Perder lo ganado

1. SANTI

15

¿Por dónde empezar? ¿Cuál fue la primera vez que noté el miedo soplándome en la nuca, susurrando ideas aterradoras a mi imaginación? Habría muchas ocasiones, muchas palabras sutiles, en noticias y en titulares que parecían no ir con nosotros. Había gestos que me lo anunciaban, actos de gente anónima que deberían habernos puesto en guardia pero sería inabarcable dejar constancia aquí de todos esos detalles en apariencia intrascendentes. Prefiero, pues, empezar en el punto concreto en que cambió mi vida y la de muchos otros, cuando los acontecimientos se aceleraron vertiginosamente, cuando las sospechas se convirtieron en hechos reales y tangibles, dolorosos, terroríficos.
Nada de esto sabíamos ni Robe, ni Fernando ni yo aquella noche de verano en que decidimos salir, huyendo de la rutina asfixiante y del calor húmedo de nuestra ciudad. Fue un viernes y después de unas llamadas, nos vimos los tres en busca del cobijo del aire acondicionado de algún bar. Nos valía con que estuviese abierto. La ciudad parecía fantasmal, sin nadie por la calle, y nosotros íbamos tan despreocupados como inconscientes de lo que aún estaba por venir. Caminamos, enmedio de una conversación banal, caminábamos sin rumbo hasta encontrar un local abierto y no pudimos elegir. La opción fue una triste cafetería sin personalidad, y en la barra, una somnolienta camarera se moría del aburrimiento. Nos sentamos en una mesa al fondo, para estar tranquilos, pero antes pedimos unas cervezas. El caso es que pese al panorama general, Fernando estaba especialmente chistoso y no parábamos de reír. Fernando era un tío grandísimo, de casi metro noventa y muchos kilos, aunque nunca lo supe en concreto porque bien que se negó a confesarlo. La primera impresión era intimidante, pero cualquier temor quedaba disipado al verle colocarse el flequillo con un golpe de cabeza hacia atrás, exagerando la pluma. El tamaño corporal de Fernando siempre fue un aliciente más a la hora de la diversión; era una persona que gesticulaba muchísimo y cualquier anécdota la acompañaba de escenificaciones pasadas de rosca. Una cerveza tras otra ayudaban, claro, hasta el punto de que con sólo mirar a la camarera, ya sabía que queríamos tres quintos más. Hubo un punto etílico en que propuse ir a mi casa y ellos aceptaron. Habíamos bebido tanto que volvimos haciendo eses; Fernando decidió bailar en un cabaret imaginario, Robe me echó el brazo encima y los tres fuimos cantando hasta la puerta de mi casa como penosas bailarinas de un cutre musical. Dábamos vergüenza pero cómo nos reímos, Dios mío, cómo nos reímos.
Todos estos detalles intrascendentes que cuento importan. Importan para entender que es posible que aquella noche tonta y sin mayor novedad fuera la última ocasión en que fuimos felices sin saberlo, sin tener ni idea de lo que estaba por venir, la última vez que hicimos cosas absurdas sin miedo, sin mirar alrededor, inconscientes y pletóricos.
En los sofás, en una conversación caótica y frente a más cervezas que bebíamos sin fin, alternaban cotilleos, escarceos sexuales y disparates. Una verborrea etílica que de tantas risas apenas me dejaba respirar, ni un segundo de descanso. Fue entonces cuando aporrearon la puerta con furia. Había puesto la música a un volumen más que alto y aún así, los golpes en la madera de la entrada retumbaron y nos hicieron callar. Primero cinco o seis. Luego se encadenaron en una metralleta, como si un loco quisiera asaltar mi casa. Fernando se había puesto la mano en el pecho mientras me miraba interrogante, Robe se encogía de hombros y yo negaba con la cabeza para darles a entender que no tenía ni idea de a qué podía venir tal barullo. Nos miramos sin saber pero por no sé qué sospecha, manteníamos el silencio. Cesaron los golpes y fue cuando pude oír, en palabras llenas de desasosiego:
-Ernesto, por favor, abre. Soy Santi. Ábreme por favor, necesito que me ayudes.
Hubo unos segundos donde me sentí más que paralizado, entumecido. Hacía unas dos semanas que no veía a Santi y lo había encontrado tan feliz y enamorado en su nueva relación que no tenía ni idea de a qué podía venir su golpear impetuoso en la puerta. Me levanté y abrí, sí, pero en el estado brumoso que me procuraba la cerveza. Sin apenas dar tiempo a dejar que entrara el aire por el quicio, Santi se coló en tromba, cerró la puerta tras de sí y me llevó al salón donde Fernando y Robe aguardaban, mirándonos con ojos muy abiertos y curiosos. Y no era para menos; Santi venía desencajado, la ropa bañada en sudor y hecho un desastre, las gafas mal colocadas y tan nervioso que no podía dejar de moverse ni tener las manos quietas. Encenderse un cigarro fue casi una tarea imposible que le llevó minutos, minutos que se hicieron eternos mientras los tres asistíamos silenciosos. Nunca lo había visto así, y eso que lo conocía más de diez años. Parecía que no iba a encontrar las palabras, pero las encontró, entrecortadas y temblorosas.
- Chus ha desaparecido.
Chus era su novio de un año y cinco meses, que de tanto repetirlo sus amigos sabíamos de memoria la cuenta. Era la primera persona con la que de verdad parecía que las cosas podrían salirle bien, porque hasta ese momento, lo de Santi con los hombres era un caso digno de estudio. He conocido a poca gente con tan mala suerte en las relaciones como él, porque de verdad era un buen tipo, profesor en la facultad de química de gran coco, sin nada que lo hiciera destacar pero buena gente y mejor persona. Hasta Chus, el historial amoroso de Santi recordaba a un catálogo de monstruos y horrores con polla. Chus era timidón, muy tranquilo y costaba esfuerzos mantener una conversación de más de cinco minutos con él, sin embargo, pareció ser justo lo que Santi necesitaba para ser feliz. Chus, a su forma callada, también daba la impresión de estar muy enamorado. Desde que se conocieron siempre se les veía juntos y no llegaban al año cuando comenzaron a vivir bajo el mismo techo. El piso se encontraba en un edificio de las afueras casi vacío y no era una casualidad. Ellos dijeron que era por la tranquilidad, yo siempre supuse que era por miedo a que descubrieran que estaban juntos.
Intenté tranquilizarlo y le pedí que se sentara, pero no quiso hacerme caso.
-¿Qué quieres decir con “ha desaparecido”?
-Llevo tres días sin verlo, sin aparecer por casa.
-No te preocupes…A lo mejor ha tenido que hacer algo urgente y no ha podido comunicártelo.
-¿Tú crees que después de tres días no habría intentado comunicarse conmigo?
-Tienes razón, quería tranquilizarte, sólo eso.
-El martes volví del trabajo y ya no estaba. Él sale casi dos horas antes que yo y le gusta preparar la cena mientras llego, por eso al abrir la puerta y no oler a comida cocinándose, ya sospeché algo. Llamé a su teléfono pero aparecía apagado o fuera de cobertura. Cuando se hizo la medianoche me asusté de verdad; no sé las veces que intenté llamarlo pero no hubo manera.
-Tengo que preguntarte esto y por favor tómalo de buena manera, sólo intento hacer una composición de lo que ha pasado…¿Habíais reñido?
- Je…Qué va…Creo que es la persona con la que más difícil es reñir en el mundo. Estábamos muy bien, tan bien como siempre, quiero decir. No ha pasado nada especial, al menos que yo recuerde.
- Habrás ido a la policía ¿No?
- Si, dejé pasar dos días para que no me tomaran por un loco o un histérico y he ido esta mañana. Han sido dos días horribles, horribles, nunca lo había pasado tan mal…
-¿Y?
Hasta ese momento, la conversación, pese al estado descompuesto de Santi, había sido extrañamente fluida. Sin embargo, en esa pregunta, se detuvo. Me miró y pude ver en sus pupilas una oscuridad inquietante y perturbadora que me sacudió en un escalofrío. Estaba asustado, asustado de verdad con un miedo que casi tenia presencia. Había apagado el cigarro sin apenas haberle dado unas caladas y se encendió otro.
-En la comisaría fue todo…Fue todo muy raro…
-¿A qué te refieres?- preguntó Robe. Había colocado su cuerpo fibroso y menudo en el borde del sofá, en un equilibrio tenso. Apretaba las mandíbulas y miraba a Santi intentando desentrañar el misterio.
Fernando me miraba alucinado, seguramente entendiendo tan poco como yo.
-Primero me lo pusieron imposible; decían que tenía que ser familiar cercano para poder poner una denuncia por desaparición. Dieron mil vueltas, yo estaba atacadísimo, casi me lío a hostias y a ellos parecía darles igual, hasta me dio la impresión de que alguno se sonreía.
- ¿Por qué tendría que sonreír? ¿Con qué motivo?- Robe, definitivamente, había tomado las riendas de la conversación.
Yo no quiero dármelas de listo y reconozco que en ese momento pensé que estaba desvariando, pero preferí guardar un silencio en forma de respeto.
- Déjame que siga. Inventé mil excusas, porque claro, de ninguna manera quería decirles que era mi novio. Pero daba igual, era como…como…como si ya lo supieran.
Totalmente ido, pensé, quitándole importancia y relajándome un poco.
-A esas alturas andaba tan desesperado que les dije que Chus no tenía a nadie en la ciudad, que era enfermo crónico y necesitaba las medicinas que había olvidado en su casa. Pasé por alto que era mi novio, no quise más problemas. Como podéis suponer me lo inventé todo, como también me inventé que tenía las llaves de su domicilio habitual y que había pasado por allí. . Con esa última mentira por fin uno de ellos puso intención en hacerme caso. No os vayáis a pensar que se desvivió o que le mataron las prisas, pero en esos momentos, esa pizca de atención me dio la vida. Se fue a una habitación contigua que funcionaba como una oficina, y aunque él creyó que no podía verlo, sí lo veía; por las rendijas de la persiana se podía saber perfectamente qué estaba haciendo. Tecleó en un ordenador las señas que yo le había escrito y en apenas unos instantes, la pantalla se llenó de datos. El gesto del policía cambió totalmente. Ahora parecía enfadado. Hizo una llamada de pocos segundos, el tiempo que transcurrió entre hacer una pregunta y asentir con la cabeza cuando le contestaban. Salió a continuación y vino directo hacia mí; os juro que pensé que me iba a pegar.
-Jooooder…
La primera intervención que Fernando hacía en la conversación fue un bálsamo para Santi. Respiró profundamente, levantando el pecho. Se notaba sobrepasado, sin fuerzas pero a la vez con alivio al poderlo contar. Por fin decidió sentarse, y lo hizo dejándose caer en el sillón, como caería un cuerpo muerto, una marioneta sin hilos. El miedo lo hacía estremecerse en intervalos y sus pupilas seguían perdidas en la oscuridad, mirando al vacío y viéndonos sin ver, atravesando el salón, mi casa y quién sabe qué más. Otro cigarro apagado y al instante, otro encendido. Pregunté si quería tomar algo y me pidió agua; la bebió ansiosamente de un trago.
- Cuando el puto poli estuvo frente a mí me soltó una parrafada que recuerdo hasta en la última coma. No creo que se me olvide en la vida. Me dijo; “Mira tío, es mejor que te vayas de aquí y no nos hagas perder más tiempo. Si quieres un consejo no te preocupes más y olvídate del tema, porque si sigues metiendo las narices te vas a encontrar con problemas muy gordos, más de los que te imaginas. Además, si fuera tú, dejaría pasar unos días y empezaría a buscarme un nuevo sitio donde vivir; el de ahora no te conviene ni es seguro. Esto te lo digo si valoras tu integridad física.” Imaginad la cara que se me quedó; no entendía nada, era como una broma pesada, muuuy pesada, como si yo fuera el responsable de la desaparición de Chus. Le pedí por favor que me explicara, pero tardó milésimas de segundo en desaparecer por el pasillo. Yo creo que quería perderme de vista y que no se le viera conmigo. Estuve a esto de montar un escándalo, pero estaba tan cansado, tan confundido que ni para dar gritos me quedaban fuerzas. Así que volví a casa, a tratar de pensar un poco en frio.
