos. Ke poco me comunico yo con el nene hablando el mismo idioma.
Él es ingeniero musical y toca el piano desnudo. Mientras, deja ke yo lo abrace por detrás y le bese el cuello en minutos ke podrían llamarse magia, acercándose al milagro. Me pone música, me lleva a su mundo hasta ke los tranvías no salen, y me siento protegido y confortado, algo ke pocas veces ha hecho el nene conmigo. Tiene cojones ke haya tenido ke irme tan lejos para darme cuenta y ser consciente. Tiene cojones ke alguien en siete horas me dé más cariño ke el nene me ha dado en dos meses. Necesidad; turco 3 ha tenido necesidad de mí, y yo necesitaba tanto ke alguien tuviera necesidad de mí.

Tercera parte

Apenas volví de Turkía, el nene me buscó melosamente, de nuevo echando un pulso ke empezó antes del viaje, cuando le mandé un correo pidiéndole tiempo y distancia. Tonto de mí, no me di cuenta ke le ponía un anzuelo, un reto en las manos; le había dado una motivación para ofrecerme toda clase de tentaciones carnales, y así estuvo más solícito y cariñoso ke de costumbre. Y yo, ke nunca he sabido negarme , tenía ke intentarlo… Intentar decirle, de una puta vez y sin miedos, ke no.
Pese a ke me gustaba más ke nunca, pese a ké me veía capaz de cambiarlo ( juas!) y convertirlo en el tío ke fue, ese tío del ke se enamoraría cualkiera. Pese a ke hubiera dado la libertad sexual ( a estas alturas de mi vida!) por tenerlo abrazado en una detención del tiempo. Pese a ke casi hacía ya un mes ke no nos encontrábamos y me moría por tenerlo cerca, volverlo a mirar a la cara y dejarlo impreso en mi pupila para ubicar su imagen en todos los sitios donde fuera a estar yo .

Increíble su naturaleza ke sólo reaccionaba a una negativa. Increible la mía, ke no lo borré de los contactos ni de la agenda del teléfono. Para conseguirlo había ke hacerse más fuerte, necesitaba un antidoto más enérgico ke lo vivido en Estambul.
Fue fácil acordarse de internet; la página de contactos rebosaba de ositos increíbles sacados de mis sabanas imaginarias más húmedas y deseosos de tener una larga e instructiva charla conmigo. No, no es ke yo sea un chulazo irresistible con el ke dialogar, simplemente estaba en pleno síndrome Farala ( ya saben): “Tenemos chica nueva en la oficina…”
Así ke pensé ke el remedio y el antídoto más fácil estaba a mano; darles la oportunidad a todos de conversar paciente y amigablemente.

Oso 1
Chaval de 25 recién asumido como maricón y oso ke es una bomba en el diálogo y ke ni él mismo se da cuenta de su potencial morboso. Nuestra conversación fue un fogonazo lleno de mucha saliva y pocas palabras, porke el chico era tímido, pero caray, ke manera tan expresiva de usar los labios sin decir ni mu.

Oso 2
Oso 2 está tremendo pero tiene ganas de fiesta navideña ( aunke aún kedan semanas) y no se conforma conmigo; kiere una charla con tres participantes. Así es como un día se presenta en mi casa acompañado, y conozco a Oso 3, ke disipa en un plin mis dudas de la idoneidad del trato. Pasamos una tarde ke debíamos haber grabao en vídeo, porke hubo parrafadas ke merecerían tutearse con la posteridad, aunke hubiera palabras tan guarras ke jamás escribiría en público.

Oso 4 y oso 5
Estos dos son pareja desde hace diez años y hacen eso tan marikita de compartir conversación con un tercero, por mantener la esencia de la pareja y tal, por seguir echando al fuego las palabras. No era mi intención hacer dos debates a tres bandas en la misma semana, pero la cosa se presenta así y estos dos son tan de peli porno ke como pa rechazarlos. Nunca un Domingo por la tarde fue tan fructífero pa las frases como obeliscos; me duele la mandíbula de recordarlo.

Oso 6
Bestia salida de mis sueños más pervertidos, cumple con creces expectativas salvajes ke ni yo mismo suponía albergar, y akello se convierte en una batalla de vocablos inconexos hecha más con dientes ke con la garganta. Mira ke me gustan los tíos peludos, pero lo de este es fuerte hasta pa mí.

