LA CIUDAD SIN MISERICORDIA
Thursday, October 30th, 2008El cuaderno austral 7
Sacando fuerzas de no sé donde, intento animarme para la noche. Es Viernes, y había cientos de planes; ver a Fok en un concierto, una fiesta con la final de Argentina en las Olimpiadas, conocer el Contramano…..Es Viernes y esto es Buenos Aires, pensé para mí; seguro ke tengo suerte y comienzan a pasarme cosas buenas. Soy así de confiado; siempre dándole oportunidades a la vida.
JotaEse y eLeBe prefieren kedarse, así ke nos lanzamos a la calle eNe, Pe y yo, y la primera parada es el concierto de Fok, ke resulta ke no es el único artista y hay varios por delante de él. El sitio es pekeño, pero pekeño pekeño pekeño y se hace bastante incómodo. El primer cantante tiene dieciocho años y es su debut; el hijoputa tiene las letras más pedantorras ke han escuchao estos oídos y pega unos gritos de vergüen ajena ¿ Ké coño les pasa a los argentinos con la afinación?, le pregunto a eNe, y ella me responde “Buenos Aires es la ciudad donde todo el mundo cree tener talento”.
Salimos echando leches en dirección a la fiesta futbolera ke no es tal fiesta y ke presenta un ambiente mortecino, y también decidimos irnos, aunke eNe se keda. A esa hora son las doce de la noche, así ke confío en ke el maldito día haya acabado cuando entramos a Contramano ,una discoteca de osos y maricas entrados en años. Antes, hemos caminado por las avenidas para kedarnos alucinados de cómo los argentinos ven el futbol; no es un deporte; es una religión. Bares, restaurantes, en los kioscos, en los taxis…Todos miran y escuchan el fútbol como si estuviesen asistiendo a una revelación divina, con un silencio y una atención ke llega a estremecer. Las millones de pintadas en las paredes demuestran hasta ke punto es una obsesión.

Nada ke ver con los griteríos y jaleos españoles. No hay ni un local en el ke no este puesto el futbol, y en todos los sitios la gente lo mira hipnotizada.
Contramano es una discoteca con mayoría de más de treinta años, barrigas y barbotas sin institucionalizar en el rollete oso. En la pista de abajo también hay una pantalla con el fútbol, y mucha gente está viéndolo…Sí, señores; han leído bien:¡¡¡ Maricones en un local de maricones viendo fútbol !! Menudo país raro……..
Si uno está fatal de la autoestima y el ánimo, lo peor ke puede hacer es colocarse en un local de ambiente como yo he hecho; te sientes más carne y más sólo ke nunca , y como Pe se pierde a la primera de cambio, me kedo con una nebulosa de mala energía ke hace ke no me mire ni el portero de la entrada. Paso la noche entre cervezas y lamentaciones, en un agujero negro y oscurísimo, asumiendo lo difícil ke es ligar y mirando a todas horas el reloj. Pe se va antes y me kedo sólo tras una noche negra, negrísima. Cuando ya me voy descubro ke he perdido el resguardo del guardarropas y le explico al encargado ke dentro llevo la cámara digital, para ke se fíe de mí.
Cuando me doy la vuelta ( ya con la chaketa) él está detrás y con un sonrisa ke le parte la cara, me pregunta “ ¿ Sos español?” y le contesto ke sí. Me pregunta ke si de viaje y le digo ke sí. Cuando me señala ke no parezco muy feliz medio exploto y le suelto el rollo de ke se me está haciendo duro el país y de ke empiezo a estar pelín hartito de los argentinos. El me suelta “ Vaya con los gallegos; primero vinieron a conkistar nuestra tierra y ahora kieren conkistar nuestros ortos”, y no tengo más remedio ke reirme. La risa ha sido como una medicina ke me ha curado y hemos estado casi una hora hablando, ya en la puerta. Ha habido un momento en el ke estaba tan agusto ke he pensado ke todo lo malo ke me había pasado era porke al final tendría algo muy bueno. Él es grandote y muy moreno, con un sentido del humor ke me da la vida. Él me promete ke mañana pasará a las tres y media a recogerme con la moto ( ¡ Otra moto!) y ke me ensañará sitios de Buenos Aires ke me van a encantar. Yo accedo y le digo ke sí. Me da un abrazo para despedirse ke a mí, ke en ese momento, me sabe a gloria.
Al día siguiente estoy en Palermo cuando me dispongo a coger la cámara de fotos y me doy cuenta de ke no la llevo. Era raro porke no me sonaba haberla sacado ni haberla dejado en casa, pero de todas maneras, como casi son las tres, mejor regreso ya casa , busco la cámara y espero al chico del ke ni sikiera consigo recordar el nombre, sin embargo, en el autobús empieza a crecerme una sospecha, y aunke intento espantarla, como a una mosca, la evidencia se va haciendo más grande mientras ke espero leyendo y escribiendo en la habitación.
Las tres y media.
Las cuatro.
Las cuatro y media.
Las cinco y aún con esperanzas, ke hay ke ser gilipollas.
Definitivamente no viene.
Definitivamente ya sé ke él me robo la cámara en akel último abrazo ke a mí me supo a gloria y ke en realidad era otra muestra más del veneno ke esta ciudad puede supurar. De nuevo, no me duele la cámara. Me duelen todas las fotos ( mis fotos) ke se van con ella y me duele la forma. Estuvo UNA HORA hablando conmigo para ganarse mi confianza y ke en akel abrazo yo no llegase a sospechar. El botín no sólo fue la cámara; también fue mi confianza. Me duele porke me siento tonto de remate cuando todavía a media tarde soñaba con ke venía a por mí y me pedía perdón. Y me duele porke fue todo en el mismo día, y llega un momento en ke uno no puede más, así ke llevo muchas horas sin salir a la calle, esperando a ke mi cabeza vuelva a funcionar, cagándome en los argentinos y en la madre ke los parió.






