Volvió a detenerse mientras se mesaba los cabellos. Yo en ese momento me hallaba en un remolino de dudas y sin ninguna conclusión. Había tantos detalles sin titubeos en la narración y sonaba tan convincente que , ya sí, lo creí. A ninguna persona cabal se le podría pasar por la cabeza que fuera mentira. Sin embargo, podía ser un delirio, un brote de alguna enfermedad mental que yo desconocía; su ropa tenía el aspecto de llevar más de tras días puesta, y esa manera de mirar al vacío era tan perturbadora como extraña. Por otro lado, Santi no era una persona que se inventara cosas, tampoco tomaba drogas y apenas alcohol. Nunca le vi ninguna actitud rara y habitualmente lo consideraba una persona cuerda, razonable y normal, tal vez demasiado normal.
- No me mires como si estuviera loco, Ernesto… ¿Te crees que para mí esto es fácil? ¿Te crees que lo termino de asumir? Si vine aquí es porque no tenía a nadie más, pero si molesto, me voy.
- No Santi, perdona, perdóname. Pero es que lo que cuentas suena tan loco…
- A mí también me lo parece. Me siento como si estuviera viviendo una broma pesada en la que en breve, saldrán las cámaras, se caerá el decorado y aparecerá Chus gritándome entre risas ¡Sorpresa!
- Sí, eso parece- añadió Fernando.
- Pues aún hay más. Esta tarde, ya en casa, un poco más calmado, intenté pensar fríamente y recordé donde guarda Chus las llaves cuando viene de la calle…Y allí estaban, en el cajón.
- No entiendo.
- Espera y lo entenderás mejor. Estaba descalzo, como siempre hago cuando estoy en casa, y al ir a sentarme a los sillones del sofá, un cristal se me clavó en la planta del pie. No recordaba que se hubiera roto nada y de manera instintiva, me agaché, buscando…No sé que buscaba, pero allí estaba, debajo del sofá.
-¿El qué? Chico, que manera de intrigarnos- Fernando parecía entenderlo mucho más que yo.
- El florero de cristal de Murano que nos trajimos de Venecia, roto, hecho añicos.
- Bueno…- quise, otra vez, quitarle importancia- eso también lo hago yo de vez en cuando si se me rompe algo y no tengo tiempo de limpiar, jejeje. A lo mejor Chus…
- Si dices eso es que no conoces a Chus; es una de las personas más enfermas por el orden y la limpieza que conozco.
-Entonces, lo que quieres decir es…
- Que se lo llevaron. Chus estaba dentro, entraron al piso y se lo llevaron. El florero era la prueba de que hubo un forcejeo que alguien trató de esconder apresuradamente. Debió abrir la puerta sin saber lo que le esperaba. A lo mejor lo engañaron
- ¿Quieres decir un rapto? ¿Por dinero? No sé, me parece todo tan disparatado…
- Y a mí, pero ¿Has escuchado lo que te he contado? ¿Crees que puedo pensar en otra cosa? Y no, no creo que fuera por dinero…
- ¿Y entonces qué es lo que supones?
- No se me ocurre nada y eso es lo que me está volviendo loco…Lo más arriesgado que hace Chus en su vida es ser el portavoz de la plataforma anti homofobia, y ya ves tú, que tontería…
- Puede que algún vecino escuchara algo.
- En mi pasillo no vive nadie. Buscamos un edificio casi vacío precisamente para evitar a vecinos cotillas o chivatos y ahora…
- Mira, si quieres te acompaño mañana de nuevo a la comisaría y…
- ¡No! No pienso volver nunca más. No tengo miedo por mí, pero estoy tan preocupado por Chus…¡¡Dios, lo estoy echando tanto de menos!! Y temo por lo que le haya podido suceder, por lo que podría sucederle…
Rompió a llorar en un gemido casi inaudible, tapándose el rostro con vergüenza. En esos momentos lo oportuno es acercarse, abrazar, dar ánimos, pero yo estaba petrificado, aún no había asumido toda aquella información que Santi desparramó como ropa sucia por el salón. Fue Fernando el que se acercó y al notarlo cerca, Santi se lanzó a sus brazos y entonces ya sí rompió en un llanto desconsolado, interminable. Robe y yo nos mirábamos inmóviles. No sé la de minutos que debimos estar así, escuchando sólo el sonido de sus gemidos y sus lágrimas que parecían no se iban a acabar nunca. Yo también me senté tratando de asimilar y ordenarlo todo. Tras unos minutos, cuando lo vi más recompuesto le dije:
- Se me ocurre que después del fin de semana podemos ir a ver a mi amiga Marisa; es abogada, trabaja en un despacho y puede que ella nos sepa encaminar. Es una mujer de puta madre, eso te lo aseguro; sabe escuchar y se tomara el caso como algo personal.
- ¿Crees…crees que podemos confiar en ella?- A santi se le veía un temblor en la mano cada vez que se acercaba el cigarrillo a la boca.
- Sin ninguna duda… ¿Por qué no habríamos de hacerlo?¿De qué tienes miedo?
- No sé… Se dicen tantas cosas por ahí…La primera vez que escuché lo de las patrullas me dio la risa, pero ahora ya no sé qué pensar…
-¿Patrullas? Venga ya, Santi, no seas conspiranoico. Eso no hay quién se lo crea…Se comenta, se comenta, pero todavía no he conocido a nadie que de verdad lo haya vivido cerca. Los medios ya habrían dado noticias. La gente no lo permitiría.
- ¿Te refieres a esa gente que ha vuelto la cabeza frente a todo lo demás?¿Qué medio lo denunciaría sin que corriera peligro de cierre, multa y tal vez cárcel para los directivos?
- Hombre ya, pero estamos hablando de cosas fundamentales, de derechos humanos…
- ¿Me estás diciendo que lo ocurrido hasta ahora te parece lógico? ¿Qué no se están atacando cosas fundamentales?
- Pero no me ataques a mí, Santi; yo no tengo culpa ni responsabilidad…
- Nadie tiene culpa, nadie tiene responsabilidad, pero mientras…Mientras Chus ha desaparecido y no sé qué hacer o a quién acudir. Me siento tan solo…
- No digas eso; yo no pienso abandonarte seguro que Fernando y Robe tampoco.
- Eso espero…No serías la primera persona…
-¿A qué te refieres?
- Antes de venir aquí llamé a mi hermano. Desde que las cosas empezaron a ponerse feas no hablamos, más bien no me habla, hace como un año de eso, pero mira, tiene un puesto importante en la administración y pensé que tal vez…
- ¿Qué ocurrió?
- Al principio pareció alegrarse, pero cuando me preguntó si yo había recapacitado sobre mi enfermizo modo de vida ya supe que las cosas seguían igual. Traté de explicarle pero me colgó.
- Vaya…Que cerdo…Será tu hermano pero es un cerdo.
- A mí me lo vas a decir…
- Bueno mira, por lo pronto esta noche quédate a dormir aquí. Saco sabanas y duerme en el sofá. Mañana a primera hora llamaré a Marisa y nos plantamos en su despacho sin más espera.
- No quiero molestar…
- No molestas, hombre.
- Oye Ernesto -(hasta ese momento, Fernando, tan loco, despreocupado y frívolo en todo momento, había permanecido mudo con la boca abierta y los ojos encendidos de asombro y estupefacción)- ¿Te importa si yo me quedo también a dormir? No me apetece salir a la calle ahora y tampoco dormir en mi casa…Solo…
- Pues tendrás que dormir en mi cama, conmigo…No tengo más sitio…¡¡Espero que me respetes, que quiero llegar virgen al matrimonio!!
- Yo me quedaré en el otro sofá- Robe también se unió a nosotros y eso sí que me extrañó, él que no se consideraba parte de ningún grupo y que siempre llevó una vida más que independiente.
Al poco, cuando volví al salón con las sabanas y la almohada, Santi ya dormía, desbalazado como un muñeco roto. Lo arropé. Robe me miraba con el gesto preocupado y me dijo susurrando:
- Todo esto es rarísimo, Ernesto. No sé qué pensar.
- No te preocupes; todo se va a arreglar. Aparecerá Chus y nos reiremos de todo esto como de un mal sueño.
Ni me podía imaginar hasta que punto me estaba equivocando.

