Archivo de mayo 2010
EL BIG BANG ( 2)
Segunda parte
Su hermana ha entrado otra vez. También se parecen en como caminan; distraÃdos, en otro mundo, como dudando ke paso dar. Igual ke dudo yo ahora, metafóricamente hablando. Vuelve con una sonrisa de niña pekeña, los hoyuelos en las mejillas y los ojos separados ke se guiñan chisporroteando como los guiñaba él; ke me acuerde es la demostración de ke donde hubo cicatriz, todavÃa duele. Es mentira ke nos curemos; las cicatrices siempre dejan una señal mal cauterizada. Al final en la vida todo es una cuestión de señales, pero no de las ke yo hubiera kerido.
Viene con expresión decidida y al sentarse, parece ke por el pasillo ya preparó lo ke kerÃa decir:
“Yo creo ke debemos estar orgullosos de lo ke hacemos en la vida si lo hicimos con buena intención…Puff…Jejejeje.” ( el guiño….) “Me ha kedado muy evangelista, pero lo ke kiero decir es ke no deberÃa importarnos ke hicieron o como reaccionaron los demás; lo importante es como lo hicimos nosotros. Doy cursos de inteligencia emocional y se nota, jejeje…Perdona por meterme donde no me llaman…”
“No te preocupes; lo tengo más ke superado y hacÃa siglos ke no pensaba en el tema…Lo ke pasa es ke me ha pillado de sopetón, encontrarte akÃ, en este momento de mi vida hablando de esto…No me lo esperaba”
Las cosas ke más me trastocan son las ke no me espero. No tener el control siempre me ha hecho…Perder el control…
Asà y con todo lo narrado y enumerado, se fueron dando las condiciones ideales y precisas para ke el big bang se produjera; yo sin control, metales pesados en la atmósfera de mi casa, energÃa infinita y desbocada ke se libera en un nanosegundo sin casi aviso, o puede ke yo no lo viera; estar tan pendiente de las señales hace ke, en ocasiones, te pierdas lo demás.
Como habÃamos acordado dejar pasar unos dÃas de tregua hasta volvernos a ver, tuve tiempo para hacer castillos en el aire, pero calificarlo asà serÃa kedarse muy corto, porke fue un castillo y toda su comarca, una vasta región ke casi era un reino entero sin confines, sin principio ni fin. Un reino donde él y yo ejercÃamos nuestro dominio rodeados de paisajes de caricias y sábanas, besos encadenados y manos ke rebuscan, el atardecer de una mirada ke se clava en la mirada del otro, rÃos de felicidad y cumbres de risas perpetuas. Era un reino ke limitaba en sus cuatro puntos cardinales con el abrazo hecho frontera, porke más allá no habÃa nada. Nada por lo ke mereciera la pena viajar.
Sin estrategia ni plan previo ke sirviera para tantear los ejercitos enemigos ke se preparan para la conkista, mandé un par de mensajes y él no los contestó. Llamé y no cogÃa el teléfono, y eso era algo ke no me podÃa explicar sino fuera por una razón muy grave, algún accidente, una causa de fuerza mayor ke se interponÃa entre el destino ke nos estaba esperando, porke las señales y su lectura estaban tan claras ke no podÃa ser de otro modo, esta vez tenÃa ke ser verdad. Puede ke hubiese caÃdo preso de la maldición del sueño estando despierto, a caminar otra vez por la vida sonámbulo sin reconocerme, pero hacerle volver a nuestro reino me parecÃa una tarea fácil y sencilla. Si nuestro destino era grande, inconmensurable, estaba claro ke Ãbamos a encontrarnos grandes dificultades por el camino con las ke tendrÃamos ke luchar. Si fuera una ficción, un cuento, hubieran sido cercas, fosos, dragones, maldiciones, brujas, oceános de distancia y de tiempo, abismos de realidad; por eso , pensé, era necesario tener toda la fe y la paciencia posible; en la ficción el vapor al final se convierte en carne, pero sólo ocurre si se tiene muy claro ke se desea y se lucha por conseguirlo; sólo asà es posible convertirse en héroe. Yo estaba dispuesto a luchar con los dientes si fuera necesario, porke estaba escrito y asà me lo dictaba el destino con una claridad deslumbrante. La luz de akel resplandor vista con mis ojos de ahora tiene un fulgor enfermizo, emite ondas luminosas ke en este momento sólo podrÃa definir como leve locura, inofensiva e inocua, pero sobre todo, infantil, con la determinación ke dan los sueños de un niño. Un par de hostias hubieran bastado para curarme.
“¿Ké libro lees?” me pregunta, tras unos minutos en ke hemos permanecido envueltos en el vapor ke emana el silencio y parecÃa ke ya no tenÃamos más de ké hablar. Yo hago como ke leo pero es ke no, de nuevo ke no; a veces no hay armadura de metal ke se pueda comparar a la ke está hecha de papel y tinta.
“Na, una tonterÃa. Lo primero ke pillé por casa, pero no sé esperar sin leer o sin un libro en la mano…”
“Je…A él le pasa igual…Siempre dijo ke no podrÃa kerer a alguien ke no fuese tan lector enfermizo como él, pero se ve ke no era suficiente”
A estas alturas de conversación reconozco ke me sorprende la naturalidad con ke habla de un asunto ke sentÃa como tan propio, Ãntimo y escondido, o al menos asà era hasta hace unos minutos. Si lo analizo bien, más ke la invasión de la intimidad, lo ke realmente me asombra es su familiaridad con el tema, como si ella supiera todo lo ocurrido en realidad y fuesen muchas las veces ke lo hemos hablado. Pero nadie lo sabe, seguramente ni él, al ke sólo soy capaz de atribuirle emociones supuestas, porke lo cierto es ke nunca ( ni aún ahora) supe ke red de pensamientos gaseosos circulaba por su cabeza, los hilos ke movÃan sus actos volátiles y escurridizos, ke impulsos o ke miedos, si realmente en algún momento me kiso de verdad o fueron imaginaciones mÃas hechas de vapor cálido.
Sólo yo sé.
Sé ke la necesidad de vapor, de agarrarse a lo efÃmero ke vuela y es imposible de atrapar, hizo ke tras muchas horas esperando respuesta, le mandara un sms despechado y melodramático ke supuraba fino reproche y sarcasmo, o eso pensaba yo, porke seguramente no podÃa aspirar ni a frase hecha de culebrón barato.
” DeberÃan darte un oscar por tu actuación de la otra noche” fue lo ke le dije. Las nuevas tecnologÃas conspiran contra nosotros cuando las ansias de inmediatez y cercanÃa nos keman en las manos y nos estallan en la cara; ya no hay tiempo de reposar, de dejar enfriar las cosas, todo va en caliente pero de manera virtual. Las tecnologÃas también son vapor aunke se muevan por fibra óptica.
