EL BIG BANG ( 2)
Sunday, May 30th, 2010Segunda parte
Su hermana ha entrado otra vez. También se parecen en como caminan; distraídos, en otro mundo, como dudando ke paso dar. Igual ke dudo yo ahora, metafóricamente hablando. Vuelve con una sonrisa de niña pekeña, los hoyuelos en las mejillas y los ojos separados ke se guiñan chisporroteando como los guiñaba él; ke me acuerde es la demostración de ke donde hubo cicatriz, todavía duele. Es mentira ke nos curemos; las cicatrices siempre dejan una señal mal cauterizada. Al final en la vida todo es una cuestión de señales, pero no de las ke yo hubiera kerido.
Viene con expresión decidida y al sentarse, parece ke por el pasillo ya preparó lo ke kería decir:
“Yo creo ke debemos estar orgullosos de lo ke hacemos en la vida si lo hicimos con buena intención…Puff…Jejejeje.” ( el guiño….) “Me ha kedado muy evangelista, pero lo ke kiero decir es ke no debería importarnos ke hicieron o como reaccionaron los demás; lo importante es como lo hicimos nosotros. Doy cursos de inteligencia emocional y se nota, jejeje…Perdona por meterme donde no me llaman…”
“No te preocupes; lo tengo más ke superado y hacía siglos ke no pensaba en el tema…Lo ke pasa es ke me ha pillado de sopetón, encontrarte akí, en este momento de mi vida hablando de esto…No me lo esperaba”
Las cosas ke más me trastocan son las ke no me espero. No tener el control siempre me ha hecho…Perder el control…
Así y con todo lo narrado y enumerado, se fueron dando las condiciones ideales y precisas para ke el big bang se produjera; yo sin control, metales pesados en la atmósfera de mi casa, energía infinita y desbocada ke se libera en un nanosegundo sin casi aviso, o puede ke yo no lo viera; estar tan pendiente de las señales hace ke, en ocasiones, te pierdas lo demás.
Como habíamos acordado dejar pasar unos días de tregua hasta volvernos a ver, tuve tiempo para hacer castillos en el aire, pero calificarlo así sería kedarse muy corto, porke fue un castillo y toda su comarca, una vasta región ke casi era un reino entero sin confines, sin principio ni fin. Un reino donde él y yo ejercíamos nuestro dominio rodeados de paisajes de caricias y sábanas, besos encadenados y manos ke rebuscan, el atardecer de una mirada ke se clava en la mirada del otro, ríos de felicidad y cumbres de risas perpetuas. Era un reino ke limitaba en sus cuatro puntos cardinales con el abrazo hecho frontera, porke más allá no había nada. Nada por lo ke mereciera la pena viajar.
Sin estrategia ni plan previo ke sirviera para tantear los ejercitos enemigos ke se preparan para la conkista, mandé un par de mensajes y él no los contestó. Llamé y no cogía el teléfono, y eso era algo ke no me podía explicar sino fuera por una razón muy grave, algún accidente, una causa de fuerza mayor ke se interponía entre el destino ke nos estaba esperando, porke las señales y su lectura estaban tan claras ke no podía ser de otro modo, esta vez tenía ke ser verdad. Puede ke hubiese caído preso de la maldición del sueño estando despierto, a caminar otra vez por la vida sonámbulo sin reconocerme, pero hacerle volver a nuestro reino me parecía una tarea fácil y sencilla. Si nuestro destino era grande, inconmensurable, estaba claro ke íbamos a encontrarnos grandes dificultades por el camino con las ke tendríamos ke luchar. Si fuera una ficción, un cuento, hubieran sido cercas, fosos, dragones, maldiciones, brujas, oceános de distancia y de tiempo, abismos de realidad; por eso , pensé, era necesario tener toda la fe y la paciencia posible; en la ficción el vapor al final se convierte en carne, pero sólo ocurre si se tiene muy claro ke se desea y se lucha por conseguirlo; sólo así es posible convertirse en héroe. Yo estaba dispuesto a luchar con los dientes si fuera necesario, porke estaba escrito y así me lo dictaba el destino con una claridad deslumbrante. La luz de akel resplandor vista con mis ojos de ahora tiene un fulgor enfermizo, emite ondas luminosas ke en este momento sólo podría definir como leve locura, inofensiva e inocua, pero sobre todo, infantil, con la determinación ke dan los sueños de un niño. Un par de hostias hubieran bastado para curarme.