Oso 1
Ese mismo día, por la noche, Oso 1 me llama como si necesitara confesión; kedo con él y lo ke en un principio iba a ser un encuentro distendido se convierte en una plática acalorada y llena de sudor. Joer, con el crío. Sin darnos cuenta, pasamos más de dos horas hablando de cosas personales , íntimas y cálidas, mientras me abraza y apoya la cabeza en mi pecho… Eso ke tanto he soñado hacer con el nene pero todavía no he podido cumplir…

Mierda! ( pienso) Sigo acordandome del nene.
Algo tendré ke hacer…

Cuarta parte

Oso 7
A estas alturas ya tengo la autoestima por las nubes y me atrevo a dirigirle la palabra a objetivos más difíciles y complicados a la hora de entablar conversación, pero oso 7 es la demostración de ke si uno se pone, entre los maricones es muy fácil eso de hablar. Porke oso 7 es el superhombre, el no va más de músculo y pelo ke impresiona por su imagen ultramasculina. Y sin embargo, conmigo estuvo como un corderito, pidiendo ke mis argumentos fuesen cada vez más fuertes; pensé ke le iba a romper el tímpano, tú.

Oso 2 y Oso 8
Oso 2 salió muy satisfecho de nuestro primer debate a tres bandas y kiso probar cambiando al tercer ponente. El cambio no está nada mal y Oso 2 me demuestra ke además de ser un gran orador, tiene un magnifico gusto; oso 8 es la puta caña.

Oso 9 y Oso 10
Empiezo a especializarme en triáalogos, debe ser porke estamos en el mes 3×2 del Carrefour y yo no kiero ke se me pase el homenaje, pero chico, me salen tan bien (últimamente) ke tonto sería al desaprovechar semejante racha de verborrea. Oso 10 me dice al oído ke kiere kedar conmigo a solas y eso ke se supone ke son una pareja ke se entiende muy bien. Yo sí ke no lo entiendo .

Oso 11
Vive en el kinto coño pero la casa es un megapalacio enmedio de la sierra con grandísima chimenea en el salón y ambiente rural digno de una peli de la productora Colt. No pierdo la oportunidad de parlotear en la alfombra peluda al calor de las llamas. Bueno, en realidad fueron tres…Tres charlas seguidas. Por la mañana está tristón y echándose tierra encima constantemente; está bueno, tiene casaza y curro maravilloso, pero no se kiere nada ni parece disfrutar con nada de lo ke tiene más allá de los polvos en la alfombra peluda. Como son los osos, de verdad.

Oso 10
Se pone tan pesado ke por no kerer kedar mal, acepto. Y repetimos otra vez. Esta vez sin un tercero y sacrificándome por los demás, pero en fin. Ke no se diga ke soy mala persona.

Oso 1
Me llama para kedar pero le digo ke no, ke ya ando como si se me hubiera escapao el caballo y necesito un descanso a muerte, así ke por fin paso un día enterito en silencio, ke eso de vez en cuando también es un placer.

Oso 12 Oso 13 y Oso 14
A mí cuatro para entablar conversación ya me parece excesivo, porke es fácil perderse y no seguir los argumentos, pero estaba con Oso 12 y Oso 13 y llamaron a Oso 13 por telefono, y resulta ke era Oso 14 y lo invitó a venir y yo no supe decir ke no. Oso 14, sin embargo, sí ke supo… Incorporarse como si nos conociera de toda la vida, consiguiendo agotarme , porke el don de lenguas de oso 14 es algo casi sobrenatural. Aún siendo satisfactorio, al acabar estoy tan hecho picatoste ke me digo ke voy a estar una semana entera a dieta de palabras y con la boca cerrada.

Oso 15
Tras mis primeros dos días de ayuno sexual despues de mucho tiempo, kedo con oso 15 ke no es nada oso, pero tiene una piel suave por la ke pasaría horas resbalando los dedos. También pasamos horas enredados en una conversación donde declinamos los verbos: besar, acariciar, hacer carantoñas y abrazar mullidamente, porke oso 15, treinteañero, tímido y con cara de empollón, es una de las cosas más tiernas ke he saboreado en mi vida. Y yo tenía tanta necesidad de un poco de cariño ke no puedo estar esperando toda la vida a ke el nene me lo dé.