Mis pueriles ansiedades, en cambio, viajaban hechas ondas desde mi telefono, porke en akellos tiempos no habÃa escuchado aún la letra de Drexler ke dice ke uno sólo conserva lo ke no amarra, y no sabÃa, no me daba cuenta ke no es sólo es necesario estar enamorado, también hay ke saber llevarlo, encauzarlo, darle al otro el tiempo ke merezca, el ritmo del ke tenga necesidad. Ke a él no le habÃa dado ni tiempo ni modo lo supuse al tener (¡Por fin!) respuesta, un pekeño big bang ke anunciaba el big bang definitivo:
“Me dejé el móvil en casa y acabo de leer tu mensaje. No sé ke decirte. Ya nos veremos por ahà si eso.”
Si eso…
Nunca una posibilidad me sonó tan cruel y dura. A la zozobra inmensa, ahora se unÃa la sensación de haberla cagado, de haber sido intempetuoso y poco reflexivo, la culpabilidad ke tan bien manejo con el brÃo de un látigo ke me chaskea la moral, pero de la ke, por supuesto. yo no tenga culpa; fue la educación católica.
Mientras hablamos de libros como un tema salvavidas, la miro a ella y estoy casi por justificarme de mis acciones pasadas, como si ella supiera, como si necesitara poner una excusa ke resulte convincente también para mÃ. Le argumentarÃa ke mi dramatismo caracterÃstico hacÃa ke por esa época apostara todas las esperanzas en asuntos ke era imposible ke me pudieran saciar, porke un mensaje de teléfono como respuesta de alguien con el ke has compartido cinco horas de tu vida ni kita ni da la felicidad, y sin embargo yo lo suponÃa, como se supone ke deberÃamos ser seres racionales y estar por encima de esas cosas, pero no seré yo. Por eso volvà a llamarlo por teléfono.
– Hola
– Ah…Hola…
– Perdona por el mensaje…Estoy tan escamado de los tÃos ke ando muy desconfiado.
– Ya tÃo, pero mira, yo estoy en un momento de mi vida medio chungo y lo último ke me apetece son lÃos. Cuando he llegado y he visto el mensaje no me ha gustado nada tu rollo.
– Lo siento, lo siento mucho. Por favor, empecemos de cero.
– En serio, es mejor ke lo olvidemos. Me he venido de Madrid porke allà tuve una historia ke ni sikiera sé realmente si ha terminado y necesito estar trankilo, solo. En realidad no es…
-…por ti es por mÃ…
– SÃ…esa era la frase…Es el colmo del tópico pero en este caso, cierta.
– Pero lo de la otra noche…
– La otra noche Ãbamos muy ciegos.
– No me vengas con esas. Yo sé lo ke sentà y todavÃa me dura, de hecho. Si pudiéramos vernos trankilamente, a la luz del dÃa te demostrarÃa ke…
– Oye, tengo ke dejarte…Hay gente en casa y he tenido ke salir al balcón. Ya nos veremos.
Colgar el teléfono también puede tener el efecto de un big bang ke convierte lo sólido y lo visible en vapor ke se eleva, y lo único ke se guarda como recuerdo es la humedad, las manos mojadas. Si ella supiera lo ke lloré esos dÃas, si supiera de la desesperación adolescente ke me poseyó por semanas, de ke la propia imposibilidad de olvidarlo me hacÃa convencerme más de ké estábamos destinados, de ke nos únia una fuerza mayor a la ke no podÃamos aspirar a comprender porke era inexplicable, como inexplicable era akel dolor ke me rompÃa por dentro , causado por un hombre para el ke a lo mejor yo fui una noche más, un hombre al ke sólo habÃa visto cinco horas y ya me parecÃa imposible vivir sin él…Juas…De risa…¿Pero cómo se puede ser tan imbécil? Cuando crees ke has superado todos los niveles de estulticia, ocurre algo ke te demuestra lo contrario, porke siempre se puede superar.
Al menos esta otra parte vergonzante de la historia ella no la conoce y me ahorro el rubor. Me dijo ke era relativamente feliz y es cierto ke trasmite trankilidad y calma. Admiro a la gente ke lo ha conseguido con pocas cosas a su alcance y ella parece una de ellas, inkieta, interesada en todo lo ke hay en el mundo alrededor, viva, pendiente, no como yo, el mismo perro con distinto drama. Un horror, se lo digo yo ke me conozco.
Es posible ke ahora fuera incapaz de pasarme dÃas enteros arrastrándome por un semidesconocido, puede ke alguien inexistente, incluso una proyección de mis deseos vaporosos, sin embargo, aunke me cueste reconocerlo, no soy tan distinto del ke fui, porke precisamente esas cosas son de las ke no se evaporan. Y jode.
DebÃan haber transcurrido al menos tres semanas y su recuerdo habÃa dejado de ser sangrante para pasar a ser latente, escondido bajo una piel de epidermis tan fina ke a poco ke rascaban mis amigos ya volvÃa a sangrar en una apoteósis del sufrimiento ke si yo mismo aguanto poco visto desde hoy, no kiero imaginar mis amigos como debieron armarse de paciencia.
Uno de mis amigos, Pe, precisamente, me convenció para salir de concierto y tomar una copas un jueves noche. HacÃa siglos ke no salÃa entre semana, casi podrÃa decir ke diez años exactos, desde la universidad. Estaba harto del sabor de mis heridas y necesitaba aire abierto, limpio, sin una molécula de vapor ke lo hiciera inservible, como el ke ocupaba mi casa y ke apenas ya me dejaba respirar. Y el caso es ke hay ke intentarlo, porke esa la noche lo pasé muy bien. El concierto fue estupendo, la charla repleta de risas y las cervezas una tras otra, sin un minuto de descanso abstemio , cada vez más muertos de risa, sin parar de fumar. De un bar a otro hasta ke le dije ke me tomaba la última y me propuso cambiar de sitio. Ni sikiera habÃamos pedido una copa en la barra cuando al mirar a la puerta lo vi aparecer, todo de negro con un pañuelo rojo al cuello.
Yo le miré y él me miró.
La realidad se transformó en una nube ke nos elevaba aislándonos del resto de gente, por encima de sus cabezas. Las casualidades, las señales, mi intento de olvidar, todo hecho una metáfora simbolizada por un tÃo ke habÃa elegido precisamente ese dÃa y precisamente ese bar para demostrarme ke hay casualidades demasiado retorcidas como para no tenerlas en cuenta, o al menos, pensar ke detrás hay algo más allá del azar, algo ke nos unÃa y no podia ser de otro modo, porke estaba escrito aunke sea inexplicable, ya ke sus frases son de tinta hecha con vapor.
Me dedicó una sonrisa desde lejos con chispazo de ojos y hoyuelos, y durante un rato intentábamos acercarnos el uno al otro, pero en el camino, o se cruzaba alguien ke conocÃa él o se me cruzaba alguien ke conocÃa yo, hasta ke ambos desistimos, él en un lado de la barra yo en el otro, haciendo como ke me ignoraba pero no, sus ojos se le iban para mi lado, involuntariamente. Él trataba de conducirlos pero no, volvÃan a posarse en mà indefectiblemente.
Pe me dijo “Pues si ese es el tÃo ke dice ke pasa de ti, cualkiera lo dirÃa, porke menudo rollo lleva contigo.”