“¿Ké libro lees?” me pregunta, tras unos minutos en ke hemos permanecido envueltos en el vapor ke emana el silencio y parecía ke ya no teníamos más de ké hablar. Yo hago como ke leo pero es ke no, de nuevo ke no; a veces no hay armadura de metal ke se pueda comparar a la ke está hecha de papel y tinta.
“Na, una tontería. Lo primero ke pillé por casa, pero no sé esperar sin leer o sin un libro en la mano…”
“Je…A él le pasa igual…Siempre dijo ke no podría kerer a alguien ke no fuese tan lector enfermizo como él, pero se ve ke no era suficiente”
A estas alturas de conversación reconozco ke me sorprende la naturalidad con ke habla de un asunto ke sentía como tan propio, íntimo y escondido, o al menos así era hasta hace unos minutos. Si lo analizo bien, más ke la invasión de la intimidad, lo ke realmente me asombra es su familiaridad con el tema, como si ella supiera todo lo ocurrido en realidad y fuesen muchas las veces ke lo hemos hablado. Pero nadie lo sabe, seguramente ni él, al ke sólo soy capaz de atribuirle emociones supuestas, porke lo cierto es ke nunca ( ni aún ahora) supe ke red de pensamientos gaseosos circulaba por su cabeza, los hilos ke movían sus actos volátiles y escurridizos, ke impulsos o ke miedos, si realmente en algún momento me kiso de verdad o fueron imaginaciones mías hechas de vapor cálido.
Sólo yo sé.
Sé ke la necesidad de vapor, de agarrarse a lo efímero ke vuela y es imposible de atrapar, hizo ke tras muchas horas esperando respuesta, le mandara un sms despechado y melodramático ke supuraba fino reproche y sarcasmo, o eso pensaba yo, porke seguramente no podía aspirar ni a frase hecha de culebrón barato.
” Deberían darte un oscar por tu actuación de la otra noche” fue lo ke le dije. Las nuevas tecnologías conspiran contra nosotros cuando las ansias de inmediatez y cercanía nos keman en las manos y nos estallan en la cara; ya no hay tiempo de reposar, de dejar enfriar las cosas, todo va en caliente pero de manera virtual. Las tecnologías también son vapor aunke se muevan por fibra óptica.
Mis pueriles ansiedades, en cambio, viajaban hechas ondas desde mi telefono, porke en akellos tiempos no había escuchado aún la letra de Drexler ke dice ke uno sólo conserva lo ke no amarra, y no sabía, no me daba cuenta ke no es sólo es necesario estar enamorado, también hay ke saber llevarlo, encauzarlo, darle al otro el tiempo ke merezca, el ritmo del ke tenga necesidad. Ke a él no le había dado ni tiempo ni modo lo supuse al tener (¡Por fin!) respuesta, un pekeño big bang ke anunciaba el big bang definitivo:
“Me dejé el móvil en casa y acabo de leer tu mensaje. No sé ke decirte. Ya nos veremos por ahí si eso.”
Si eso…
Nunca una posibilidad me sonó tan cruel y dura. A la zozobra inmensa, ahora se unía la sensación de haberla cagado, de haber sido intempetuoso y poco reflexivo, la culpabilidad ke tan bien manejo con el brío de un látigo ke me chaskea la moral, pero de la ke, por supuesto. yo no tenga culpa; fue la educación católica.
Mientras hablamos de libros como un tema salvavidas, la miro a ella y estoy casi por justificarme de mis acciones pasadas, como si ella supiera, como si necesitara poner una excusa ke resulte convincente también para mí. Le argumentaría ke mi dramatismo característico hacía ke por esa época apostara todas las esperanzas en asuntos ke era imposible ke me pudieran saciar, porke un mensaje de teléfono como respuesta de alguien con el ke has compartido cinco horas de tu vida ni kita ni da la felicidad, y sin embargo yo lo suponía, como se supone ke deberíamos ser seres racionales y estar por encima de esas cosas, pero no seré yo. Por eso volví a llamarlo por teléfono.
- Hola
- Ah…Hola…
- Perdona por el mensaje…Estoy tan escamado de los tíos ke ando muy desconfiado.
- Ya tío, pero mira, yo estoy en un momento de mi vida medio chungo y lo último ke me apetece son líos. Cuando he llegado y he visto el mensaje no me ha gustado nada tu rollo.
- Lo siento, lo siento mucho. Por favor, empecemos de cero.