8.SALVADOR

8b Anteriormente en “PERDER LO GANADO”… CAPÍTULO 1:SANTI CAPÍTULO 2: ÁNGELA CAPÍTULO 3: TONI CAPÍTULO 4: MARISA CAPÍTULO 5: ROBE CAPÍTULO 6: LUIS CAPÍTULO 7: FERNANDO – Hijo ¿Estás bien? A veces sólo una sencilla y simple pregunta puede hacer estallar una tormenta de sentimientos tan grandes que apenas deja articular una palabra. Pasaron demasiados segundos de silencio para que mi repuesta fuera tranquilizadora: – Sí, claro. Estoy muy bien. – Como hace tanto que no me llamas y nunca me coges el teléfono, pensaba que pasaba algo. – Nada que no se pueda solucionar, jejeje. Sólo muy estresado y de trabajo hasta el cuello. -¿Seguro? – Seguro papá. Adidas buty dziecięce No tienes de qué preocuparte. Aparentar un buen estado de ánimo, apenas veinticuatro horas después de tomar conciencia de que también se habían llevado a Ángela fue una tarea durísima. Y digo “se habían llevado” porque a esas alturas era cómo lo nombrábamos y definíamos entre nosotros, pero siempre cara a cara, nunca por teléfono ni a través de internet. La policía los llamaba “desaparecidos”, “un desaparecido más”, nos dijeron en comisaría “se está yendo mucha gente si avisar, tendrá alguna cuenta pendiente”, como si alguien pudiera creerse tantas mentiras ya, como si todos no tuviésemos a alguien cercano, muy cercano o conocido que hubiera desaparecido desde hacía días, semanas o meses, como era el caso de Chus, como lo fue Ángela y otros cientos más. Es cierto que lo de Chus me había dolido, pero era más una cuestión de cercanía al dolor con Santi que real y verdadero daño. Sin embargo, con Ángela las cosas eran distintas y había pasado la noche llorando sin poder cerrar los párpados más de cinco minutos, preso de la pesadilla del insomnio en la que se había convertido vivir. Aunque no hubiera sabido nada de Ángela, tampoco hubiera podido dormir; un vecino me regaló de madrugada una sesión donde pinchaba una y otra vez la canción “Puto…Matarilé al maricón”, a todo volumen, con las ventanas de su casa abiertas, colandose la horrible canción por todas las rendijas de mi casa. Nadie llamó a la policía y mucho menos yo, que sabía sin lugar a dudas que me la estaba dedicando en exclusiva. Por la mañana me desperté (más bien me levanté) tarde y llamé al trabajo y dije que no iría, después de todo estaba claro que era una cuestión de días que me dieran la patada y aguantar aquel ambiente podrido e hipócrita me superaba. – Se escuchan tantas cosas en las noticias, hijo, que ya no sé qué pensar… – Bah, exageraciones. De todas maneras, últimamente no es muy recomendable ver las noticias. Por el bien de la salud. – Paso muchas horas en casa, y como estoy solo, la tele es lo único que puedo apreciar. La vista cada día la tengo peor y leer, sea en el ordenador o en libros, para mí ya no es posible. – No exageres que no estás solo. Y además si te operaras los ojos, mejoraría tu calidad de vida una barbaridad, pero como te empeñas en que no sea así, pues… – Para lo que me queda de vida, hijo, yo a un quirófano ya no me meto voluntariamente. adidas yeezy boost 750 męskie Si alguna vez entro, será porque lo decidáis mis hijos y yo no esté consciente para negarme. Ya sabes que desde que se fue tu madre… – Tu vida ya no es vida…Sí, papá, lo sé. -Que sepas que no pienso colgar el teléfono hasta que me digas cuando vas a venir a verme. El dolor por Ángela no era más que otra vuelta en el rodar de la bola de nieve que desde hacía meses se había ido haciendo más y más grande con el dolor de los demás, arrasando con todo lo que me importaba y tenía alrededor, en un movimiento que no parecía tener fin y que, ahora sí, también me arrastraría a mí. adidas yeezy boost La única duda era el momento, el modo y el lugar…¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Cómo? Preguntas que ocupaban poquísimo tiempo en mi cabeza; lo mío, mi posible daño no tenía ninguna importancia al lado del sentimiento de duelo por los demás, por los que estaban a mi alrededor, la terrible conciencia de estar quedándome solo o peor aún; me estaban dejando solo, me estaban robando a la gente que le daba a mi vida una apariencia de algo que merece la pena. La impotencia, una parálisis tanto mental como física corrompiéndome el estado de ánimo las veinticuatro horas del día. Es posible que a esas alturas hubiera perdido unos cinco kilos, porque hasta el apetito me habían robado, como me habían robado las ganas de disfrutar de otros (aparentemente) insignificantes actos cotidianos; el ansia porque llegara el viernes, la alegría de saber que te esperaban horas repletas de amigos y cervezas, el pasear viendo escaparates entre risas sin importar la pluma o el qué dirán. Si me hubiera visto mi padre tan demacrado y pálido, lo hubiera preocupado sin remedio, y eso sí que no. Un hijo, a partir de cierta edad, aprende y entiende que hay algo que al menos puede hacerle como regalo a sus padres y es el no darles preocupaciones ni calentamientos de cabeza, o al menos así lo veo yo . – Me pillas sin la agenda. Tengo que comprobar donde tengo tres días seguidos libres, porque son tantos kilómetros que ya que voy, que sea para estar un tiempo. – A mí me dan igual los días. Con verte ya me vale. – Ya pero las cosas hay que hacerlas con cabeza. air max 2017 dames – Hijo, para los años que me quedan… – La cabeza no te sirve de nada…Lo sé, papá, lo sé. La parálisis también me estaba convirtiendo en una persona hosca, seca, cada menos sensible y receptiva a los estímulos del exterior, tal vez una manera natural de defenderse de las penurias morales que me sacudían todos los días. De hecho, mi padre era la primera persona con la que hablaba después de que me llamara Keka para avisarme de que se habían llevado a Ángela, hacía casi veinticuatro horas de eso. Hace meses la hubiera tratado de loca, pero ya no. Tampoco me hubiera esperado nunca que fuera Keka, precisamente ella, la que me llamara para comunicarme algo así. Nike Air Foamposite En el teléfono había perdido los nervios y entenderla entre llantos y gemidos me constó un esfuerzo de minutos. Creo que al final conseguí calmarla, pero su desazón se me pegó a cada centímetro de la piel con el efecto del alquitrán y así estaba, sin poder transpirar, plomiza, haciéndome sentir enfermo y de alguna manera, sucio, con una suciedad que la ducha no podía eliminar. Digo alquitrán pero podría haberlo llamado culpa, la profundísima, inmensa y absoluta culpa de no hacer, de engañarte diciendo que no está en tu mano, de ser un observador pasivo incapaz de encontrar la solución o al menos, intentarlo. – ¿Cómo te llevas con Toñi, papá? ¿Ha mejorado vuestra relación? – ¡Esa tonta no sabe ni tiene ni idea de nada! Tendrá muchos títulos y carreras pero no sabe una puñeta de tratar a las personas. – Papá…De más de veinte entrevistas, a Toñi la elegiste tú, ni siquiera te dimos un consejo. Fue una decisión por entero tuya. – Ya, pero es que como Lisarda no me cuida nadie…A ver porqué este gobierno de impresentables tuvo que mandarla a su país, si llevaba ya quince años y estaba criando a sus hijos aquí. Son unos cabrones, eso es lo que son. Gentuza. – ¿Ves? Esta vez no te voy a quitar la razón. – Lisarda es la persona que mejor me ha conocido después de tu madre. Me daba las medicinas sin ser pesada, me hacía caminar una hora al día y nunca me aburría en los paseos porque siempre tenía una conversación interesante. Y a mi edad, créeme, eso no abunda. Uno está aburrido de todo ya. Y esta Toñi es tan coñazo… -Pues o aprendes a llevarte bien con ella o ya me dirás que opción nos queda. -No creo que pueda. -Inténtalo; a lo mejor si le enseñas a jugar a las cartas vuelves a echarte unas buenas partidas, como hacías con Lisarda. – Qué te crees que no lo he intentado, pero esta mujer es tonta, tonta de remate y sin solución… ¡Ni siquiera sabe hacer trampas, ni tiene picardía para jugar! – ¿Te quejas de qué es honrada y limpia en el juego? Jajajaja. Mientras hablaba con mi padre, jugaba con el llavero que Ángela me regaló no sé la de años ya. Desde la tarde anterior, tras la llamada de Keka, no había podido soltarlo. Goedkoop Nike Air Max Era un muñeco de plástico blando enganchado en una cadena, una caricatura de nuestro cantante favorito Site Mato, monumento a la mariconez y una de las pocas personas públicas que se había dejado la piel y la cara por defender nuestros derechos. Muy maricón, sí, con un nombre ridículo, también, pero con más cojones que nadie. Y encima cantaba tan bien, tuvo siempre tanto talento y sentido del humor que sus canciones, sin ser perfectas, eran la banda sonora de nuestra vida. Al principio, cuando todavía en los medios se podía leer alguna noticia no oficial, cuando internet no se había convertido en una trampa llena de censura y mentiras, era habitual encontrar a Site en manifestaciones, detenido o con el puño en alto. No sé la de veces que debieron romperle la cara. Ahora ya, por supuesto, imposible saber nada de él ¿Donde estaría? ¿Seguiría encadenándose a farolas vestido de lamé dorado y con unas plataformas de quince centímetros? – Ernesto, voy a decirte algo que me gustaría entendieras en el mejor sentido y no te lo tomes a mal. Eres como tu madre y el orgullo te puede y te ciega, si te conoceré yo… – No te pongas la venda antes de hacerte la herida, papá. Todos cambiamos, incluso tú. – Verás…En la cuenta que tu madre y yo teníamos hay unos pocos ahorros. Los íbamos guardando por si ocurría algún imprevisto, pero ya sabes tú la vida tan normal y tranquila que hemos llevado, bien puedo decirlo. Ella se murió y no llegamos a necesitarlos. Ahora con mi pensión me basta y me sobra para mantenerme y además pagarle el sueldo a Toñi. – No sé si quiero saber lo que me vas a contar. nike air max 2017 dames Groen – Quiero que te quedes ese dinero y te vayas del país. No te harás millonario, pero creo que en algunos países será suficiente para comprar una casa, tal vez un local y montar un negocio. Así podrás empezar una nueva vida lejos de este país. Pintas muy bien, hijo, aunque no hayas vendido ningún cuadro porque siempre los regalas; a lo mejor podrías dar clases de pintura, o vender tus obras, no sé. – Papá…Yo… – Tú y yo hemos tenido muchas diferencias, para que nos vamos a engañar. Seguramente si no se hubiera muerto tu madre, no habríamos podido recuperar una buena relación de padre e hijo, como tenía que haber sido hace tiempo y dejarnos de tonterías, que cuantos disgustos le dimos a tu madre. Han sido tantas peleas… Incluso eso se lo tenemos que agradecer a ella, que fue capaz de hacer cosas buenas hasta después de muerta. – Papá… – Déjame que siga, haz el favor. No soy la persona más informada del mundo pero escucho lo que dicen y tengo ojos y veo lo que están haciendo estos hijoputas, y a mi hijo no me lo van a tocar. Como me llamo Salvador Romero, a mi hijo no me lo tocan si no es por encima de mi cadáver, no lo pienso permitir- ( le temblaba la voz)- Me he dejado la piel para que seas un hombre hecho y derecho, educado, trabajador, responsable, he trabajado como un negro y ha sido un esfuerzo muy grande, así que no permito que te hundan. -Ay papá… – Y me siento muy orgulloso, porque mi hijo no ha matado ni ha robado, todo se lo ha ganado con esfuerzo y no ha necesitado jugar sucio. Siempre ha tratado de ser una persona justa y honesta, al menos lo ha intentado, porque tiene un fondo bueno, lo sé yo que soy su padre y eso nadie se lo puede negar. Por eso no me importa con quién se acueste; ni a mí ni a nadie le tiene que importar y menos este gobierno que nos lleva al desastre y la ruina. Hay además otra razón; si este país está lleno de mala gente, te voy a demostrar que todavía quedamos honrados y no somos pocos. En el parque, con todos los abuelos con los que me junto, todos opinamos igual, quién lo iba a decir, si la mayoría de ellos les votaron; a buenas horas se arrepienten. Lo que quiero es que te puedas sentir orgulloso de tu padre como yo me siento de mi hijo. – No sé… qué decir…- (un río de lágrimas silenciosas me había empapado la camiseta) – No tienes que decir nada. Tienes que coger el dinero, irte del país, y llamarme por teléfono todos los días contándome como te va, porque te advierto que no voy a consentir que lo gastes en vicios, copas o guarrerías. – ¡Papá! – Tienes que hacerlo por mí, dejarme que me muera con la tranquilidad… – ¡No quiero que hables así! A ti te quedan muchos años de dar castigo. – Pues voy a hablar como me dé la gana, que bastante tengo con que en el parque tengamos que hablar en susurros para que no nos escuchen. Como tengo el oído tan mal, no me entero de la misa la mitad y me paso la mañana tratando de leer en los labios de los otros viejos, que no sabes la de babas que me llevo. Y en el club de pensionistas, ni eso; tenemos prohibido hablar, directamente, o hacer conversaciones largas para evitar polémicas. No sabes lo aburrido que se ha vuelto el dominó ahora. – No sabía… – Sí hijo; a todos nos está salpicando la mierda y me tienen hasta los cojones. Si me muero sabiendo que mi hijo está siendo la carnaza de estos perros rabiosos, me iré al otro mundo creyéndome un fracaso como padre. – Eso no es cierto. – Si lo es; aunque estuviera en una cama inmovilizado, un padre siempre tiene que proteger a su hijo y para qué querría yo el dinero si no es para algo importante como es el caso. – Aparte de que me estás haciendo un chantaje emocional de libro, no es tan fácil, también se está poniendo complicado irse a otro país. adidas stan smith mujer Y luego ten clarísimo que no te dejo sólo aquí ni en sueños. – Tu hermana sigue viniendo cada dos o tres días, eso sin olvidarnos de Toñi. Y tú vives a cientos de kilómetros… ¿Qué más da unos cientos más? – ¡Que te digo que no! – Soy capaz hasta de enseñar a Toñi a hacer trampas si con eso te quedas más tranquilo. . Menuda idea se te ha metido en la cabeza. Parece un chiste. – No creo haber hablado más en serio en mi vida. Lo puedes tomar como la locura de un viejo que chochea pero no será verdad porque aunque me fallara la cabeza, te lo estoy diciendo desde lo más hondo de mi corazón. Y ya sabes lo que decía tu madre cuando cantaba aquella canción: “el corazón ni hace locuras, ni puede engañar”. Que nunca se te olvide lo orgulloso que me siento de ti.