Dije ke dudo de si realmente estuvo enamorado pero miento. Ahà ya supe ke él me amaba también ( o eso me decÃa yo absolutamente convencido, con la certeza de un demente); kizás con un miedo aún más fuerte, pero era amor lo ke le salÃa de los ojos, y lo sé porke nadie nunca me ha mirado asÃ. Sus ojos me gritaban, me pedÃan ke lo salvara mientras fingÃa ke escuchaba la conversación de sus amigos. Fueron dos horas en los ke no habrÃa sexo ke se pudiera comparar ni con otro placer cualkiera ke haya conocido. Era la confirmación de ke estaba en lo cierto, ke aunke sus palabras me dijera ke no, sus ojos no consegÃan engañarme. No sé si akello era amor o ke era, pero los hilos ke nos unÃan hechos de pupilas y envueltos en vapor, me proporcionaron una de las experiencias más intensas de las ke jamás he disfrutado, sin ni sikiera habernos puesto la mano encima, sin apenas habernos besado…Me morÃa por saltar la barra e ir hacia él, estrecharlo entre mis brazos, despertarlo del sonambulismo, hacer ke reconociera ke me kerÃa y obligarlo a besarme durante un tiempo interminable. Escaparnos en un tren.
Cuanto se puede llegar a desear una boca.
Es cierto ke el vapor es peligroso porke da sensación de volar aún estando en el suelo, y eso te vuelve atrevido, no racional ni capaz de calibrar los daños posibles, pero si por algo merece la pena ke recuerde esta historia, si algo me libra de culpa y de vergüenza, si hasta en dÃas buenos puedo llegar a pensar ke mereció la pena, fue por esa noche de miradas ke confirmaron mis teorÃas, convirtiéndome casi en un profeta. Un profeta del vapor. Algo ke no pesa pero ke puede llegar a ser lo más intenso; ke paradoja y ke contradicción.
Parece ke el ritmo de consultas por fin se acelera cuando me dice ke a ella ya va a entrar, ke por favor la espere, y acto seguido, en un ultimatum cuidadoso y con media sonrisa traviesa, comenta:
“¿No me vas a preguntar por mi hermano?”
Hace minutos ke lo hubiera hecho, pero sólo recordar ya me está haciendo pasar un mal trago, asà ke para ké hacerse más daño, ké necesidad hay de saber si lo único ke remueve son fantasmas ke no descansan en paz porke en el rostro llevan escrito lo posible, lo ke podÃa haber sido y nunca fue, como comprobé esa noche en el bar.
Ya se iba, pasó a por mi derecha y con un toke en la espalda casi imperceptible, me dijo hasta luego , pero despues de probar los efectos de estar unas horas kemado por su mirada, no iba a conformarme, porke el vapor se hacÃa luz y me iluminaba, me daba fuerzas, clarividencia, el ánimo de ke todo es posible si uno tiene una razón para luchar.
Salà detrás de él. Ya en la calle lo agarré del brazo para decirle ke hay casualidades ke son demasiado fuertes como para pensar ke no tienen un motivo y apostillé: “Ahora ya sé ke lo de akella noche no fue el alcohol y ke hay algo entre nosotros aunke tú no kieras asumirlo o reconocerlo.” Él me miraba sorprendido, con un punto asustado. Hizo amago de irse pero intenté detenerlo, porke dentro de sus ojos podÃa leer ke la cerradura estaba a punto de abrirse, ke la mampara de indeferencia y distancia ke intentaba poner entre nosotros, llena ya de grietas, estaba a punto de caer. Me hice el valiente. Lo besé. Lo besé y ya nada fue lo mismo.
Acabamos en su casa . Locura y èxtasis. Lo lisérgico del vapor. Horas de entrega sin medida, de carne como ofrenda, de confirmar ke éstábamos hechos del mismo molde, de la misma piel ke ya era sólo una. Risas de felicidad se me escapaban por la boca. Como lo llegué a kerer, como pensé volverme loco con los efectos gaseosos de los cuerpos sólidos, lejos ya de cualkier tren o de cualkier vÃa, posados para siempre en el instante preciso ke marca el antes y el despues de ke las cosas tengan sentido. Era tan generoso y tan kerible, tan auténtico en su manera de mostrarme cariño, tan deseable con sus manos pekeñas, tan guapo al sonreirme cerca, antes de besar, tan frágil y dolido. Con la impresión de se me podÃa romper de un momento a otro entre mis brazos, su voz se me metÃa dentro del cuerpo, me acariciaba órganos ke tenÃa la sensación de sentir por primera vez. Besé sus hoyuelos, nos dejamos evaporar, convertidos asà en nube de vida efÃmera , porke las nubes son vapor de agua y aunke están destinadas a desaparecer, puede ke eso les de todo el sentido a su existencia, y eso es lo ke más dichoso me hacÃa abrazado a él; todo tenÃa sentido y para todo habÃa una razón.
No dormimos en toda la noche, y cuando las luces empezaron a colarse por las rendijas de la persiana, sentà ke cortaba la comunicación, ke cada vez más se encerraba en sà mismo, oculto el mensaje de sus ojos para ke no lo pudiera leer, huyendo de mi mirada, distante y templado, en postura difÃcil a la ke costaba poderse abrazar. No me extrañó nada cuando me aviso de ke tenÃa algo importante ke decirme, yo ya sabÃa perfectamente ke no me iba a gustar.
– Me voy
– ¿De viaje?
– No. Vuelvo a Madrid, a vivir.
– ¿Ké kieres decir…?
– Cuando te conocà ya lo tenÃa decidido y por eso he evitado verte, no kerÃa hacer daño y lo de esta noche…Ha sido una metedura de pata, lo siento…No debÃa haberlo hecho. Akà no tengo trabajo y al menos allà tengo a más contactos ke me puede ayudar.
– Dentro de tres dÃas…Bueno, no sé…Hice juramento contra las relaciones a distancia pero si hay ke adaptarse…
– Es ke no kiero una relación a distancia. Kiero empezar desde cero en Madrid.
– Despues de lo ke hemos vivido, de como hemos estado…
– Esto no entraba en mis planes y además ya compré el billete está semana: me voy al jueves a las doce del mediodÃa.
– Ni en los mÃos tampoco, te lo aseguro, pero deberÃamos ser muy gilipollas para privarnos de esto ke parece tan claro y tan bueno ¿No crees?
– ¿ Y ké pasará cuando dentro de unos años o incluso meses esto tan claro y tan bueno desaparezca? Porke siempre se acaba, y al final todo es una mierda; ya lo he vivido y no kiero pasar esa experiencia otra vez. Te culparÃa a ti de no haberme ido a Madrid, nos harÃamos daño…¡¡Si ni sikiera nos conocemos!!
– Eso significa ke tenemos un cincuenta por ciento de posibilidades.
– No bromees.
– No estoy haciendo broma. Estas ganas de abrazarte son tan fuertes ke no me keda otra ke seguir mi instinto e intentarlo, hacer todo lo posible por estar contigo…
– Pues eso no va a poder ser.