- En serio, es mejor ke lo olvidemos. Me he venido de Madrid porke allí tuve una historia ke ni sikiera sé realmente si ha terminado y necesito estar trankilo, solo. En realidad no es…
-…por ti es por mí…
- Sí…esa era la frase…Es el colmo del tópico pero en este caso, cierta.
- Pero lo de la otra noche…
- La otra noche íbamos muy ciegos.
- No me vengas con esas. Yo sé lo ke sentí y todavía me dura, de hecho. Si pudiéramos vernos trankilamente, a la luz del día te demostraría ke…
- Oye, tengo ke dejarte…Hay gente en casa y he tenido ke salir al balcón. Ya nos veremos.
Colgar el teléfono también puede tener el efecto de un big bang ke convierte lo sólido y lo visible en vapor ke se eleva, y lo único ke se guarda como recuerdo es la humedad, las manos mojadas. Si ella supiera lo ke lloré esos días, si supiera de la desesperación adolescente ke me poseyó por semanas, de ke la propia imposibilidad de olvidarlo me hacía convencerme más de ké estábamos destinados, de ke nos únia una fuerza mayor a la ke no podíamos aspirar a comprender porke era inexplicable, como inexplicable era akel dolor ke me rompía por dentro , causado por un hombre para el ke a lo mejor yo fui una noche más, un hombre al ke sólo había visto cinco horas y ya me parecía imposible vivir sin él…Juas…De risa…¿Pero cómo se puede ser tan imbécil? Cuando crees ke has superado todos los niveles de estulticia, ocurre algo ke te demuestra lo contrario, porke siempre se puede superar.
Al menos esta otra parte vergonzante de la historia ella no la conoce y me ahorro el rubor. Me dijo ke era relativamente feliz y es cierto ke trasmite trankilidad y calma. Admiro a la gente ke lo ha conseguido con pocas cosas a su alcance y ella parece una de ellas, inkieta, interesada en todo lo ke hay en el mundo alrededor, viva, pendiente, no como yo, el mismo perro con distinto drama. Un horror, se lo digo yo ke me conozco.
Es posible ke ahora fuera incapaz de pasarme días enteros arrastrándome por un semidesconocido, puede ke alguien inexistente, incluso una proyección de mis deseos vaporosos, sin embargo, aunke me cueste reconocerlo, no soy tan distinto del ke fui, porke precisamente esas cosas son de las ke no se evaporan. Y jode.
Debían haber transcurrido al menos tres semanas y su recuerdo había dejado de ser sangrante para pasar a ser latente, escondido bajo una piel de epidermis tan fina ke a poco ke rascaban mis amigos ya volvía a sangrar en una apoteósis del sufrimiento ke si yo mismo aguanto poco visto desde hoy, no kiero imaginar mis amigos como debieron armarse de paciencia.
Uno de mis amigos, Pe, precisamente, me convenció para salir de concierto y tomar una copas un jueves noche. Hacía siglos ke no salía entre semana, casi podría decir ke diez años exactos, desde la universidad. Estaba harto del sabor de mis heridas y necesitaba aire abierto, limpio, sin una molécula de vapor ke lo hiciera inservible, como el ke ocupaba mi casa y ke apenas ya me dejaba respirar. Y el caso es ke hay ke intentarlo, porke esa la noche lo pasé muy bien. El concierto fue estupendo, la charla repleta de risas y las cervezas una tras otra, sin un minuto de descanso abstemio , cada vez más muertos de risa, sin parar de fumar. De un bar a otro hasta ke le dije ke me tomaba la última y me propuso cambiar de sitio. Ni sikiera habíamos pedido una copa en la barra cuando al mirar a la puerta lo vi aparecer, todo de negro con un pañuelo rojo al cuello.
Yo le miré y él me miró.
La realidad se transformó en una nube ke nos elevaba aislándonos del resto de gente, por encima de sus cabezas. Las casualidades, las señales, mi intento de olvidar, todo hecho una metáfora simbolizada por un tío ke había elegido precisamente ese día y precisamente ese bar para demostrarme ke hay casualidades demasiado retorcidas como para no tenerlas en cuenta, o al menos, pensar ke detrás hay algo más allá del azar, algo ke nos unía y no podia ser de otro modo, porke estaba escrito aunke sea inexplicable, ya ke sus frases son de tinta hecha con vapor.