Oso 16
Con oso 16 había hablado hacía semanas, le había dado mi telefono, pero ni me acordaba de él cuando me llamó por telefono y se plantó en mi casa un sábado a la hora de comer. Trajo vino y aparte de hablar nos reímos un montón. A oso 16 sigo viéndolo cada cierto tiempo porke me encanta estar con él. Es un encanto y sé ke le gusto mucho, pero no sé…No me veo con él viviendo una vida, debe ser porke las coordenadas también se ponen en contra de los demás.

Oso 17
Ese día, casi sin fuerzas, kiero pasar de la proposición de oso 17, más sin embargo, me manda un sms con foto y cuando la veo entiendo ke es una oferta imposible de rechazar. Maromazo es poco, con un piercing en el pezón izkierdo ke no me deja concentrarme en la conversación y las frases más dulces y apasionadas ke ha saboreado mi boca. Pero ni mi boca, ni mi líbido ni mi persona pueden . Oso 17 kiere algo más, ke sigamos conociéndonos, ke seamos algo más ke amigos, él puede ser el hombre de mi vida (pienso yo) si las coordenadas fueran otras y hubiera alguna manera de olvidarse del puto nene. Pero no hay manera, joder, no hay manera.
Las putas coordenadas, joder, las putas coordenadas.

Esa noche llego a mi casa de madrugada, con el ánimo removido y la boca, ejem, seca; se me cae la lampara del dormitorio encima. Esa noche sueño con pollas ke me persiguen y al despertar sobresaltado, decido darme de baja en la página de contactos en plena madrugada, ke esta saturación sexual empieza a no tener nombre. Esa noche , esa misma noche, a las tantas, me llama el nene para pedirme ke se la chupe, y yo le digo de malas maneras ke se la chupe su puta madre, colgando el teléfono como kien pega una hostia.
Misión cumplida, pensé yo.

Pero pensé ekivocado; no me lo kito de la cabeza, a lo Kylie Minogue. Fueron polvos de los ke no se olvidan pero sigo atrapado en este lodo ke alguna gente se atrevería a llamar amor, y es posible ke así sea; cruel, traicionero, descarnado, físico, mental, pegajoso, peligroso, con la pura necesidad a vida o muerte del otro…Eso debe ser amor, sí, por mucho ke enseñe su peor cara. En la distancia ke separa las piernas de mi corazón han pasado estos días tíos increíbles ke jamás pensé probar, ke durante instantes, minutos, fueron míos, parte de mi o mejor : nos hicimos uno. Sin embargo es el nene kien me gusta ( mucho, ya lo dije y es la pura verdad) y despues de tantas vicisitudes, osos y meses de por medio, lo tengo más claro ke nunca por una conclusión bien simple: a todos esos chulazos maravillosos los cambiaría por él.
Sin mentiras.
De hecho, si me llamara ahora mismo iría a su lado corriendo, sin pestañear, volando en un suspiro, con las ganas salvajes de decirle ke suba a mi casa y me folle de una vez.
Asumo ke nunca podré decirle ke no, así ke he buscado otro método ( efectivo a muerte) para ke sea él kien no me llame ya más y poder olvidarlo definitivamente.
El nuevo antídoto es escribir.

Una vez escrito este texto a la luz pública, he convertido nuestra hipotética historia en imposible, algo así como la profecía autocumplida por la vía rápida; y es ke tengan claro ke con mi puta
( ejem) suerte y las coordenadas en mi contra, lo leerá, y se reconocerá en medio de tanta mentira inventada. A él le va a saber a puñalada por la espalda , pero esto no es una venganza o una traición. Es la demostración de los problemas ke trae el decir la verdad cuando se está mintiendo.

Ahora sí ke empieza (en serio) la cuenta atrás para olvidar al nene y es ahora precisamente cuando tengo ke agarrarme a razones para ser optimista, para no mirar atrás y verme como un gilipollas, y ¿ saben? Gracias a mi madurez he encontrado una razón fundamental para no amargarme; nadie podrá decir ke ha sido un tiempo perdido el ke estuve con él.

FIN