– No me digas eso, tÃo…No me puedo creer ke…
– ¿Kieres mentiras o kieres la verdad?
– Kiero estar contigo…
– Nos hemos visto dos veces, se te pasará pronto.
– No, no se me pasará.
Fui a abrazarlo pero me eskivó y se levantó de la cama. Expulsado de mi propio sueño de una patada, disuelta la nube y rotas las moléculas de su estado gaseoso, de bruces contra el suelo, atado de nuevo a las vÃas del tren pero ya sin ganas de escapar porke no hay razones ke te hagan desearlo. Me vestà en silencio. A él se le oÃa trastear en la cocina. Asomé la cabeza, con distancia de por medio: ” Como parece ke lo tienes decidido, seguramente ya no pinto nada aki. Ya nos veremos por ahà si eso ¿No? Es una frase tuya. Si cambias de opinión, si en algún momento crees ke deberÃamos probar, ke existe la posibilidad de intentarlo, no dudes en buscarme. Me da igual los años ke pasen; voy a estar por aki, esperándote”
Pero es mentira; keda bien como letra de balada cutre pero se puede comprobar ke es falsa. Dejé de esperarlo hace mucho tiempo ya. El vapor no deja rastro ni tiene memoria. Cuanto sufrir por gente de la ke luego casi ni te acuerdas. Ke absurdo todo. Cuanta necedad.
Ni me miraba. Apenas escuche un “nos veremos” cuando me disponÃa a salir y ya en la calle me odié con rabia por no haberlo besado, una rabia ke me daba ganas de gritar y romperlo todo.
Continuará…
EL BIG BANG
PRIMERA PARTE
La sala de espera del médico tiene algo enigmático y magnético; es como si las preocupaciones, los dolores y los silencios de la gente ke pasó por allà en todos los años de uso, se hubiesen kedado pegadas a las paredes. Despues de diez minutos, se me han adherido a mà también, o esa es la única explicación ke encuentro para justificar la inkietud rara ke me tiene moviendo las piernas, como si algo fuese a pasar fuera de la norma, como si fuera a ocurrir algo fuera de mi control. Algún dÃa deberÃa aprender a soltar las riendas.
No me concentro. El libro ke vino conmigo para darle velocidad al reloj no sirve de nada y las agujas ahora conspiran en mi contra, mucho más pesadas; imaginar la vida de la gente a través de sus caras resulta al final más divertido, más entretenido e interesante; imaginar sus dolencias, el porké habrán ido a la consulta del médico, donde irán despues, si , por la cara, me caen bien o me caen mal, con kienes me irÃa a cenar.
Hay una anciana con dos niños ke no puede controlar y ke gritan y corren por el pasillo mientras recibe del resto de mujeres miradas con pupilas de censura, mientras ella se muestra contenta de verlos llenos de vitalidad. Hay una señora con el carrito de la compra y cara de mal humor. Hay un hombre solo con el pensamiento perdido por el suelo, ensimismado, tan triste ke parece congelado en la tristeza, como si el pavimento se lo fuese a tragar en cualkier instante. Hay dos mujeres de conversación interminable ke comentan cosas entre susurros mientras ahogan sus risas avergonzadas. Y luego hay una chica de treintaypocos ke me lanza ojos descaradamente. Sin ser guapa, resulta de un atractivo peculiar, su rostro brilla con el aire sano y deseable ke da lo inocente, lo no corrompido. Al encontrarse su mirada con la mÃa siento como si hubiera sido descubierto en mi labor secreta y abro el libro para hacer como ke leo, pero no. De reojo subo los ojos y ella sigue ahÃ, con la expresión amable y un aire raro, como si ya me conociera, como si kisiera decirme algo en el lenguaje de los ojos y yo no lo pudiera entender. Vuelvo al libro rapidamente. Por encima de los párpados noto sus pies ke se ponen en movimiento hacia mà y hundo más la cabeza, en un absurdo y vano intento a lo avestruz de esconderme en el libro. Se sienta a mi lado. Me hago el no encontradizo hasta ke me dice un Hola burbujeante para, sin esperar respuesta, preguntarme ¿No te acuerdas de mÃ?
Si ella supiera…Hace tanto tiempo ke renuncié a kedarme con las caras y con los nombres de la gente…Mi memoria no da para más…Me es imposible.Sin embargo, ha sido preguntarme y sÃ, hay algo familiar…Sus ojos separados…Su boca ke tiende a sonrisa, un cierto aire en su piel….
“Soy la hermana de XXX”
De pronto la consulta se hace tobogán, un torbellino de recuerdos y heridas de hace años ke es un cristal ke se rompe y me salta a la cara hecho mil pedazos ke duelen, ke arañan el alma, ke me dejan sin el verbo, aturdido, keriendo salir, tomar el aire. Hay cosas ke nunca se superan, ke nunca se cuentan a nadie, ke permanecen escondidas bajo cadenas y candados hasta ke por una ranura se escapan, y es tanta la presión, tanto el tiempo reprimidas ke estallan y lo trastocan todo. De la caja de Pandora de mi pasado se escapa también este sentimiento de vergüenza, viejo conocido, ke es alkitrán negro ke me mancha entero, pegajoso, imposible de tolerar; su sabor acre me llena la boca. Como una marea negra ke no ha perdido capacidad de destrucción, esa vergüenza antigua, lejana, esa vergüenza ke durante noches me hizo retorcerme en la cama (como si fuera posible asà desaparecer) vuelve tan fuerte como el primer dÃa, y noto ke me arden las mejillas.
Pero como es posible ke ella se acuerde, me pregunto a continuación. Apenas fueron unos minutos, un monólogo y hace tanto ya de eso…Yo ni sikiera recordaba su cara minutos despues. Como si leyera el pensamiento, responde:
“Tú no te acuerdas pero nosotros nos conocÃamos de antes, en un curso del XXX en XXX. Fuiste mi profesor durante dos meses.”
Más vergüenza encima de la vergüenza ke llevaba ya. Le doy las excusas de siempre ( excusas ke no lo son porke es la verdad); ke no retengo las caras, ke me es imposible, ke conozco a mucha gente al cabo de la semana, ke asà es imposible, ke tengo muy mala cabeza, ke no me es posible…Ella sonrÃe afable y por momentos me va recordando cada vez más a su hermano; los ojos separados, los labios finos y chispazos de tristeza y alegrÃa simultáneos en la mirada, un pekeño detalle ke los hacÃa a los dos muy caracterÃsticos , con un punto especial; ella emana un aire ( ke también emanaba él) y ke daba ( y da) unas enormes ganas de kererlos abrazar, de protegerlos, de ke nada les pase si tú puedes evitarlo. Esa sensación hace ke nuestro encuentro todavÃa sea más inkietante y pertubador…Es como tenerlo a él cerca, tantos años despues. Los dos visten sin estridencias pero con un atuendo ke grita(ba) individualidad; el siempre iba de negro con un fular de color, distinto según el dÃa, una especie de tarjeta donde se podÃa leer su estado emocional; eso lo supe luego, kizás si lo hubiera sabido en su momento… Ella lleva una camiseta hecha de recortes de telas de estampados estridentes pero ke en conjunto le iluminan la cara con luz primaveral. Ella, como él, hacÃan sentir rapidamente la sensación tan frágil y delicada de comodidad en su compañÃa, en confianza, saltando la fase conversación de ascensor para pasar directamente a la siguiente en la ke rapidamente te puedes relajar; a su al lado la vergüenza es menos vergüenza.