7.FERNANDO

219 Anteriormente en “PERDER LO GANADO”… CAPÍTULO 1:SANTI CAPÍTULO 2: ÁNGELA CAPÍTULO 3: TONI CAPÍTULO 4: MARISA CAPÍTULO 5: ROBE CAPÍTULO 6: LUIS Las estaciones, la climatología e incluso el paisaje, a veces se acomodan a tu estado emocional y todo concuerda en una armonía de colores y sentimientos. La tarde en que me despedí de Fernando era plomiza, con la brisa húmeda y helada regalándonos la cara y a veces tímidamente algún rayo de sol se escapaba por entre las nubes y nos llegaba a través de las ramas desnudas. Me propuso cenar en su casa pero le pedí por favor que saliéramos a la calle, que la sensación de vivir una vida enclaustrada me estaba asfixiando, que necesitaba ir a un restaurante sin miedo a nada, que tampoco íbamos a llevar peinetas y tacones, no había porque tener precauciones excesivas. En cualquier caso, sin darnos cuenta, habíamos adquirido costumbres que no puedo negar que hablaban de que ya nunca bajábamos la guardia, en una manera natural de estar alerta. Y todo a un ritmo tan rápido que apenas ocupaba unos meses; a veces es impresionante la capacidad de adaptación del ser humano. Y lo digo porque la mesa del restaurante era la más solitaria, al fondo, en penumbra, a una distancia prudencial del resto, y eso que habíamos llegado a una hora tan temprana que el restaurante se hallaba vacío. adidas zx flux męskie La conversación estuvo hecha de susurros, yo sin parar de preguntarle nimiedades todo el rato, sin darme cuenta de que por mucho que habláramos, esa conversación se acabaría en algún momento y yo no lo vería más, con todo el sentido y la gravedad que esa frase tiene. – ¿Y qué harás allí cuando llegues? – Uff…Aún no lo sé…Tengo que verlo con mis primos, a ver qué opciones laborales hay, pero aceptaré cualquier cosa que no sea un trabajo físico…Mi alcurnia no me lo permitiría – Osea, que te vas para poder chupar pollas con guantes. – Jajaja…Con eso no me importaría mancharme. Ahora en serio; ha sido todo tan rápido que ni he tenido tiempo. Soy consciente de que aspirar a trabajar allí de enfermero los próximos dos años va a ser complicado. Sin haber mandado curriculums y sin haber visto nada previamente, pero tampoco me voy a quejar, mi situación es privilegiada al lado de muchísima gente. Tengo la doble nacionalidad, un sitio donde alojarme y media familia desparramada por allí y encima es de los pocos países que quedan en el mundo donde aún nos respetan y no nos machacan con leyes nazis. Me muero por respirar el aire fresco de otro país y que no huela a podredumbre. – Siento lo del hospital… – Uy, yo no. Estaba deseando mandarlos a todos a la putísima mierda. Me han tenido casi ocho meses en la reserva con la excusa de la dichosa nueva cepa del virus. Que se lo crea la gente de la calle de este país, pues vale, pero… ¿Mis compañeros? ¿Le gente con estudios sanitarios? ¡¡Es gente que lleva trabajando años, que tuvieron que aprobar todos los exámenes de la carrera!! Y además, tomamos millones de precauciones… ¿Qué más dará que yo sea o no sea marica? El colmo es que no me llamado nadie, Ernesto, en todos estos meses no me ha llamado ni Dios para preguntarme qué tal estaba ¿Te lo puedes creer? – Es una excusa para desplegar sus miserias y su odio. -A mí me lo vas a contar; a esta sociedad putrefacta le hemos venido genial como desahogo. Cuando ayer me avisaron del despido sin una indemnización y después de tanto tiempo sin noticias y sin sueldo, lo tuve clarísimo. Aproveché que hoy tenía que pasar a recoger mis cosas y no veas cómo me he vengado, jejeje… – ¡¡Esa cara malvada que pones me da mucho miedo!! – Después de la llamada por la mañana, fui al supermercado y compré comida como si se acabara el mundo; he estado casi veinticuatro horas comiendo, no sé si hoy podré tomar bocado, jejeje. adidas bounce uomo – ¿Y eso? ¿Para qué? – Era todo con mucha fibra y con fundamento… – No te sigo. – Hombre, siendo enfermero, es fácil tener acceso a los mejores y más efectivos laxantes del mundo. – ¡No puede ser verdad! – ¿Qué no? No sabes cómo se han quedado toooodas las taquillas…¡¡Van a necesitar una patrulla entera para desinfectarlo!! Creo que no he cagado más a gusto en mi vida, jajajajaja – ¿¡No puede ser verdad!? Jajajaja – Pero no sólo eso; me sobraba laxante y en el comedor lo he usado a discreción, mis compis tienen armarios abarrotaos de comida, paquetes de café como si se acabara el mundo y muuuchas botellas de agua en el almacén…¡¡Van a tener una semana temática de la mierda!! Que digo semana…¡¡Van a estar meses cagando!! Jajajaja – Jajajaja. – Con mis jefes lo he tenido más difícil; me he visto obligado a mandarles un paquete a cada uno de sus domicilios, así lo disfrutará toda la familia, jajajaja. -Jajaja…¡¡Lloro de la risa!! ¡Y del asco! – Anda, vamos a brindar; la botella me va a costar un pastizal y no puede sobrarnos ni una gota. Lo que nos reímos. Nike Air Max 2017 damskie Nadie sabe lo que nos reímos. Las lágrimas se me saltaban de la risa, sí, pero también de pensar que era posible que no hubiera más posibilidad de que nos riéramos así, juntos, frente a frente. Los camareros desde la barra nos miraban turulatos y la comida se enfriaba en los platos. El vino nos calentó la boca. – ¿No te da miedo que te detengan o te pase algo cuando descubran el atentado mierdero? – Bah, me voy esta madrugada y ni siquiera saben mi dirección, hace meses que dejé el piso y vivo con mi hermana. No se lo he dicho a nadie. Adidas – Es un plan siniestro jajaja – Cambiemos de tema que no quiero acordarme ni una mierda, nunca mejor dicho, de mis entrañables compañeros de trabajo: te he traído un detallito… – ¿Si? ¿En serio? Sacó un paquete plano, envuelto en papel de regalo. Mientras yo rompía el envoltorio, Fernando seguía hablando: – Lo conseguí hace un par de años; esperaba una grandísima ocasión para regalartelo, tipo tu boda, tu cincuenta cumpleaños, un ascenso o algo así porque sé lo que significaría este regalo… – Ohhhh…¡¡Dios mío!! – ¿Ves? Sólo por verte la cara ha merecido la pena la espera. – ¡¡Es la edición especial del disco en directo de Site Mato!! ¡¡En vinilo!! Sólo se hicieron cincuenta copias…¡El vinilo es transparente! ¿Cómo lo conseguiste? En Ebay se paga una millonada. – Yo no soporto a esa mamarracha, pero como a ti te gusta… Under Armour Curry 3.0 – ¡ Me dejas muertaaaaa ! – Pues espera a que veas la dedicatoria dentro… – ¡¡ Esta firmada por Site!! ¡¡Y me lo dedica a mí!! ¿Cómo lo conseguiste? – Con mucho esfuerzo y moviendo muchos hilos. – ¡Ven aquí que te de un grandísimo abrazo! Intentando abarcar a Fernando, abrí los ojos casi de casualidad. Los camareros cuchicheaban y se reían de nosotros sin cortarse un pelo. Volvimos a las sillas. -¿Y tú, qué vas a hacer? Porque tienes que hacer algo, Ernesto, mira cómo está todo, mira cómo se están poniendo las cosas. – Algo veré. – Deja de hablar en futuro y ponte ya, me tienes muy preocupado; estas paralizado, inmovilizado, como en un campo de trigo esperando que pase la guadaña. – Algo de eso hay, no te lo negaré. Deja de preocuparte por mí y hablemos de cosas chulas, cosas que merezcan la pena, anda, que sólo nos queda una hora más. – ¿Te acuerdas de las pool partys en el Sunset? No hace ni tres años y parece qué ha pasado una eternidad. Las echo taaaanto de menos; nos lo pasábamos taaan bien todos los veranos. Nike Air Foamposite Donna Puedo pasar sin libertad, y casi sin sexo, pero sin chulazos en bañador al borde de la piscina con un mojito en la mano, eso sí que no. – Allí se conocieron Chus y Santi… – Es cierto. Pobre Santi, me da la impresión de que se le está yendo la cabeza. – No es tu impresión, es… así… ¡Pero hablemos de cosas buenas!! Brindemos otra vez, por las pollas que nos hemos comido, por cuando podíamos hacer cruising en medio del monte sin que nos cayera una condena de años… – Fuimos felices… ¿No? Quiero decir…Nos lo hemos pasado muy bien juntos y hemos aprovechado lo que hemos podido sin hacerle daño a nadie. No ha estado tan mal ¿No? – Fernando, hablas como si nos fuéramos a morir… – Bueno, seamos realistas; si algo tengo claro es que no volveré a este país ni aunque me aten…¡¡Ni loca!!! Nunca, nunca volveré a este país apestoso que tanto nos ha hecho sufrir y que tan mal nos ha tratado. Es ese momento, en esa pregunta, las horas, los días, el techo, la humanidad, el espacio, el tiempo, el restaurante, nuestro pasado y el que no sería nuestro futuro, todo eso, se me cayó encima. Fernando cambió de tercio. – Vamos a brindar también por los cuartos oscuros. Y por el montón de veces que nos pilló el amanecer bailando en la pista de la disco y quisimos quedarnos allí para siempre. nike air max thea uomo – ¡Y por la Sauna California y sus ladillas! ¡Y por el Andros y su barra pegajosa! – ¿Es necesario brindar por esos tugurios? . Sí; hay que brindar por todo lo que hemos perdido y nos han robado esos canallas… Da igual si era bueno o malo…Nos lo han robado y un día tendrán que pagar por ello. – ¡Pues vamos a necesitar toda la noche! Y no fue toda la noche, porque apenas quedaba menos de una hora, pero lo hubiera sido. Brindis, risas, desparrames. Nos fuimos justo en el momento en el que los camareros empezaban a mostrarnos esos poco sutiles rechazos a los que nos habíamos acostumbrado, como dejar la bandeja de la factura con desprecio y sin mirarnos. Que se jodan, dijo Fernando. Que se jodan, repetí yo. De paseo por la ciudad mientras lo acompañaba a su casa, tomamos los callejones más oscuros, las zonas más apartadas para así poder vivir tranquilos la despedida. Ninguno de los dos fuimos lo que se dice un amigo cariñoso, pero esa noche entrelazábamos un abrazo con otro, y aunque le había prometido no llorar, las lágrimas furtivas iban y venían caprichosas, ardientes, sin control. La sensación de soledad que esa noche me agarrotaba la garganta es una de las cosas más tristes que he sentido en la vida. – Cuida de Santi y si sabéis algo de Chus, por favor llámame sea la hora que sea, aunque nos separen ocho horas de diferencia horaria, jura que me llamarás. -No hace falta juramento, hombre; te llamaré…Seguro que lo encontramos y se encuentra bien, y en breve nos reiremos de todo esto. – Sí, seguro… Sobre todo cuida de Robe…Nunca le perdonaré que no haya querido venir. – Entiéndelo. Él tiene otra manera de manejar los sentimientos, es más de comérselos, de digerirlos dentro y sin testigos..¿Tú lo has visto despedirse alguna vez? Ni siquiera de un día para otro, siempre sale corriendo. Sabes que te quiere como el que más. – Es más terco que una mula, pero joder…¡¡Era mi última noche!! Debería haber hecho el esfuerzo. – Es mucho esfuerzo…No veas lo que me está costando a mí. – Cuida de que se no meta en líos con esa pandilla de maricas paramilitares que ha montado. Un días los pillarán y ver quién lo saca de la cárcel, si es que sobrevive. Te vuelvo a repetir que te estaré esperando; si en cualquier momento decides venir, ya nos apañaremos, buscaremos algo… ¡Yo que sé! -¿Y qué haré cuando pasen mis tres meses de turista? ¿Vivir escondido para que no me detengan por inmigración ilegal? – Bueno, eso casi ya lo estás haciendo aquí… – Eso no es justo. Maglia Kobe Bryant No me escondo. De hecho, he sido yo quien te propuso cenar fuera… -No me refiero a ti en concreto, perdona, me he expresado mal. Mi alusión es a todos nosotros; sin darnos cuenta, nos hemos ido escondiendo cada vez más; ahora lo hacemos de manera subconsciente, pero hemos alcanzado una perfección en el mimetismo y el camuflaje que merecería un estudio, una tesis y hasta una enciclopedia. En vez de rebelarnos y luchar, nos hemos escondido como conejos en su madriguera. Y ojo que no me estoy excluyendo en la crítica, porque es posible que lo mío sea aún peor, que me escondo tan lejos que me voy a otro país, en el lado opuesto del mundo. Cuando llegue allí y no tenga que esconderme me voy a morir del gusto. El cuerpo me pide pasar los primeros días en la calle, soltando pluma y diciendo mariconadas a voz en grito. Tocaré el culo de los chulos y me sobaré en el metro. Y Dios pongo por testigo que siempre, siempre, siempre, hablaré en femenino. – Menuda embajadoraaaa vas a ser. – Como que te crees que le voy a contar a alguien que soy de este país. Empiezo de nuevo, Ernesto, no quiero tener nada que ver con esta pseudodictadura fascista nunca más, sólo con vosotros; lo demás me importa un carajo. Y no creo en Dios, pero rezaré todas las noches porque a este país se lo trague el mar y no quede ni un grano de arena. – ¡¡Nooo, que no se nadar!! – Lo que estoy pensando es que a ver cómo nos mantenemos en contacto. No quiero que os metáis en un lío si habláis conmigo y tocamos temas peliagudos, porque estos hijoputas son tan fanáticos que han sido capaces de gastarse todo el presupuesto anual en pinchazos a teléfonos o internet…La verdad es que no he pensado en nada, y deberíamos pensar ya en algún código, en algún método antes de que me vaya, porque claro, a ver cómo nos lo decimos luego si nos hemos comido una polla de veinte centímetros… ¿Tú has pensado en algo? – ¿¡Qué voy a pensar si hace dos días que sé que te vas del país!? – Me veo escribiendo versos gongorinos llenos de metáforas para que estos palurdos no entiendan nada. – Jajajaja…Al final van a conseguir que nos culturicemos por cojones. Fernando hizo un parón en nuestro paseo etílico, casi llegando a cada de su hermana. Nike Air Max 90 Homme Se puso frente a mí para decirme: -No te imaginas lo que me alegra que sea tu cara sonriente la última que me lleve de aquí. Y nos abrazamos. Nos abrazamos tanto que podíamos haber parado el mundo. Nos abrazamos tanto que me hizo daño. Nos abrazamos durante tanto tiempo y sin poder evitarlo, fueron tantas las lágrimas que el hombro de su camiseta quedó empapado. Me separó un poco de él y preguntó: – No has contestado a mi pregunta… ¿Estuvo bien? -¿El qué? -El ser mi amigo.