Me dedicó una sonrisa desde lejos con chispazo de ojos y hoyuelos, y durante un rato intentábamos acercarnos el uno al otro, pero en el camino, o se cruzaba alguien ke conocía él o se me cruzaba alguien ke conocía yo, hasta ke ambos desistimos, él en un lado de la barra yo en el otro, haciendo como ke me ignoraba pero no, sus ojos se le iban para mi lado, involuntariamente. Él trataba de conducirlos pero no, volvían a posarse en mí indefectiblemente.
Pe me dijo “Pues si ese es el tío ke dice ke pasa de ti, cualkiera lo diría, porke menudo rollo lleva contigo.”
Dije ke dudo de si realmente estuvo enamorado pero miento. Ahí ya supe ke él me amaba también ( o eso me decía yo absolutamente convencido, con la certeza de un demente); kizás con un miedo aún más fuerte, pero era amor lo ke le salía de los ojos, y lo sé porke nadie nunca me ha mirado así. Sus ojos me gritaban, me pedían ke lo salvara mientras fingía ke escuchaba la conversación de sus amigos. Fueron dos horas en los ke no habría sexo ke se pudiera comparar ni con otro placer cualkiera ke haya conocido. Era la confirmación de ke estaba en lo cierto, ke aunke sus palabras me dijera ke no, sus ojos no consegían engañarme. No sé si akello era amor o ke era, pero los hilos ke nos unían hechos de pupilas y envueltos en vapor, me proporcionaron una de las experiencias más intensas de las ke jamás he disfrutado, sin ni sikiera habernos puesto la mano encima, sin apenas habernos besado…Me moría por saltar la barra e ir hacia él, estrecharlo entre mis brazos, despertarlo del sonambulismo, hacer ke reconociera ke me kería y obligarlo a besarme durante un tiempo interminable. Escaparnos en un tren.
Cuanto se puede llegar a desear una boca.
Es cierto ke el vapor es peligroso porke da sensación de volar aún estando en el suelo, y eso te vuelve atrevido, no racional ni capaz de calibrar los daños posibles, pero si por algo merece la pena ke recuerde esta historia, si algo me libra de culpa y de vergüenza, si hasta en días buenos puedo llegar a pensar ke mereció la pena, fue por esa noche de miradas ke confirmaron mis teorías, convirtiéndome casi en un profeta. Un profeta del vapor. Algo ke no pesa pero ke puede llegar a ser lo más intenso; ke paradoja y ke contradicción.
Parece ke el ritmo de consultas por fin se acelera cuando me dice ke a ella ya va a entrar, ke por favor la espere, y acto seguido, en un ultimatum cuidadoso y con media sonrisa traviesa, comenta:
“¿No me vas a preguntar por mi hermano?”
Hace minutos ke lo hubiera hecho, pero sólo recordar ya me está haciendo pasar un mal trago, así ke para ké hacerse más daño, ké necesidad hay de saber si lo único ke remueve son fantasmas ke no descansan en paz porke en el rostro llevan escrito lo posible, lo ke podía haber sido y nunca fue, como comprobé esa noche en el bar.
Ya se iba, pasó a por mi derecha y con un toke en la espalda casi imperceptible, me dijo hasta luego , pero despues de probar los efectos de estar unas horas kemado por su mirada, no iba a conformarme, porke el vapor se hacía luz y me iluminaba, me daba fuerzas, clarividencia, el ánimo de ke todo es posible si uno tiene una razón para luchar.
Salí detrás de él. Ya en la calle lo agarré del brazo para decirle ke hay casualidades ke son demasiado fuertes como para pensar ke no tienen un motivo y apostillé: “Ahora ya sé ke lo de akella noche no fue el alcohol y ke hay algo entre nosotros aunke tú no kieras asumirlo o reconocerlo.” Él me miraba sorprendido, con un punto asustado. Hizo amago de irse pero intenté detenerlo, porke dentro de sus ojos podía leer ke la cerradura estaba a punto de abrirse, ke la mampara de indeferencia y distancia ke intentaba poner entre nosotros, llena ya de grietas, estaba a punto de caer. Me hice el valiente. Lo besé. Lo besé y ya nada fue lo mismo.