Hay algo en lo ke no se parecen; la voz; la de ella es más común, pero él…TenÃa una voz hecha de susurros de terciopelo, melódicamente masculina, tan poéticamente involuntaria como natural, digna de perder todo el tiempo del mundo si era a él a kien habÃa ke prestar atención mientras hablaba. Yo creo ke de lo ke más me enamoré es de su voz; alguien con una voz asà sólo podÃa ser una buena y gran persona de la ke enamorarse, porke con la voz no se puede mentir. O eso me decÃa a mà mismo en un atake de empirismo basado en nada, basado en normas absurdas ke alguna vez creà ke regÃan el universo. Olvidaba en esos dÃas ke la voz es como vapor ke vuela, desaparece y se va. Vapor ke calienta pero ke no es nada. Voz de la ke enamorarse.
Pero ke joven y ke gilipollas se puede llegar a ser.
Pregunta ké es de mi vida, como si guardáramos una vieja y olvidada amistad, pero estar con ella me calma y no me importa mantener una conversación banal ke huele a peligro a la vuelta de cada palabra, a marea negra ke me costará dÃas limpiarme de la piel. En otro momento hubiera considerado nuestro encuentro como una señal, pero estuve en tratamiento, fustigándome con pensamientos todas las noches hasta ke por fin conseguà no pensar más ke el universo se rige por normas y señales y ke si uno está atento, las puede leer. Me ha hecho tanto daño pensar asà ke es una de las pocas cosas ke, en serio, si me dieran a elegir, hubiera cambiado de mà mismo.
Es mentira.
No hay señales; todo es una cruel y absurda casualidad, asà ke no hay posibilidad de interpretar nada; lo ke venga, viene de todos modos, y siempre, aunke lleves puesto un chaleco antibalas, serás alguien atado a la vÃa del tren ke escucha el pitido a lo lejos . Puto destino ilegible ke sólo se puede leer en pasado y ni sikiera por esas nos hace aprender. No sirve para nada. Es vapor ke vuela y ke se va.
El tiempo en la consulta pasa despacÃsimo, con agujas de plomo ke desaceleran su marcha a cada vuelta. Vienen unos, otros se van. Parece ke no fuera a llegar mi turno nunca. Me cuenta ke tiene un negocio, ke las cosas no van muy bien pero ke sale del paso y es relativamente feliz con su hija de pocos años y su marido. La conversación fluye y yo pregunto y me intereso, seguramente por desviar la atención de un tema ke apenas recordado me ha sacudido. Ella es una extraña pero con un matiz importante, decisivo; estaba allÃ, fue testigo de mi desnudez hecha ridÃculo integral , asà ke tengo la misma impresión ke debe tener kien espera un chantaje; culpabilidad sin escapatoria, un error del ke no se puede huir.
La posibilidad de temas superficiales, sin sustancia, se nos va agotando, y el médico parece ke esta mañana se ha levantado con otro concepto del tiempo. Unos minutos de silencio en los ke yo miro para otro lado, haciéndome el ensimismado cuando es ke no; pura pose.
“Me encantó akello ke hiciste”, deja caer, con una normalidad ke me pasma.
Tiembla la sala de espera como si fuera papel.
El alkitrán. El sabor acre en la boca ke pide agua, mucha agua para disolver el sabor acre, el calor en las mejillas ke me kema el rostro. SerÃa inutil hacer como si no supiera de ké habla porke sólo nos vimos una vez ( o eso era lo ke yo creÃa) y fue precisamente en el justo y fatÃdico momento ke estuve años tratando de esconder en un cofre lleno de candados y cadenas, pero no ha servido de nada; sigue doliendo igual. Algo ha debido verme en la cara y contesta:
“Oye, no tienes porké avergonzarte. Mi hermano es buen tÃo, pero no se entera, nunca se ha enterado. Lo ke hiciste fue muy bonito y valiente, y deberÃa darte igual ke ocurrió despues. De hecho, me hubiera encantado que alguien me lo hubiera hecho a mÃ, y mira si me impresionaste ke hasta me he acordado de ti despues de estos años”
“Yo me sentà tan ridÃculo ke durante años he evitado pensar en akella tarde, porke me ponÃa malo, me hacÃa mucho daño “, le respondo, haciendo un alarde de mis dotes para el drama, ke son muchos, variados, enormes, infinitos. También duelen mucho, no se vayan a creer.
El caso es ke pienso ke no merece la pena esconderse; ella estaba presente allà y fue testigo, de nada servirÃa interpretar la escena con mi versión porke ella ya tiene la suya. De pronto el bolso tiembla y rebusca dentro. Sus manos pekeñas…Sus manos pekeñas de dedos ágiles son un molde femenino de las ke a mà me tocaron . Creo ke de lo ke más me enamoré fue de sus manos ; las eché de menos de una forma ke ni yo mismo podÃa asumir, sorprendido por tal efecto adictivo. Pasaron meses sin ke me tocaran otras y todavÃa cuando veo unas ke se le parecen, me acuerdo de él en un recuerdo ke me hace coskillas en el corazón.
Su hermana ahora a mi lado, saca un móvil ke corriendo abre mientras se escabulle de la sala para no molestar .
Kizás serÃa el momento ideal para irme, escaparme, aunke una vez pensada hasta a mà ( ke jamás me censuro) me parece una actitud pueril y tonta, pero sobre todo cobarde, y yo soy muchas cosas pero no cobarde, eso nunca. Asà me va. Otra regla absurda de la ke trato de olvidarme, ser valiente no sirve absolutamente para nada, no hay premio al final de la carrera ni recompensa en la vida ke haga ke merezca la pena tener valor; el precio a pagar es caro, demasiado caro, pero eso sólo lo sabes despues de haberte presentado voluntario para ke te ataran a la vÃa del tren.