6. LUIS

3b Anteriormente en “PERDER LO GANADO”… CAPÍTULO 1:SANTI CAPÍTULO 2: ÁNGELA CAPÍTULO 3: TONI CAPÍTULO 4: MARISA CAPÍTULO 5: ROBE El devenir diario se estaba convirtiendo en un viaje en carrusel averiado que ha perdido el control y se acelera hasta salirse de los raíles, matando en cada vuelta a alguno de sus ocupantes. Ocurrían tantas cosas con tan poco tiempo para asimilarlas que era incapaz de asimilarlas en tan poco tiempo. No encuentro otra manera de describirlo sin que sea redundante. En mi empresa no había día en que no notara como el ambiente se iba enrareciendo cada vez más, a pasos agigantados. Silencios en los grupos cuando yo me acercaba, desplantes de mis jefes a los que era imposible no encontrar en cualquier ocasión ocupados , archivos que me desaparecían, compañeros que no me cogían el teléfono, proveedores que nunca estaban, personal por debajo de mi categoría que me trataba con desprecio. El día que estoy escribiendo, volvía a casa hecho una furia. De hecho, había salido antes del trabajo dándome igual las posibles consecuencias. Pero es que si me hubiera quedado, me hubiera liado a hostias y no era plan, no quería rebajarme, darles en el gusto y que me vieran perder los papeles para así tener (más) razones para el despido. Algún hijodeputa me había puesto en la pantalla del ordenador un postit con la siguiente frase: MUÈRETE, MARICÓN La planta del edificio donde estaba mi sección era amplísima, sin paredes. Allí todos nos veíamos, comentábamos y podíamos saber perfectamente que hacía cada cual en su mesa, en un ambiente distendido, relajado, “moderno” y funcional. Por incentivar la creatividad, argumentaba la junta directiva. Intento decir que no me molestaba tanto que el sitio donde trascurría el trabajo diario se convirtiera en territorio enemigo (cuando siempre había sido un lugar amigable y cordial) como que al pasar por mi mesa (porque estaba muy céntrica en un lugar de paso) a ninguno de mis “amables” compañeros se le pasó por la cabeza quitar el postit y ahorrarme el disgusto. Mierda de gente. Que los que creías gente buena, sin profundidades pero cálida y de mentalidad abierta, supuestamente progresistas, que te harían un favor sin dudarlo, que esa gente de pronto se hubieran quitado la careta hipócrita y mostraran su verdadero rostro, tan podrido como su alma, me quemaba la sangre. Aunque me lo negara, era una parte más de la rabia y el dolor con el que me fui a casa. Hubiera deseado tener una máquina del tiempo y volver atrás para decirles a la cara y de uno en uno lo falsos y rastreros que serían en el futuro. Qué asco, joder. Ni siquiera el oasis en el que se había convertido Ángela me sirvió, porque llevaba un par de días en los que no tuvimos oportunidad de coincidir a la hora del almuerzo, por cambio de turnos en su sección. nike air max 1 pas cher Eran pensamientos que me cegaban, me tenían obsesionado, intentando situar tantas piezas nuevas en un rompecabezas de la realidad que no pensaba en otra cosa. Eso explica que hasta que no estuve a dos metros no lo viera allí, en mi puerta esperando, sentado en una maleta. Era Luis. Su presencia descontextualizada de Robe me trasmitía una sensación rarísima, porque nunca hubo ocasión de encontrarme con él a solas. Me sorprendió tanto que sólo me quedaron fuerzas para abrir la boca, sin poder articular palabra. Apuesto a que mi expresión era gilipollesca. El pelo rubio a media melena le brillaba lacio y acentuaba un habitual aspecto de púber noruego necesitado de que lo desvirgaran por detrás aunque ya tuviera más de treinta años. – Hola Ernesto. – Ho-ho-ho-la – Te extrañará verme aquí…He venido porque tengo que pedirte un favor grandísimo. Me gustaría que le llevaras un recado a Robe. Pero no puedo hacerlo aquí, en la calle, tiene que ser en otro sitio. – Oye, Luis…He llevado un día horrible no, lo siguiente. Te aseguro que lo que menos me apetece en el mundo es tenerte que escuchar; si acabo de ese modo el día definitivamente me suicidare,- (histriónico)- no podría resistirlo, así que si me dejas pasar… – No lo hagas por mí, hazlo por Robe. Te juro que si me escuchas le harás bien. – Te pido por favor que me dejes pasar, no tengo ninguna obligación contigo y estoy cansadísimo. Y además, el que deberías hacerle bien eres tú y dejarlo tranquilo, a mi no me metas. – Me voy esta noche, puedes aplaudir si quieres. La última persona a la que veré antes de irme de esta puta ciudad de mierda eres tú, al que más conozco de todos los amigos de Robe y el único que es posible que entienda lo que trato de decir…También eres el único del que conozco su domicilio… ¿Por qué crees que vengo, si no? He tenido que recorrer media ciudad en autobús con este coñazo de maleta. Y menos mal que has llegado pronto, porque ya me veía esperando aquí cuatro putas horas. – Está bien, sube a casa. Lo hago por Robe, que quede claro. Qué difícil es esquivar las miradas cuando sólo dos personas van en ascensor y alrededor pesa el silencio. Y es que otro signo de los nuevos tiempos es que ahora mis relaciones se estaban reduciendo a una mínima expresión hecha de diálogos desesperados, confesiones vitales y desgarro continuo. Ya no bares ni copas. Ya no frivolidades y momentos intrascendentes, ya no mariconeo porque sí, ya no el disfrute de follar sin ataduras (un aspecto en concreto que me tenía desesperado). El mundo, mi mundo más cercano, estaba de luto permanente. Ni una palabra nos cruzamos hasta estar en mi salón, cuando dije: – Vamos a hacer una cosa. Tú me esperas aquí sentadito mientras me ducho, porque si no me doy una ducha no voy a ser capaz. Tardo nada, menos de diez minutos ¿Quieres algo? – No, gracias. Te espero, sí, te espero. Ducha rápida, albornoz y cerveza fresquita. adidas ultra boost uncaged uomo Me senté en el sofá frente a Luis. Si todo fuera tan efectivo y placentero como una ducha… – A ver, cuéntame el recado y espero que no te de por salir corriendo y dejarme a la mitad… – ¿Te lo ha contado? – Y aunque no lo hubiera hecho; es muy evidente que algo le pasó. -¿Cómo está? Nunca me voy a perdonar… -No, por favor, no busques mi lástima ¿Vale? No tengas el morro de encima hacerte la víctima. – No sé cómo pude irme, no me lo explico. – Pues explícaselo a Robe y deja que te diga que no me creo tu preocupación, pero esto tienes que escucharlo: ha tenido la cara destrozada, daba miedo. Ahora que empieza a remitir la hinchazón es otro aspecto, pero vaya, no da la impresión de que vaya a ser permanente …Eso sin contar la cicatriz. – ¿Qué cicatriz? – Una en la sien. Cinco puntos. – Jooooder…¡¡Le dije que nos fuéramos pero no quise hacerme caso!! – Poco se puede hacer ya al respecto. -¡¡Eran siete, imposible que pudiéramos con todos a la vez!! Lloró, lloró como había llorado Chus en mi sofá, justo en el mismo sitio, del mismo modo estremecedor. La vida convertida en una hélice cabrona y perniciosa donde la siguiente vuelta por el mismo sitio es mucho peor. – Aunque no lo creas, me voy por Robe, porque si no me voy será imposible que me olvide y él me tiene que olvidar, por mucho que le cueste me tiene que olvidar porque se acabó el hacernos daño, no podemos seguir de este modo. Que sepas que es él siempre el que me llama, el que me busca después de meses sin verle, y yo nunca he sabido decirle que no, mierda. Angel Pagan Jersey Lo mejor es poner tierra de por medio y que no nos veamos nunca más. – Estoy de acuerdo ¿Y tienes algún sitio donde ir? – Iré a ver a mis padres y luego ellos me llevaran a la clínica. – ¿Qué clínica? ¿Estás bien? – Estoy bien, relativamente. Voy a una clínica de reorientación sexual. La confesión fue como encender la mecha de un depósito de dinamita que llevaba días esperando explotar. kanken baratas Me levanté del sillón dando gritos: – ¡¿Qué coño le está pasando a todo el mundo??! ¿¡Os habéis vuelto todos locos!? – No hace falta que me grites. – Es que…Es que es superior a mis fuerzas ¿Cómo te han podido convencer de que es una enfermedad y se cura? Que lo piense el ciudadano medio de este país, vale, ¿Pero un marica? ¿Tú? No lo entiendo ¿Cómo se puede asumir que te van a destrozar la mente?- me apreté el dedo índice en la sien- Es con lo que pensamos, las neuronas, a ver qué vas a hacer sin ellas. Y encima te presentas voluntario y tan feliz. – No tengo otra elección. Estoy sin trabajo, mi curriculum ya está marcado y mis padres me ayudarán sólo si accedo a la terapia. – Nunca nos hemos llevado especialmente bien, pero escucha lo que te digo; ni a ti ni a mi peor enemigo le desearía lo que vas a hacer. – Te repito que sólo me quitarán la marca del curriculum si hago la terapia, si no la hago nunca volveré a trabajar. – ¿Y piensas que te dará alguien trabajo con el cerebro frito? Piénsalo. – Estoy harto de ser marica, sólo me ha servido para sufrir y hacerle daño a Robe. No sé porqué no tendría que intentarlo, tener una nueva oportunidad para empezar desde cero. Asics Pas Cher Site Officiel – ¡Porque es una mentira cochina! ¿No te das cuenta? No funciona; ni tú, ni yo ni nadie conoce a alguien que se haya curado. Es otra asquerosa manera de sacarnos de la circulación. Una vez que te has quedado tonto, ya pueden hacer contigo lo que quieran. No tienen ni la más mínima intención de salvarte de nada. – ¿Y qué? Mis padres estarán allí para apoyarme. Después de no sé cuantos años, mi madre es capaz de decirme palabras cariñosas, aunque sólo fuera por eso…De todas maneras las leyes, la gente, el gobierno que, por cierto, mis padres votaron, todo está apretándonos tanto el cuello que no vamos a tener otra salida si queremos respirar. O eso o salir del país. new balance shop firenze – Te engañas… – Tú sí que te estás engañando si piensas que podrás seguir fuera del armario por