Acabamos en su casa . Locura y èxtasis. Lo lisérgico del vapor. Horas de entrega sin medida, de carne como ofrenda, de confirmar ke éstábamos hechos del mismo molde, de la misma piel ke ya era sólo una. Risas de felicidad se me escapaban por la boca. Como lo llegué a kerer, como pensé volverme loco con los efectos gaseosos de los cuerpos sólidos, lejos ya de cualkier tren o de cualkier vía, posados para siempre en el instante preciso ke marca el antes y el despues de ke las cosas tengan sentido. Era tan generoso y tan kerible, tan auténtico en su manera de mostrarme cariño, tan deseable con sus manos pekeñas, tan guapo al sonreirme cerca, antes de besar, tan frágil y dolido. Con la impresión de se me podía romper de un momento a otro entre mis brazos, su voz se me metía dentro del cuerpo, me acariciaba órganos ke tenía la sensación de sentir por primera vez. Besé sus hoyuelos, nos dejamos evaporar, convertidos así en nube de vida efímera , porke las nubes son vapor de agua y aunke están destinadas a desaparecer, puede ke eso les de todo el sentido a su existencia, y eso es lo ke más dichoso me hacía abrazado a él; todo tenía sentido y para todo había una razón.
No dormimos en toda la noche, y cuando las luces empezaron a colarse por las rendijas de la persiana, sentí ke cortaba la comunicación, ke cada vez más se encerraba en sí mismo, oculto el mensaje de sus ojos para ke no lo pudiera leer, huyendo de mi mirada, distante y templado, en postura difícil a la ke costaba poderse abrazar. No me extrañó nada cuando me aviso de ke tenía algo importante ke decirme, yo ya sabía perfectamente ke no me iba a gustar.
- Me voy
- ¿De viaje?
- No. Vuelvo a Madrid, a vivir.
- ¿Ké kieres decir…?
- Cuando te conocí ya lo tenía decidido y por eso he evitado verte, no kería hacer daño y lo de esta noche…Ha sido una metedura de pata, lo siento…No debía haberlo hecho. Akí no tengo trabajo y al menos allí tengo a más contactos ke me puede ayudar.
- Dentro de tres días…Bueno, no sé…Hice juramento contra las relaciones a distancia pero si hay ke adaptarse…
- Es ke no kiero una relación a distancia. Kiero empezar desde cero en Madrid.
- Despues de lo ke hemos vivido, de como hemos estado…
- Esto no entraba en mis planes y además ya compré el billete está semana: me voy al jueves a las doce del mediodía.
- Ni en los míos tampoco, te lo aseguro, pero deberíamos ser muy gilipollas para privarnos de esto ke parece tan claro y tan bueno ¿No crees?
- ¿ Y ké pasará cuando dentro de unos años o incluso meses esto tan claro y tan bueno desaparezca? Porke siempre se acaba, y al final todo es una mierda; ya lo he vivido y no kiero pasar esa experiencia otra vez. Te culparía a ti de no haberme ido a Madrid, nos haríamos daño…¡¡Si ni sikiera nos conocemos!!
- Eso significa ke tenemos un cincuenta por ciento de posibilidades.
- No bromees.
- No estoy haciendo broma. Estas ganas de abrazarte son tan fuertes ke no me keda otra ke seguir mi instinto e intentarlo, hacer todo lo posible por estar contigo…
- Pues eso no va a poder ser.
- No me digas eso, tío…No me puedo creer ke…
- ¿Kieres mentiras o kieres la verdad?
- Kiero estar contigo…
- Nos hemos visto dos veces, se te pasará pronto.
- No, no se me pasará.
Fui a abrazarlo pero me eskivó y se levantó de la cama. Expulsado de mi propio sueño de una patada, disuelta la nube y rotas las moléculas de su estado gaseoso, de bruces contra el suelo, atado de nuevo a las vías del tren pero ya sin ganas de escapar porke no hay razones ke te hagan desearlo. Me vestí en silencio. A él se le oía trastear en la cocina. Asomé la cabeza, con distancia de por medio: ” Como parece ke lo tienes decidido, seguramente ya no pinto nada aki. Ya nos veremos por ahí si eso ¿No? Es una frase tuya. Si cambias de opinión, si en algún momento crees ke deberíamos probar, ke existe la posibilidad de intentarlo, no dudes en buscarme. Me da igual los años ke pasen; voy a estar por aki, esperándote”
Pero es mentira; keda bien como letra de balada cutre pero se puede comprobar ke es falsa. Dejé de esperarlo hace mucho tiempo ya. El vapor no deja rastro ni tiene memoria. Cuanto sufrir por gente de la ke luego casi ni te acuerdas. Ke absurdo todo. Cuanta necedad.
Ni me miraba. Apenas escuche un “nos veremos” cuando me disponía a salir y ya en la calle me odié con rabia por no haberlo besado, una rabia ke me daba ganas de gritar y romperlo todo.
Continuará…