La valentÃa es como el alcohol, engaña a los sentidos y te hace tener una falsa perspectiva de la realidad, con posibilidades, como si las tuvieras, pero es ke no. La noche en ke lo conocà a él estaba asà de ciego, pero apenas habÃa tomado alcohol. En akellos años pinchaba en un local y podÃa haber sido una noche como tantas otras ke no recuerdo ni conseguirÃa identificar , eso también pensé al principio de la sesión. Pero él llegó temprano, con un amigo, se apoyó en la barra y allà pasó las dos horas ke duró la sesión mirándome, intentando disimular pero mirándome, con una mirada a la ke no estoy acostumbrado, porke era limpia, sincera, llena de cosas ke me gustaban aunke yo no las pudiera interpretar. Las chipas ke salÃan de sus ojos, tristeza y alegrÃa todo en una, me hicieron dejar de pensar en casualidades y empezar a pensar en una señal. Meses más tarde extraje como conclusión de la historia ke lo ke más me hizo perder la cordura fue su manera de mirarme, distinta, con cuidado, más allá del deseo, más allá de manchas y turbias intenciones, lejos del resto de miradas ke me han dedicado otros tÃos. Una mirada limpia ke me hacÃa sentirme limpio , ligero, casi volar por tan poco peso, liberado de ataduras mundanas y lastres emocionales, tan distinto de la suciedad negra, pesada como una losa ke me hace sentir el recordarlo ahora, adherida a mi piel. Cuando acabé el turno, al salir, se atrevió a decirme ke le habÃa gustado mucho la música y yo pensé…Yo pensé ke era una señal ke no podÃa desaprovechar…Putas señales de mierda…
Entré directo, sin dudar sikiera si era marica aún sin pruebas evidentes, saké el arsenal de armas para seducir y durante toda la noche jugamos a eso ke, a base de no usarlo, olvidé ; son los peligros del ligoteo en un mundo virtual, donde ya se sabe a ke atenerse porke se ha seleccionado y negociado en conversaciones previas; relaciones esporádicas a la carta. Es una manera más aséptica y práctica y hay ke reconocer ke pierde encanto, aunke también resta posibilidades de salir herido y eso es una ventaja ke, en mi caso, no me puedo permitir el lujo de desaprovechar.
Al principio no iba muy en serio, puedo verme y me reconozco en esas primeras palabras con curiosidad, kizás con intenciones de conseguir otra muesca más en mi historial promiscuo. Supe ke habÃa regresado de Madrid hacÃa unos meses, ke habÃa estado viviendo allà tres años y volvÃa a la ciudad intentando rehacer su vida. En nuestra conversación fui descubriendo a alguien dulce sin ser empalagoso, distinto, a tener en cuenta, un tÃo culto sin ser pedante, maduro, afectuoso ke me hizo olvidar por horas el sexo, porke daba igual ké hiciesemos; de alguna manera, me sentÃa repleto. SonreÃa y dos hoyuelos se le marcaban en la cara en una sensualidad irresistible. Al descubrirme asÃ, otra vez interesado en alguien ke sacaba su tabaco para ofrecerme un cigarro y luego lo volvia a guardar, sin fumar él, ke me ofrecÃa de su cerveza recien pedida y freskÃsima para ke fuera yo kien diera el primer trago, alguien ke me pedÃa por favor ke no me fuera sin despidirme, ke ya me habÃa mandado un sms para no perder su número, ke en breves, sencillos y básicos gestos, como ofrecerme un cigarro ponÃa un tacto y un cuidado especial, fui muy feliz. Las señales encajaban. La magia cósmica ke prepara el escenario para el encuentro de dos sonámbulos ke despiertan juntos, existÃa, y sólo habÃa sido cuestión de esperar pacientemente. Hay algo más, algo ke no se puede explicar, algo no lógico ke hace ke esa persona sà y otras no; te sientes bien de un modo distinto, un modo ke sólo se siente cuando estás junto a esa persona, porke antes no lo sentÃas ( o eso me decÃa yo). Responsabilizarás a la voz, a la mirada, a las manos, pero en realidad, lo definitivo, nunca te lo podrás explicar sin ke parezca vapor caliente (ke lo es) pero en ese momento a mà no me lo pareció por las dichosas señales, puestas a mi servicio para ke todo saliera bien de una vez.
Psicoanalizándome toscamente, creo ke todo es una cuestión de ego; uno se cree protagonista de una historia, un personaje de ficción ke tiene un cometido y al ke las cosas le pasan por una razón y un fin, sin ser capaz de asumir ke todo es arbitrario, ke eres un secundario más en una ficción con una trama ke te es ajena, repleta de secundarios insignificantes, totalmente sustituÃbles o prescindibles como te pasa a ti, por eso tu personaje no importa a nadie, ni se sabe de donde viene ni a donde va, no tiene escrito nada ni es posible saber ke va a sucederle adelantándose unas páginas, porke en la realidad de la ficción, no hay argumento ke te involucre . Es, en definitiva, una ficción en la ke apenas tienes un plano; aparecer atado a las vÃas del tren.
Seguramente creer en las señales fue un hueco ke se llenó cuando dejé de creer en el catolicismo y en cualkier Dios, no obstante no fui consciente del cambio; sustituà un placebo por otro, una superstición por otra bastante más mediocre y con menos satisfacción.
Menudo avance y menudo plan.
De todas maneras, lo puto peor es creer ke hay alguien esperándote ahà fuera destinado a hacerte feliz, alguien ke fue preparado para ti y ke está aguardando el momento justo de ke lo encuentres y lo despiertes de una ceguera y un sueño ke lo mantenÃa lejos de tus brazos; por eso hay veces ke no se entera, pero si insistes, tienes paciencia y ve interes, despertará y el amor triunfará. Eso dicen millones de pelÃculas, canciones y novelas. Todo basura ke deberÃamos prohibir ya por perniciosa y destructiva.
Sólo de escribirlo me da la risa…Nuestro subconsciente emocional occidental está basado en los cuentos de hadas, y asà nos va el cuento. Hay tanta puerilidad en las cosas con las ke me eduké ke no sé como he llegado sano y salvo ( y sobre todo, cuerdo) a estas alturas de mi vida.
Sin embargo, precisamente cuando nuestra vida se asemeja a una vida de ficción, es cuando sentimos ke tiene sentido, y precisamente suele suceder cuando estamos enamorados; al menos es lo ke me pasaba a mà y fue la forma ke escogà para explicármelo todo. La noche, el bar, la música, la barra y nosotros incuÃdos, todo era ficción. Una noche en la ke los acontecimientos se suceden como si la mano invisible ke escribe el destino te hubiera leÃdo el pensamiento y buscara hacerte feliz, sin sorpresas inesperadas, sin conejos en la chistera ni novios escondidos ke te hagan pensar ke te ekivocaste otra vez, porke él cada vez me gustaba más, de una manera protectora ke me hacÃa, profundamente y en todo el sentido de la palabra, bien. Y la ternura; mi único deseo era tenerlo en una cama para pasar abrazado con él horas. Sin una palabra, sin ningún efecto externo ke pudiera aminorar el sabor y la sensación de lo ke nos estaba sucediento, sólo comparable a dormirse en la arena de una playa desierta despues de una tarde de sexo en el agua del mar, a un prado verde donde refrescarse y rodar ladera abajo, a un rÃo de agua transparente y sosegada en el ke te dejas llevar como un barco de papel ; sólo los dos abrazados y el amor.