mucho tiempo y dando lecciones de moralidad. Y a mí… ¿De qué me sirve tener la cabeza bien si todo es una mierda? ¿Para darme cuenta de que todo es una mierda? Nunca, nunca volveré a pasar lo de la otra tarde con Robe, no quiero vivir algo parecido en mi vida. De nuevo se rompió entre lágrimas. Nos separaba metro y medio pero estaba paralizado, el resquemor no me dejaba traspasar la barrera e ir más allá del papel que yo mismo me había adjudicado; ser testigo, pero no parte. Cuando se hubo calmado, quise ser un poco más constructivo. – ¿Sabes? Últimamente me ha dado por pensar que si hace tres años, hace sólo tres años, nos cuentan lo que nos iba a pasar, nadie lo hubiera creído ni hubieran hecho nada al respecto. Han ido quitándonos cosas poco a poco, paulatinamente, con pequeñas variaciones que parecían no tener importancia pero la tenían, joder si la tenían. Solde adidas superstar Ha sido como un juego de fichas de dominó, en el que una pieza golpea a otra para tirarla. Aparentemente no es nada, pero al acabar, todas las piezas están en el suelo, y así en dos años nos lo han quitado todo delante de nuestras narices y lo hemos permitido…A ti en unos días, te van a robar hasta el raciocinio. Lo peor es que no me extraña; el gobierno ha hecho tanta publicidad, ha montado tantas clínicas y se lo ha tomado tan a pecho que supongo que muchas lesbianas y maricas lo encontrarán irresistible. El discreto encanto de la reorientación sexual, hay que joderse. – No tengo elección, no te das cuenta ¿Quién me ayuda si no lo hago? ¿Quién me va a dar trabajo ¿Tú? No, no tengo elección. – ¡Si la tienes! Siempre la tenemos, no te quepa duda. Y desde luego, si hay que perder algo, lo que sea antes que la dignidad. -Grandes palabras pero están huecas, vacías. Ni me dan de comer, ni la tranquilidad, ni una vida digna, que es de lo que hablamos ¿No? – No; hablamos de que cuando te quede poco de vida te puedas mirar al espejo sin morirte de la vergüenza ni del asco porque has traicionado todo lo que eras, de eso hablamos. – No quiero seguir con este tema, no vine aquí por eso. – ¿Y entonces a qué? – Pídele a Robe que no me busque. He bloqueado su número de telefóno y no pienso contestar a correos suyos, así que es posible que cuando haya pasado un tiempo sin saber de mí, decida buscarme. No es posible, lo conozco y seguro que lo hará. Es capaz de venir a la ciuad de mis padres pensando que ellos me secuestraron o algo por el estilo. Huston Street Jersey Dile que no necesito que me rescate un príncipe, dile que se olvide de una puta vez, cuéntale una mentira, no sé, que me viste y que me reí de él, que estaba dándome el lote con otro tío…¡¡Lo que quieras!!Pero no dejes que me busque más, por favor, no dejes que se haga más daño… Y ahí, sí. Ahí he de reconocer que sentí que Luis amaba a Robe, que sus palabras estaban tan llenas de amor verdadero como de dolor lacerante y que eran profunda, intensamente sinceras. Fue como si todo lo amargo de ese día se me subiera a la boca y lo estuviese saboreando, de golpe. Me hubiera gustado odiarlo, hacerle patente el desprecio, pero en ese momento fui incapaz. Mi tono se hizo mucho más comprensivo y amigable. – Está bien; vete tranquilo que me encargaré de que no te busque. Nike Air Max 2015 damskie – ¿Sabes? No me importa lo que pienses; a Robe lo he querido como a nadie y no creo que pueda encontrar a alguien a quién querer de la misma manera ni por asomo. Mi vida ya es un fracaso, porque nadie, nadie jamás estará a la altura. Y esa, tampoco me vas a creer, es la razón más importante por la que iré a la clínica de reorientación.

5. ROBE

202 Anteriormente en “PERDER LO GANADO”… CAPÍTULO 1:SANTI CAPÍTULO 2: ÁNGELA CAPÍTULO 3: TONI CAPÍTULO 4: MARISA No sabía que era tan sensible e impresionable para ciertos asuntos, tenía un concepto de mí mismo bastante más valiente del que era en realidad. Y es que fue ver a Robe con los cinco puntos en la sien y darme un mareo que tuve que sentarme mientras el se reía y me hacía aire en la puerta del hospital. Como llevaba el pelo muy corto y barba de días, en vez de afearle, la cicatriz le hubiera sentado hasta bien si no fuera porque su cara imitaba a un mapa en tres dimensiones. -¡Estas blanco!- (me dijo)- ¡Que el herido soy yo, no tú! Y se suponía que viniste para llevarme a casa en el coche, no para que te llevara yo-(risas )-¡¡Y no me hagas reír que me duele todo, joder!! ¡¡Ay!! Además, había perdido un diente y tenía la nariz y los labios tan hinchados que era casi imposible reconocerlo. En los ojos un cerco oscuro auguraba dos moratones que le durarían más de un mes. Su cuerpo menudo, apretado y fibroso, parecía más vulnerable. El resto de cardenales, vendas, magulladuras y contusiones no llegué a verlos. Sin embargo la camiseta que le devolvieron en urgencias, tras las curas, iba estampada en grandes manchas y chorretones de sangre que habían adquirido un color marrón oscuro. – ¡Estoy por no lavarla! Me encanta como ha quedado… Y el comentario lo hizo riéndose a carcajadas de su propia ocurrencia cuando me ayudaba a levantarme del banco. Por su manera de enfrentarse a la vida y por otros miles de pequeños detalles más, no podía querer más a Robe, mi amigo más viejo, más especial, con quién tanto había compartido, sufrido, reído, bailado, llorado y también peleado. Robe fue noviete mío, pero hace tantísimo tiempo de eso que casi no tengo recuerdos de cómo fue, porque de aquel amor adolescente no quedaba rastro, erramos unos críos y sólo servía para que de vez en cuando sacáramos el tema entre un público suficientemente alcoholizado para echar unas risas. Durante un tiempo trabajó de reportero en un periódico y cuando lo echaron a la calle nunca sufrió por tener otros trabajos que no estaban a su altura, porque tenía talento, era un fotógrafo crudo, buenísimo, directo. Captaba la esencia que sólo los grandes saben captar. El mundo laboral había mejorado un poco y gracias a su obstinación pudo continuar haciendo fotos, esta vez por su cuenta, para más tarde venderlas al extranjero. Es cierto que su obstinación lo había convertido en un superviviente, pero también lo hacía, en muchos momentos y de muchas maneras, una persona difícil, inflexible, complicada y un poco antisocial. La mejora fue de un año a esta parte, y por fin podía sentirse libre otra vez mandando fotos fuera, sin censuras, sin jefe ni amo, dueño de su trabajo y por entero de sus fotografías, tan importantes para él. Las amaba como pocas cosas se pueden amar, es posible que demasiado, porque sufría, daba demasiado por ellas. Suya tengo una gran foto en mi salón que él mismo me regaló, en blanco y negro. Me la hizo en uno de nuestros viajes, sin yo darme cuenta; aparezco mirando por la ventana y pese a que nunca me he gustado en ninguna foto, esta es diferente. Cuando la miro me trasmite paz. Y eso es mucho. Con esa sensación es con la que quisiera morirme. De todas las fotografías que me han hecho en la vida esa es la que más me gusta y más me representa. Y me la hizo Robe. Nike Air Max 1 Pas Cher Lo que intento explicar es que no me mareé por las heridas; me mareé por Robe, por verlo así. La imagen fue un mazazo cuyos efectos me durarían muchos días y que me venía cuando cerraba los parpados, cuando me iba a dormir, cuando intentaba abstraerme. Y sin embargo, su actitud era como si acabara de recogerlo a la salida de una fiesta. En el coche le pregunté: – Bueno, entonces…Ahora vamos a la comisaría a denunciar el robo con asalto ¿No? Ahí ya dejó de sonreír. Una sombra oscura se le cruzó en la cara. – No, no voy a denunciarlo. -¿Estas majara? Así será imposible que te devuelvan o que encuentren la cámara, si además no hubo testigos lo tendrás complicado. – En realidad, no fue un asalto como estás pintando. Tampoco me robaron nada y tampoco estaba solo. -¿ Cóooooomo? No entiendo nada… – Iba con Luis. – ¿Con Luis? ¿Pero otra vez has vuelto a verlo? Bueno, me callo que no quiero echar sal en la herida… ¿Y él cómo está? – Salió corriendo. – Tenía que habérmelo imaginado… Luis y Robe, Robe y Luis. air max pas cher Llevaban eones intensándolo pero nunca conseguían nada más que no fuera el hacerse daño. Meses sin verse, una nueva oportunidad, rayos y centellas, sapos y culebras y vuelta al principio. Su relación era un misterio que nunca conseguí entender, pero el caso es que así estaban, al menos que yo recordara, más de diez años. Supongo que sobra decir que no soportaba a Luis; era un niñato consentido que se daba aires de rebelde al que nadie comprende, cuando no era más que un maleducado antipático y estúpido. Sin embargo, para Robe no había más hombres en el mundo y ni siquiera lo intentó, al menos que yo lo viera, con otros. No supe nunca que le veía de especial y tampoco me lo contó, aunque después de tantos años yo había asumido que no era un capricho. Es posible que ellos lo llamaran amor, yo la percibía más bien parecido a una enfermedad crónica de la que nunca se curarían. En el coche, estuvimos minutos revolcándonos en el silencio, las luces de la ciudad nos regalaban claroscuros a ratos y su rostro en penumbra resultaba más impactante y aterrador. – ¿Me lo vas a contar o tengo que adivinarlo? – No sé si merece la pena; sufrirás, sufriré yo al recordarlo y encima no hay nada que hacer al respecto. – Venga Robe; llevas la cara hecha un cuadro expresionista, no me puedes dejar en blanco. – ¿Tendré que aguantar que nos juzgues? – Haré un esfuerzo… – Un esfuerzo no; o juzgas o no juzgas ¿De acuerdo? – De acueeeerdo. – Hemos vuelto a vernos desde hace unos meses. No te voy a decir que esta vez va a ser diferente, porque no lo sé. Esa es una de las razones por las que no hemos comentado nada a nadie. De hecho hoy casi la tenemos porque estoy harto de que nos veamos a escondidas, él no quiere ni salir a la calle… – Típico. – No, no es típico… ¿Tú crees que están los tiempos para que dos maricones se paseen haciéndose arrumacos en un parque? – Tampoco exageremos… – Je… – ¿He notado cierto sarcasmo en ese “je”? – Sí, has notado bien. air max 1 pas cher Ese sarcasmo iba porque Luis, al menos esta vez, tenía toda la razón. New Balance 515 hombre – Como no te expliques más… – Ernesto, de verdad, a veces te cuesta, te cuesta…No nos han robado; nos han dado una paliza por maricones. – ¡Venga ya! – Mírame la cara, mírame la cicatriz y dime si crees que lo estoy inventando -¡Pues entonces más razón para ir a la policía! – Después de lo que ocurrió a Santi, con Chus tantos meses desaparecido ya, que estoy seguro que ni se han molestado en buscar, paso. No seré yo quien me plante allí para que me humillen o algo peor; me habrán apaleado pero me queda la dignidad y no la pienso perder, que antes me lio a hostias aunque me juegue el cuello. Además, tampoco lo comuniqué en el hospital, así que ya no tendría mucho sentido la denuncia. -¿Por qué hiciste eso? – Porque es posible que si hubieran visto algún matiz marica en la agresión, ni me hubieran atendido; es más, me habrían denunciado ellos. Con el puto bulo de la nueva cepa del virus nos tratan como apestados, es la excusa perfecta. Antes hubiera podido ir al hospital de Fernando, pero desde que está en excedencia, nos ha jodido el apaño .Y si no me equivoco, tú no podrías haberme cosido la herida…¡¡Te hubieras desmayado!! – Si es tu decisión, la voy a respetar, me cuesta, como tú dices, me cuesta, pero la respetaré. Y ahora por favor cuéntame qué ocurrió. – He tenido que sacar a Luis de casa a patadas y de los pelos, ya no soportaba vernos encerrados. Si fuera porque estamos follando, no me importaría, jejeje, pero el simple hecho de saber que lo hacemos por miedo me enerva, me saca de mis casillas. A mí no me encierra ni Dios, antes mato a alguien. Hemos dado una vuelta, nos tomamos una copa…Luis andaba mirando a todos lados, histérico. Como a mí también me estaba poniendo muy nervioso su actitud, le he dicho que nos acercáramos al Parque Sur, por estar tranquilos al menos. Y ya sabes cómo soy; la mezcla de naturaleza y oscuridad del atardecer me pone muuuy cachondo. Yo le metía mano, el se escabullía, yo le daba un beso, el me recriminaba, yo trataba de cogerlo de la cintura, él me huía. Pero hemos tenido mala suerte, joder, muy mala suerte y nos cruzamos con un grupo de niñatos, energúmenos. Eran unos críos de mierda, ninguno debía tener más de dieciocho años, pero eran bastantes, eso sí, unos siete. Nos insultaron, se rieron…Luis quería que saliéramos corriendo pero demuestra que todavía no me conoce; yo no he huído jamás, en la puta vida. – Y les hiciste frente, como si lo viera. – Tú sí me conoces… Pero es que cuando me dijeron follaniños se me fue la olla…¡¡Yo nunca me he follao a un crío en mi vida, que me gustan los tíos con pelos en los huevos!! Se pasmaron vivos cuando me encabroné a lo gallito, tal vez esperarían que las mariquitas locuelas salieran brincando cual cabritillos, jejeje…Qué imagen…¡Ay, me duele cuando me río! – Me desarma que tengas ganas de bromear… – Es que no pienso derramar ni una lágrima. Por eso no. La soltaré por Luis…Cuando se me pase este puto dolor en la cara…Ains…No tardó ni un instante en salir corriendo…Si al menos hubiera esperado una respuesta…Pero cuando volví la cabeza para decirle que se resguardara, ya se había ido… – ¡Menudo gilipollas! – Luis no es gilipollas, deja de meterte con él. Ha tenido una vida muy complicada y hace lo que puede, tiene miedo, como otros tantos y cada uno lo expresa a su manera. El miedo es salvaje, indomesticable, no se puede controlar… – Cómo Luis… – ¡Qué lo dejes ya! Nadie me obliga a estar con él, ni me ha hipnotizado ni me ha engañado, así que tenle un respeto por poco que sea. Hice una temeridad y nadie tiene ni tendría la obligación de seguirme en la temeridad, ni siquiera tú, yo nunca te lo hubiera pedido…De hecho…¿Te hubieras quedado? – No sé…Creo que sí, pero más por no sentirme culpable el resto de mis días que por valentía, eso lo reconozco. – Qué morro, jejeje… Te juro que estuve a punto de poder con ellos, con los siete; eran unos mierdas, no tenían ni media hostia, pero cuando me golpearon con el bate me dejaron KO y ahí aprovecharon para darme lo mío. Si llego a estar consciente, esos ni me tocan. Son tan lerdos que debieron pensar que estaba muerto y por eso me dejaron tranquilo y sin robarme nada, osea que después de todo, el bate me salvó la vida. Si te soy sincero, lo peor vino cuando desperté…No veas lo que me costó llegar al hospital, que apenas veía más allá de mis narices, bueno, ni eso. Al salir del parque encontré un taxi y el taxista dijo que no podía llevarme porque le mancharía la tapicería. – ¡No me lo puedo creer! – Pues es tal como te lo digo. Tuve que coger un autobús de línea y no veas cómo me miraban los pasajeros…¡¡Que risa!! – Joooooder. adidas nmd uomo Creo que me estoy mareando. – ¿Otra vez? Abre la ventana, hombre, ábrela y que te dé el fresco, que nunca me había encontrado mejor..¡¡Si hasta me han hecho un favor!!Me han hecho un favor, Ernesto, en serio; me han quitado el miedo de un hostión. Ya nunca más voy a tener miedo y eso vale una millonada, no tiene precio. Se nace o no se nace con miedo y a mí me lo han extirpado con un bate. Casi tendría que agradecérselo. Por cierto que las pruebas médicas dicen que no hubo violación, ni siquiera un leve y pequeño intento de violación, una verdadera pena porque había chavales bien ricos y por estadística al menos uno de ellos debería ser maricón, jejeje… Tuve que parar el coche en un arcén. No podía mantener la vista en la carretera. Un agobio inmenso me subía desde el estómago hasta el pecho, me impedía respirar, me llenaba los ojos de lágrimas que quemaban. Abrí la puerta, salí fuera y tomé todo el aire que pude. Robe me siguió y me puso la mano en el hombro. Adidas Shop van Nederland -Tenemos que ir a la poli, Robe, esto no puede quedarse así. -En el fondo envidio tu capacidad para ver las cosas con optimismo. Es increíble. Pero mantente tranquilo, que no se va a quedar así. – ¿A qué te refieres? – Hay un proyecto, vamos a llamarlo así, del que he hablado en ocasiones con la peña del gimnasio aunque nunca nos lo hemos tomado muy en serio. Pero después de lo de Chus y con esto mío ahora sí va a salir adelante, vaya si va a salir, ya me encargaré yo. – No sé quién es la peña del gimnasio. – Joder, Ernesto, te he hablado cien mil veces de ellos…Mario, Raúl, Miguel…No sé si incluir también al cateto de Juanra. – ¿Y el tema es…? – Agruparnos como patrulla para dar de hostias a las patrullas de niñatos. fjällräven kånken Mini No me toques los cojones y no me digas que es una locura, que te veo venir y no quiero sermones. Asics Pas Cher Esto es una guerra y yo no pienso ser una víctima, no pienso hacer de pasivo a la fuerza…Seré pasivo si me sale de la punta del rabo. Me darán porculo, ¡Ojalá!, pero no será con mi consentimiento y sin pataleo de por medio. – Madre mía… – No van a parar hasta que nos quiten de en medio, hazte a la idea de una puta vez, porque pensar de color rosa no te va a salvar la vida. Pero conmigo se van a encontrar con una sorpresa. Los cuatro hacemos un grupo muy preparado y somos capaces de repartir leña a toneladas; en el gimnasio lo he comprobado un montón de veces. Tenemos que boxear entre nosotros porque nadie nos quiere como rivales. Nos llaman las maricas rabiosas, jajajaja. – Esto…esto no puede estar sucediendo… – Pues lo está, y o te espabilas rapidito o te limpian. He pasado muchos días imaginando como lo haríamos, estudiando las posibilidades para que el plan tuviera éxito, y lo que vamos a hacer es imitar de la misma manera y hasta el último movimiento, su táctica y su estrategia. Tarde o temprano nos toparemos con una de esas putas patrullas y…¡Zasca! Se van a enterar…Creo que nada podría hacerme más feliz en la vida que ver a un hijodeputa de esos besarme las Martens. En algún momento nos cogerán, lo asumo, pero antes nos habremos quitao de encima a un buen puñado de cachorros nazis. -¿Y qué ganas con eso? Violencia y más violencia y más…Es una espiral sin fin. – El discurso a lo Gandhi te advierto que ya no cuela. Y si lo que me estás pidiendo es que me comporte como un buen cristiano y ponga la otra mejilla, tendré que reírme. No estamos hablando de una histeria colectiva que le ha dado a cuatro locas del ambiente; esto es real, nos quieren muertos y yo no se lo voy a permitir. -Tengo miedo de que te pase algo, a ti, a los demás, a la gente que quiero, que te hagan daño. -¿Más daño? Imposible. Acabo de superar el test de dureza… – No bromees, Robe. Estoy muy asustado, en serio; mírate…¡¡Es horrible!! – ¡Deja de llorar, hombre! A ver si van a pensar que eres mariquita, viene otra patrulla de mierdas y me rematan…Al final seré yo quien te consuele cuando soy yo el que necesita mimitos…Y no, no deberías tener miedo, es lo que ellos buscan, que nos quedemos inmovilizados. Ven, dame un abrazo…¡¡Pero tan fuerte no, que me duele!! – Odio esto, odio este país, odio a este gobierno de fanáticos nazis que nos han traído aquí, odio a todos los hijosdeputa que los votaron, odio a los que se quedan callados y son cómplices, odio a la humanidad que no hace nada… Nunca imaginé que una pesadilla tan horrible pudiese hacerse real. – Cierto, pero ya acabó el tiempo de lamentarse. Hay que hacer algo y hay que hacerlo ya. New Balance 420 hombre Yo a mí manera, tú, si quieres y te apetece, a la tuya. Pero si piensas que me voy a quedar quieto, el loco eres tú, pero loco de atar.

4.MARISA

177 Anteriormente en “PERDER LO GANADO”… CAPÍTULO 1:SANTI CAPÍTULO 2: ÁNGELA CAPÍTULO 3: TONI El calendario se movía en una rapidez casi enfermiza y no era raro el día en que Santi y yo quedábamos o hablábamos por teléfono, descartando posibilidades, tanteando opciones, preguntándonos que podríamos hacer más por encontrar a Chus. No obstante, la impotencia, la no posibilidad de hacer algo nos estaba carcomiendo; a mí, a él y a todos los que estaban alrededor. Empecé a notarlo raro pocos días después de la desaparición de Chus, porque estaba tan desesperado que hacía cosas sin orden ni coherencia, pero aún así, seguía siendo una persona cuerda y cabal. El día en que le comunicaron su despido de la universidad como profesor asociado, con el curriculum marcado de por vida, ese día si que empezó una bajada sin fin a los infiernos que le puso un gesto en la cara de permanentes ojos perdidos. A partir de ahí, se hizo casi imposible tener una conversación lógica con él. Womens Nike Roshe One Aconsejado por mí, en un consejo que en otro momento me hubiera parecido delirante, había intentado contratar a un detective. Y no fue uno, fueron cinco los detectives con los que se puso en contacto, pero ninguno quiso tomar el caso una vez que se entrevistaban con nosotros y se enteraban de los detalles de la relación que unía a Santi con Chus. Alguno hasta llegó a echarnos de su despacho y tuve que contener a Santi porque casi mata al detective allí mismo; llegó a asustarme hasta a mí. Santi empezó a tomar demasiados tranquilizantes y también a beber demasiado. En una huída hacia adelante, le dije que Marisa, mi amiga abogada, estaba poniendo todo su esfuerzo y dedicación en solucionar el tema. Pero mentía. Le mentí a Santi y no me arrepiento ni pediré perdón. En ese momento fue lo mejor; esa mínima esperanza, aunque mentirosa, conseguía calmarlo al menos un poco y hacía como que las cosas iban bien, pero también era mentira. No podían ir peor. De hecho, hacía casi dos meses que no sabía nada de Marisa. Había perdido el contacto con ella desde la última conversación que tuvimos. Se suponía que acudí a su despacho para aclarar el caso pero acabamos por pelearnos. Adidas Pas Chere En mi ofuscación, lo único que recordé los siguientes días fue lo mal que se había portado. Sin embargo, dos meses despues, con el transcurrir de los acontecimientos, aquella conversación tomaba un sentido y una explicación de la realidad con una exactitud que asustaba. Fue algo tal que así: – Me alegro de que hayas podido venir tú solo y así poder hablar tranquilamente. Cuando el otro día vinisteis todos en pandilla, era imposible sacar nada en claro. -Es que los mariquitas en grupo somos muy dados a ponernos histéricos, deberías saberlo; por eso pensé en ti, tooodo un hombre, para compensar y eso. – No tiene gracia. – Vamos, Marisa, era broma. – Pues no tiene gracia. – ¿Cómo está tu hijo? Hace siglos que no lo veo… – Así, así…En plena explosión hormonal adolescente y convertido en el rey del portazo. No acepta que esté saliendo con Susana y no sé la de veces que he tenido que castigarlo. Ayer viendo las noticias dijo que habría que violar a todas las lesbianas para convertirlas en heterosexuales… ¿Te lo puedes creer? – Joder, que ricura de chaval… – Es buen chico, pero escucha cosas en el instituto, ve las noticias y se deja influenciar. Nike kyrie 2 Ya se le pasará, o eso espero. El despacho de Marisa era casi una traslación de su personalidad a cuatro paredes; funcional, diáfano, práctico, sin apenas decoración, en tonos beige y crema, discreto y con los metros justos para no agobiar sin tener que pagar demasiado alquiler. En una época fuimos muy amigos pero a base de no alimentar la relación nos habíamos ido enfriando y distanciando. Ahora éramos dos personas que se apreciaban, sí, pero tampoco perdíamos oportunidad de disparar dardos a discreción en el límite justo del daño. Eso era un síntoma que cualquier experto en relaciones humanas habría diagnosticado como cuentas pendientes que solucionar. Es posible que ya fuera muy tarde para solucionar nada, porque Marisa había cambiado, había cambiado muchísimo. De ser mí mejor amiga en la universidad, la más loca, la más surrealista se había convertido en alguien inflexible, duro, rocoso y casi sin emoción. adidas superstar 2 uomo En su trabajo como abogada se había dejado la piel para ser una excelente profesional y es cierto que era buena, al menos ganaba bastantes casos según me contaba. Durante años estuvo defendiendo temas con un matiz social importante que iban de la inmigración a los malos tratos. Cobraba muy poco y a veces lo hizo gratis, es cierto que es algo de admirar, pero diría que lo había convertido en una especie de merito y medalla con el que se sentía capacitada para mirarnos en alto al resto de seres humanos, y eso le daba un aire altivo y arrogante bastante molesto. Es posible que su trabajo hubiera influido, era como si lo hubiera perdido, como si le hubiesen robado la capacidad de reír. Su paso de madre soltera a lesbiana tampoco había sido todo lo natural que debiera, como si no se hubiera acabado de aceptar a sí misma. – También me alegra de que al final Santi cediera y te haya dejado a ti como representante. Va a ser más fácil todo y tendré que dar menos vueltas para decirte las cosas. Además está tan nervioso que me siento incapaz de llevar una conversación en términos legales con él, lo hace imposible. Las cuatro o cinco reuniones que tuvimos acabaron fatal y sin ningún resultado; es desesperante. – Es normal su actitud. Yo no sé cómo reaccionaría si estuviera en su lugar; es frustrante que ya hayan pasado tantos días y no sepamos nada, porque tú sigues sin saber nada ¿No? – Así es. – De todas maneras, antes de nada, quiero darte las gracias. Sé que estás muy ocupada y que hayas podido sacar un poco de tiempo para atendernos y llevar el caso es muy de agradecer. No tendrías porque, ni siquiera conoces a Chus, pero lo estás haciendo y es algo que debo reconocerte. – (acerqué mis manos por encima de la mesa del despacho y de todos los papeles que había encima, tome las suyas, apretándolas y lo volví a decir)- Gracias, mil gracias de corazón. Han sido días horribles, no hemos sabido a quién acudir, nadie era capaz de decirnos la dirección qué tomar y la manera correcta de hacer las cosas. Que tú como abogada nos atiendas ha sido un descanso, al menos veo a Santi más tranquilo y esperanzado. – Si te soy sincera, como abogada poco puedo hacer. Esto es un trabajo de detective y seguramente eso debería plantearse Santi; contratar a uno. Pero por casualidades de la vida, ayer me ocurrió algo digamos, inquietante. Hablando con un colega de mi ciudad le conté en qué estaba trabajando y él, sorprendido, me dijo que tenía un caso muy parecido entre manos; un conocido gay, desaparecido en su casa sin dejar rastro, con la policía sin ayudar en nada. – ¡Joder! ¿Y eso como encaja con la desaparición de Chus? Es decir… ¿Qué supones? – Te reconozco que estoy perdida. Hemos quedado en trabajar los dos juntos e informarnos de las novedades, teniendo claro que debe ser en secreto, actuando con mucha prudencia y precaución. – Es inaudito ¿No hay nada ni nadie que desde los sitios oficiales nos pueda ayudar? ¿Cómo estamos consintiendo este desamparo? – Se ha convertido en un caso sin salida, no encuentro la manera de llevarlo, te lo juro. En la policía me dicen una y mil veces que es un caso de desaparecido más y que ya han archivado el expediente. – ¿Eso significará que van a dejar de buscarlo? – Sí. De hecho hace días que dejaron de buscarlo si es que lo han buscado alguna vez. – Entonces todo el tema de una agresión homófoba, la hipótesis de Santi…¿Qué ocurre con eso? ¿No van a investigar por ahí, a buscar huellas? – ¿Tú crees que en comisaría serán muy proclives a investigar en esa línea? Las cosas están muy feas, Ernesto, y se van a poner peor. – ¿A qué te refieres? – Me han llegado rumores…Se comenta en algunos sitios que está a punto de caer un paquete de leyes que nos vamos a cagar. – ¡Venga ya! No serán capaces. Ganaron las elecciones con ese discurso de mierda pero mira, han pasado dos años y no han hecho nada; se les va la fuerza por la boca. Además, saben que la sociedad no lo admitiría, que habría un levantamiento, una oposición brutal, una explosión social sin precedentes. Daria gusto vernos: maricas y bollos… ¡ A las barricadas! Marisa, con la barbilla apoyada en la mano, me miraba por encima de las gafas y su aspecto aún era más de institutriz inglesa amante de la disciplina. -No va a pasar nada, ellos lo saben ¿Pasó algo cuando se aprobó el internamiento de transexuales en psiquiátricos? – Bueno, aquello fue diferente y… – ¿Diferente por? Los maricas no sois el centro del mundo ni levantáis más simpatía…¿O no se te ha ocurrido pensar el montón de votos que arrastraron con las promesas de limpiarnos a todos? Y como bollo me incluyo. Apuesto a que muchos de esos votos fueron maricas… No tengo claro que pasará en concreto, pero sí sé que vienen muy malos tiempos. – Estos gobernantes son tan tontos que apuesto a que se les volverá en contra y les estallará en las manos. – No los subestimes porque están siendo inteligentísimos, a mí de verdad que me tienen impresionada. En estos dos años en que parece que no han hecho nada, sin embargo han ido cambiando sibilinamente piezas clave del gobierno para tener todos los resortes, pequeñas e imperceptibles para un ciudadano normal, pero yo te digo como experta en leyes que a partir de ahora no habrá nada ni quién los detenga; han puesto el sistema a su servicio y nos vamos a enterar. Además el paquete de medidas está al caer, en una o dos semanas. – ¿Y cómo es que los medios no han filtrado nada? Se me hace muy difícil de creerte, suena demasiado peliculero… -¿Los medios? ¿Qué medios? No me hagas reír…Este gobierno tiene muy claro que el factor sorpresa es importantísimo, porque pillan a la gente sin capacidad de reacción, desprevenida. Nos vamos a cagar, ya te lo digo yo, nos vamos a cagar… -No los dejaremos. fjallraven kanken mochilas Todos nos vamos a oponer, tú misma, seguro que te enredas en un montón de causas perdidas, como has hecho siempre porque no lo puedes evitar. – ¿Yo? No, eso se acabó. Ni te imaginas lo sola que me he sentido y sobre todo en estos dos últimos años que han sido durísimos. Viendo como se desmoronaba lo que realmente importaba en esta sociedad y nadie hacía nada, nadie movía un dedo porque parecía que no iba con ellos. Greyson Lambert Jerseys Estoy exhausta ¿Entiendes? e-x-h-a-u-s-t-a. nike air max 90 soldes De ir a manifestaciones, de mandar correos, de imprimir documentos, de asistir a asambleas, de alojar a gente en mi casa, de meterme en líos con la policía y todo gratis, por la cara. Bien puedo dar las gracias de no estar fichada, pero casi. No obstante, vivir es aprender y he obtenido una conclusión que procuraré mantener frente a todo y frente a todos; a partir de ahora, que cada palo aguante su vela. Yo me representaré a mí, a mis casos, y mi cartera. Cobraré siempre y se acabaron las causas poéticamente perdidas. No pienso hacer peligrar mi licencia ni aunque me torturen, porque soy madre, tengo a un adolescente que alimentar y soy su responsable. – ¿Y por qué tendrían que quitarte la licencia? – No puedo contarte mucho, pero así se pondrán las cosas. – ¡Ja! ¿De qué forma podrían hacerlo? Son gente patética y ridícula. – Es más fácil de lo que crees. Con controlar la vida laboral de la gente y marcar a los que no sean convenientes o aptos, con prohibir su contratación, lo tienen hecho. La gente que lleva años sin trabajo está tan desesperada que si encuentran un hueco, no preguntarán las razones. La miseria crea monstruos. – Je. No van a ser capaces. – Cuanto más niegues las evidencias, peor será. – Y siendo así como tú dices, decides retirarte de la lucha ahora; no entiendo nada y me sorprendes para mal. – Pues yo a ti no te vi en la manifestación que hubo al día siguiente de las elecciones. – Estaba de viaje con Robe y Fernando… – Tampoco en todos los encierros y actos que se organizaron con la ley que prohibía la libertad de movimientos a los inmigrantes. – Recuerda que fue el momento en que en mi empresa entró en números rojos, echaron a gente y trabajaba casi doce horas diarias, apenas iba a dormir a casa. – ¿Ves? Todos tenemos razones. Tú las tuviste con tu trabajo y yo con mi licencia y mi hijo. – Por mucho que dejes los casos más peliagudos y los asesoramientos jurídicos gratuitos, todo el mundo sabe que eres lesbiana y que vives con una mujer. Nunca vas a poder esconderte y negar lo que eres. Hubo un silencio en el despacho con más respuestas que millones de palabras. Marisa hizo como que ordenaba documentos en un gesto tan absurdo como falso. – Un momento…¿En los juzgados nadie sabe nada? ¿Nunca lo has dicho? Más silencio; pesado, untuoso y aclarador. Marisa mirándome frunciendo los ojos. Authentic UGA Jersey – Ya veo…Apuesto a que te has escondido en el hecho de ser madre, la gente ha dado por supuesto que eres hetero y no te has encargado de hacerles cambiar de opinión. Lo que no me encaja es… ¿Qué harás con Susana? ¿La presentarás como a tu prima del pueblo que ha venido a visitarte? – No eres nadie para juzgarme, Ernesto, nadie ¿Dónde estabas tú cuando yo me dejaba la piel por las cosas importantes? ¿Eh? ¿En qué estabas ocupado? ¿Chupando pollas? Hice lo único que en ese momento acerté a hacer. New Balance Femme Me levanté de la silla despacio, la miré como si estuviéramos en un duelo de ojos, y sin decir nada, me fui.