Es posible ke me hayan leÃdo alguna vez en terminos parecidos, pero ¿saben? Esa fue la primera vez, con la ke considero ke empezó todo; fue mi big bang emocional; a partir de ahÃ, mi vida pasó del estado sólido al gaseoso y mis vicencias se convirtieron en vapor . Antes mis relaciones siempre habÃan salido bien; tuve dos novios y aunke acabó el viaje en tren y me vi sólo en la estación, me duró el buen sabor del trayecto; mirando hacia atrás veo ke fueron años de felicidad, ke mereció la pena el viaje. Pero él… Él fue la piedra en las vÃas ke hizo descarrilar el tren, seguir su curso por un camino pedregoso imposible para ya nunca más acertar . A veces me da la impresión de ke el resto del tiempo lo único ke he hecho ha sido mantener la velocidad pero sin rumbo, siguiendo una estela de vapor ke nunca alcanzo, como si no estuviera en un punto fijo, como si fuera una locomotora antigua la ke lo lleva y yo ando y ando sin parar detrás de él. A partir del big bang, me convertà en una revisión de pacotilla del mito de SÃsifo, condenado eternamente a repetir la misma historia una y otra vez, acarreando una piedra ke no va a ningún sitio porke su única función es la de recordarme ke cometà una ofensa y debo purgar mis pecados, pero…¿Ké ofensa? ¿Y por ké? Tal vez creer ke puedo interpretar las señales ( una osadÃa imperdonable), puede ke creerme merecedor de un amor bigger than life, como si la vida me debiese algo.
HabÃa dos cosas ke me hacÃan ver nuestro encuentro como un acontecimiento significativo, digno de considerarlo distinto a los demás; yo nunca ( pero nunca ) ligo o me planteo ligar cuando salgo por la noche, porke yo no salgo a ligar; salgo con mis amigos . La otra razón es ke él no era el tipo de hombre, fisicamente hablando, ke yo habÃa frecuentado hasta ese momento: ni tenÃa barba, ni era recio, ni sus brazos eran peludos ni el resto de cosas superficiales ke creÃa ke debe tener la persona elegida. Para mà esa era la prueba ( ¡valiente imbécil!) de ke habÃa algo más; lo inexplicable.
Nos besamos a escondidas de todos, en un pasillo del bar, fundiendo nuestras salivas en un solo lÃkido, mágico elixir ke nos despertó del sonambulismo y nos hizo descubrir a los dos, por fin, ke estábamos destinados. Abrimos los párpados mientras aún nos besamos y reinaba el asombro; en sus ojos, eso fue lo ke leÃ. Una punzada de enamoramiento a modo de escalofrÃo placentero, en un ritmo de vibración imperceptible, me invadÃa el cuerpo; esa sensación no tenÃa igual, ni comparación posible; sólo podÃa ser lo ke los dos estábamos pensando, pero no la podÃamos verbalizar porke era…Inexplicable.
Esta es una historia ke no he contado a nadie, aunke se parezca a otras, pero apuesto a ke si lo hubiera hecho, alguien me hubiera comentado eso de ké como es posible enamorarse tan rápido; deben tener un manual cientÃfico donde se explica paso a paso cual es el camino correcto ke lleva al amor. Por desgracia, yo no tengo ese libro, y en “la noche perfecta” me dejaba llevar por las emociones y no por la cabeza…De eso se trata ¿No? De abrazar al vapor. Más tarde se verá si se es compatible, si las dos personas se acoplan, si hay entendimiento sexual y otros asuntos importantes aunke sobre todo, prácticos. Pero kien kiere ser práctico si no hay un vapor ke te eleve para subirte a él, una fuerza ke es superior a lo conocido y ke será el combustible ke te dará velocidad más tarde para lo ke keda de recorrido de vÃas del tren. Casi te hace sentir como un iluminado o esa es la única manera ke tengo de explicarlo; vi la luz de la ficción ke nos envolvÃa vaporosamente y ya no kise de la vida nada más.
Sin prisas ni ideas posesivas, honesta y diáfanamente, los acontecimientos preparados tan pulcramente eran otra señal de ke nos habÃamos convertido en protagonistas de una historia ke alguien debÃa haber escrito tiempo atrás, estudiada, medida para ke todo saliera ajustado, repasada y corregida más de cien veces, en su punto y con toda la intensidad ; eso sólo podÃa significar ke estábamos destinados a encontrarnos, ke akella noche en ke me confesó ke ni sikiera pensaba salir, ke no entraba en sus planes ke se le hicieran las ocho de la mañana y mirame akà …Y yo no paraba de mirarle, porke no es posible tanta casualidad junta sin ke sea algo más. Por fin alguien me habÃa ayudado a cortar las cuerdas a las vÃas del tren para darle un giro inesperado a la trama.
Estaba escrito y yo sólo debÃa leer las palabras adecuadamente.
Soy capaz de verme a mà mismo pensando esas cosas en ese momento y me darÃa de hostias. Akel tÃo ke fui me carga, me sofoca, me harta y me enerva, y espero no parecerme a él mientras lo pienso. Cuanta tonterÃa y ke dañinas son, joder.
No follamos. Preferà decirle ke era mejor vernos la semana ke viene, a la luz del dÃa; a los asuntos ke merecen la pena hay ke darles ceremonia, tiempo, empeño, luz diurna, mimo y cierta frialdad. Y él merecÃa la pena. Nadie puede imaginarse lo fuera de la realidad ke me sentÃa, lo pleno y feliz ke me creÃa al ser correspondido por alguien como él. SalÃa del bar y volaban mis pies como en una ficción de novela rosa, pisando vapor.
La enfermera me rescató de la ficción cuando salió de la consulta para anunciar ke tendrÃamos ke esperar, ke el médico habÃa salido a una urgencia. Menuda mañana de suerte, tú.
Continuará….
C-H-U-L-A-Z-O DEL MES
Tenemos claro ke detrás de este anuncio hay un mensaje subliminar. Lo ke no sabemos es ké nos kiere decir…
¿Ustedes son capaces de interpretarlo?
MURCIANOS PARA LA ETERNIDAD
Hoy, en esta minisección con la ke de vez en cuando nos dejamos caer, les presentamos a una mujer habitante del barrio más chunguÃsimo del Planeta y ya muy famosa por estas tierras and beyond, pero nunca está de más hacerle un homenaje, porke seguro ke se han sentido identificados alguna vez con ella . Por la redacción ya utilizamos la expresión “me siento como Chon gorda“, habitualmente cuando es neceseario, cuando uno tiene ganas de comerselo to. Ojo ke lo de Chon gorda no lo decimos nosotros, ke asà la llama su familia. Lo increÃble del reportaje es ke no se comiera al presentador, pero gracias a eso, tenemos un documento antropológico excepcional, con tantas frase antológicas ke ya las hemos hecho nuestras y las usamos cada dos por tres. Pasen y vean, a partir del minuto 2:30, a esta familia ke dice ke “Semos una familia de obesos“…Eso sÃ, con mucho sentido del humor porke no se se ve ni el chocho…
“¡Orgullosa de mis carnes!”
” ¡Kiero ke me opere el Doctor Luján!”
Pero el verdadero documento está akÃ, a partir del minuto 5:45, dedicado a todos ellos ke se iNrritan cuando les kitan la comida; sean pacientes ke merece muchÃiiiisimo la pena:
Lo más grande es comer…
Como van al DÃa, a coger los danone ke tiran..
Yo estoy durmiendo, y sueño ke estoy en un restaurante y me como esto y esto y esto… Y claro, me tengo ke levantar y comerme una barra de pan
“Si hay ke andar ke anda, pero andar pa tonterÃa…”
Y de banda sonora…
Nuestra pregunta de hoy está clara ¿Cuando se sienten ustedes como Chon gorda?
HABLEMOS DE SERIES
Llevamos meses keriéndoles hablar de Nurse Jackie, una serie ke nos encanta pero nos liamos nos liamos y al final han llegao a la segunda temporada de emisión en USA y nosotros sin darle publicidad. Y es ke es una de las cosas curiosas de ser fan; la necesidad de ke se note, de identificarte, de correr la voz como su fuera una receta de cocina guachi; entre la devoción y la conversión, si no uno no lo pregona a los cuatro vientos, revienta, valga la rebuznancia.
Lo mejor ke tiene la serie es Edie Falco, talentazo televisivo al ke se le vieron infinitas posibilidades haciendo de Carmela en Los Soprano ( ya saben; nuestra serie favorita del mundo mundial); ese personaje vÃctima y verdugo ke a ratos la amabas y a ratos pensabas ke tenÃa lo ke se merecÃa ( ke no era poco). Con tantas facetas como la propia serie, facilmente se veÃa ke detrás del personaje hay una actriz como la copa de un eucalipto. Como tardó tiempo en hacer cosas relevantes con su carrera, nos pensábamos ke no podrÃa encarrilarla más allá de Carmela, pero no; la HBO ( santa santorum de las series “serias” y “respetables” en la época dorada de las series) se acordó de ella y lo ke iba a ser una serie de una temporada con pokitos capÃtulos se ha alargado y nosotros encantaos. Por cier ke los episodios son de media hora y se agradece porke se ven en un perikete y enganchan cantidá.

En aNgún sitio es posible ke hayan leÃdo ke se parece a House y bueno… Se desarrolla en un hospital…Hay drogas malÃsimas…Pero por lo demás, kien dice eso demuestra una vaguerÃa mental importante ke se ha kedao poco con el verdadero rollo de la serie, porke Jackie es un personajazo, un bombón de los gordos. Su moral escapa a cualkier convención y camina por la vida por encima de la lÃnea ke separa el bien y el mal tan pancha, haciendo cosas ke uno no entiede o no comparte, pero, fijatetú, esa es una de las gracias y el suspense de la serie …Saber por ké…Bueno, eso los guionistas, porke nosotros no keremos respuestas; keremos ver a Jackie muchas temporadas arrastrar una doble vida mientras se entretiene haciendo barbaridades en el hospital.
Sin falsas moralinas ni reprimendas ni sermones al espectador, se agradece disfrutar de eso tan difÃcil ke suelen hacer en HBO; no juzgar a los personajes, sino ke los muestran tal como son, asà ke el espectador se siente tratado con inteligencia, ke en estos tiempos da gustirrinin en las pantorillas. Y es taaaaan difÃcil ( aunke no lo parezca) hacerlo bien; precisamente porke les sale bien, la serie es de una incorrección polÃtica muy saludable y agradecible. No se la pierdan ke no se van a arrepentir.
Tampoco deberÃan perderse Misfist, ke viene del otro lado del Atlántico (UK) y ke cualkiera ke se considera muy puesto en series ha visto ya. De sólo seis capÃtulos y con próxima temporada a la espera, frente a las series norteamericanas aporta un humor más salvaje, menos medios pero bastante más originalidad y un punto de mira distinto, más cinÃco. A Misfits y a No heroics ( también inglesa de hace un par de años) podÃamos considerarlas la otra cara de la moneda de los superhéroes, visto por la mira inglesa, claro; una mirada más humanizadora y menos mÃtica, más salvaje y cotidiana pero con mucha más mala leche.
El humor cruel de No heroics es bastante más bestiajo y destructor ke el Misfist, pero eso no significa ke sea más floja. La trama de Misfist parte del accidente ke sufren una pandilla de jovenes e impresentables pseudodelincuentes de poca monta, castigados a hacer trabajos voluntarios. A partir de una tormenta, todos adkirirán un poder con el ke tendrán ke convivir, cosa no muy fácil porke los poderes son tela telita tela.

Al principio cogerÃas a los cinco protas y los mandarÃas a la cámara de gas instantáneamente, pero cuando termina la serie, les has cogido cariño, ese cariño tan cercano y familiar ke solo puede conseguir ke sientas una muy buena serie. Las sorpresas no paran de suceder y el último capÃtulo es tan descacharrante, tan buenÃsimo, tan inteligente, tan divertido y tan pasote ke rezarán porke llegue ya la segunda temporada; como nosotros hacemos.
Esto de arriba en realidad era, ejem, una excusa, porke en realidad kerÃamos hablarles de…LOST…La serie ke a partir del Domingo dividrirá a la humanidad en dos; los fans y los no fans, los ke la han visto y los ke no.

Como ya le hemos dedicao un buen ramillete de entradas, pasamos de más rollos, y aparte de hablar del final ( ke nos morimos de ganas por pasarnos horas comentándolo) kerÃamos hacer un homenaje a la serie ke durante seis años nos ha tenido entra la rabia, la risa, el llanto y la pasión. Y hemos pensao ke nos molarÃa ke los fans de la serie escogieran una escena. La nuestra favorita, la ke consideramos el apoteosis, la ke nos descubrió definitivamente a nuestro personaje preferido de todos los personajes ( incluso por encima de Ben Linus) y la ke cada vez ke vemos nos pone un nudo en la garganta, el pecho y el corazón.
Es ESTA.
( akà las voces originales ke mola ciento más)
La escena ke demuestra hasta ke punto los guionistas han hecho locuras pero también, joer, cuando han estao inspiraos han hecho maravillas de las ke nunca nos vamos a olvidar…Pocas escenas de amor taaaaanm bonicas, tan rechulas, tan emocionantes y con tanto sentido; es la escena ke nos llevarÃamos a una isla desierta con electromagnetismo, la escena de las escenas, la ke hubieramos kerido protagonizar o escribir. Es…BONICA DEL TÓ. Sólo por esta escena ha merecido la pena, sà señor.
Gracias a los creadores de Perdidos por habernos hecho disfrutar tanto. De hecho, la verdadera pregunta de hoy y ke marcará una señal en el tiempo de nuestra vida es…¿Donde estaban ustedes cuando emitieron el último capÃtulo? ¿Como lo vieron? ¿Con kien?
Si ustedes son fans, nos dejaran akà su escena favorita, ke asÃN sEmos los fans de Perdidos; estarÃamos hablando de la serie toooooa la vida.
20 DE MAYO
DÃ?A DE DIBUJAR A MAHOMA ( Iniciativa de Molly Norrris)
En el dÃa del dibujo de Mahoma y para solidarizarnos y defender la libertad de expresión frente a todas las cosas, hemos hecho un dibujo a propósito. No keremos ke el miedo nos achante, y con una valentÃa y una bravura ke muchos kisieran, akà nuestra aportación, hecha sólo pa gente observadora, porke aunke no lo parezca a primera vista, está:
