EL BIG BANG ( Y 3)
La sala de espera casi esta vacía, sólo me acompaña el hombre triste ke en ningún momento ha levantado la vista del suelo y una mujer ke llegó despues y ke ni sikiera se ha sentado. Como si el alkitrán se hubiera introducido en la sangre y me llegara a los ojos, las paredes de la sala, antes blanca, ahora parecen oscurecerse, llenándose de sombras. La marea negra ha llegado también a la saliva y mataría por un botellín de agua, por kitarme la sensación de haber comido tierra mojada por el alkitrán. Kién hubiera dicho ke los efectos y las vibraciones del big bang me durarían todavía hoy.
Un big bang ke fue acumulando energía la semana previa antes de su partida, días ke recuerdo con el mismo color ke ahora me ocupa las pupilas. No cogía el teléfono, no vi a nadie; si le hubiera comentado a alguien lo ke me ocurría, me hubiesen mandado a la mierda, claro, pero yo en ese momento lo ke me decía es ke ellos no habían sentido nada así nunca, una ola gigante de alkitrán ke lo arrasa todo, una erupción volcánica de kímica y piel, la sensación de estar amaneciendo en otra vida, porke sino, me hubieran entendido; sólo kien lo ha sufrido me entiende, por descontando. Y además, ke coño, sin excepción, los ke me trataban de majara por darle tanta importancia a un asunto tan aparentemente trivial eran amigos ke tenían pareja y odio esa superioridad moral ke destilan cuando ellos hace ya tiempo ke pusieron su corazón a buen recaudo.
No encendía ni la tele, ensimismado en un estado de seminconsciencia , sonando de fondo el ruido del tren ke venía a despedazarme, sin dormir por las noches, sin rendir en el trabajo, alimentándome de tabaco, y no, no era por desamor; con el tiempo concluí ke si un hecho tan insignificante en la vida me afectaba tanto había una razón más profunda, abierta y destapada por el hecho de ke me había dejado; perdí la fe en ke es bueno vivir. Si mis teorías estaban ekivocadas, si no había lugar para la magia, sin con tantas cosas a favor no salían las cuentas, si nuestra historia estaba escrita pero a él le daba igual, si las señales eran espejismos ke disfrazan el vapor, si no importaba lo ke yo hiciera…¿Merecía la pena?
Visto con mis ojos de hoy (o con los de cualkier persona de madurez normal) puede parecer de un drástico exagerado, de un infantil sin medida o de un absurdo sin comparación, pero si lo pienso por segunda vez, algo de razón había en mi demencia ¿Ké gracia tenía la vida si todo era azar, si no hay nada por lo ke esperar, si no existe la posibilidad de magia? Somos objetos muertos enmedio del inmenso océano, esperando ke una ola nos lleve a una playa para descansar del vaivén marino para siempre, o peor aún; ke nos reuna con un cuerpo muerto similar para tener la sensación de ke no estamos solos, pero en realidad, los único ke tienen en común es ke son muertos y se dejan llevar, y sólo con las olas tenemos la sensación de estar vivos, pero es una sensación tan falsa y efímera como el vapor y nadie está a salvo, porke tarde o temprano todos llegaremos a la orilla y descubriremos la fatal condición ke hace ke no tenga sentido, ke no merezca la pena ni intentarlo. Pobres actores secundarios ke un día pensaron ser protagonistas.
Tal vez sí merecía la pena pero yo no me lo había ganado, me había rendido fácilmente y olvidaba ke ser ficción significa asumir ke es posible lo extraordinario ( la predestinación a estar juntos), pero también encontrarse grandes obstáculos ke nos ponen a prueba y si en dos ocasiones lo había despertado, podía ocurrir en una tercera.
El jueves por la mañana, una semana despues, el día ke se iba, apagué el despertador con la intención de no ir a trabajar, dispuesto a kedarme en la cama todo el día y aguantar como pudiera, porke me veía incapaz de salir a la luz, de mover las piernas, pero a eso de las once de la mañana escuché ke alguien abría la puerta de mi casa. Todos mis amigos tienen llave y podría ser cualkiera, pero era Pe, ke sin un saludo, abrió la puerta de la habitación para gritarme… “¡¿Ké coño haces akí?! ¿Se puede saber ke te pasa? Nos tienes a todos muy preocupados, y yo al llamarte esta mañana al trabajo me he metido un susto de mil pares de narices…Creía ke te pasaba algo malo…”
Subió la persiana, abrió las ventanas y dejó pasar la luz, pero como un vampiro, me escondía entre las sábanas huyendo de la realidad ke sentia como ajena, un sitio al ke no pertenecía. Arrastró las sabanas también y me agarró para estrujarme :”¡¿ Todo eso es por ese tío?! Pero ké coño te ha dado?? No merece la pena hacerte el daño ke te estas haciendo, es horrible verte así”
- Eso es lo peor…Es algo ke no puedo controlar, y te juro ke lo he intentado, pero la semana pasada, cuando estuve con él…Joder, …Nunca había sentido nada parecido.
- Bah, siempre se dice lo mismo, y luego llega otro tío ke te hace cambiar de opinión.
- Este es diferente
- Todos son diferentes
- Te juro ke no me gustaría ser así y menos actuar de este modo, pero es superior a mis fuerzas. Seguramente necesito un psikiatra.
- Sí, seguramente. Como todos. Lo ke no entiendo es como si te gusta tanto no haces algo en vez de kedarte encerrado en casa.
- Porke ya no hay nada ke hacer. Se va a vivir a Madrid, esta misma mañana.
- Ke cabrón.
- No creo. Está dolido y tiene mucho miedo. Creo ke se está escapando, huyendo. Seguramente he llegado tarde, porke hace unos años podíamos haberlo tenido todo para ser felices.
- Ke más kisieras…Las cosas siempre se joden.
- Pero yo no voy a tener la oportunidad de comprobarlo.
- ¿ Cuando dices ke se va?
- Esta misma mañana, dentro de una hora.
- Pues mira, si de verdad es tan importante y tanto lo deseas, yo iría a buscarlo a la estación y hablaría con él.
- ¡Pero si en esta semana ni sikiera me ha llamado!
- ¿ No dices ke tiene miedo? ¿Cómo te va a llamar?
- No sé, es mejor ke lo olvide.
- Mira, te juro ke me la trae floja ese tío, pero si para ti es tan importante, no deberías dejar ke se fuera a Madrid sin decirle un par de cosas a la cara y no kedarte con ninguna duda…Y ke Dios me perdone por estar diciéndote esto, pero yo vi como te miraba y desde luego, no estás delirando…Del todo…
- ¿Hablas en serio?
- Totalmente. No creo ke estès así por un capricho.
- Lo puedes jurar…Gracias por entenderme…
- ¡Sal de la cama y dúchate! Yo te llevo.
Su hermana abre la puerta de la consulta y vuelve hacia mí, chisporroteante, luminosa, me pregunta cuando me toca y le digo ke despues del hombre ke acaba de entrar. Se ofrece a esperarme y le digo ke no, ke no es necesario. Me dice ke no le importa, ke le apetece tomarse una cerveza conmigo y además pidió la mañana libre, y yo insisto ke no, y ella ke sí, hasta ke confiesa ke tiene algo importante ke decirme. Es en este momento cuando me llaman de la consulta y yo entro, cuando estoy por decirle ke se vaya, ke no kiero saber nada más, pero parece tan buena gente ke me cuesta no confiar en su palabra .
La visita del médico es para unas recetas rutinarias pero aún así me pregunta si me encuentro bien; debe haberme notado la huella de las vías del tren en el cuerpo, debe haberme visto la lengua negra, el cuerpo exhalando vapor, la vergüenza tan fuerte ke aún me sigue cambiando la cara al acordarme y verme.
Verme en el coche de Pe, corriendo a la estación, haciendo malabarismos con los semáforos. Cuanto le agradeceré toda mi vida ese gesto…Cuerpos inermes flotando en el océano pero con algo a lo ke poderse agarrar , dejándose llevar hasta la playa juntos. No sabe hasta ke punto se lo agradezco.
La camiseta y las manos me chorreaban, empapando todo lo ke tocaba, como si el vapor se me hubiera kedado dentro del cuerpo y estuviera dispuesto a buscar un escape por todos los poros, al ritmo de un corazón desbocado ke luchaba por salir del tòrax a empujones. Despues de tantas comparaciones ke me hice atado a la vía del tren, era cruelmente irónico ke tuviera ke ir a buscarlo a la estación de Renfe, pero ke puedo esperar de kien escribe mi destino y me manda señales confusas y ekivocadas; es un pedazo de cabrón ke se debe divertir un huevo conmigo.
Las doce menos cuarto. Parecía ke no llegábamos. Ay mi corazón…Latidos con la fuerza de las ondas sísmicas de un terremoto. Las doce menos diez y ya lo daba todo por perdido. Pe se saltó dos semáforos y enmedio de una sonora pitada llegamos a la avenida ke lleva a la estación, el tiempo como una cuerda ke te aprieta el cuello. “¡Baja y corre, ke ya busco yo aparcamiento!” me gritó Pe en la puerta, sin casi detenerse. Estaba ciego, el sudor me caí a los ojos y no veía más allá de mis narices; por mucho ke lo limpiaba con la mano, me volvía a cegar; el mundo convertido en su totalidad en vapor.
Corrí dentro de la estación, choké con dos o tres personas, secundarios poco atentos a la culminación de la trama donde los protagonistas seríamos él y yo. Tropecé con una maleta y casi caigo al suelo. Por fin en el andén; ya kedaba poca gente ke no hubiera subido a los vagones, vapor por todos sitios, corrientes eléctricas ke me suben por las piernas y anuncian la explosión, energía aprisionada ke busca liberarse. Limpié otra vez mis párpados y por fin lo distinguí, esperando hasta el último minuto, fumándose el último cigarro.
Corrí hacia él, y a pocos pasos al ver ke apagaba el cigarro para disponerse a subir, grité su nombre y me miró; la mirada ke no olvidaré en la vida, el asombro y al miedo absolutos, la alegría y el terror, la desconfianza y el agradecimiento, el fracaso, el intento, el dolor y la esperanza; todo estaba contenido en los ojos ke, cuando me muera, recordaré por última vez, chispas ke atravesaron mi piel y se me kedaron dentro.
Le cogí las manos. Él no salía de su asombro y se le veía incapaz de decir nada, bokiabierto:
“Kédate. Te juro ke haré lo ke sea, te juro ke no te arrepentirás pero kédate. No me digas ke fue un sueño porke no es cierto; yo estaba allí, tío, pero no puedes irte ahora, dame unos días, una oportunidad para intentarlo y si no sale, Madrid está ahí al lado, siempre hay tiempo. Una semana, sólo dame una semana y a partir de ahí, si sale mal, ya no te molestaré más, pero joder, no me puedes dejar así…”
Sentí a mi lado a gente, gente ke nos miraba estupefactos, más estupefactos aún ke él. Una pareja mayor y una chica. Por fin acertó a decir algo mientras se soltaba de mis manos como no reconociéndome, dando un paso atrás, sonámbulo otra vez, pero esta vez para siempre :
“Estos son mis padres y mi hermana…Han venido a despedirme, porke me voy…Lo siento pero me voy. Ke tengas suerte”
El big bang. La explosión del vapor convertida en marea negra. Su cuerpo metiéndose en un vagón y llevándose consigo la poca confianza ke me kedaba en la posibilidad del disfrute de vivir. La estación viniéndoseme encima mientras sus padres y su hermana no podían apartar la mirada de mí, aún sin asimilar la escena, consumido en vergüenza, una vergüenza tan grande como una ciudad ke ni sikiera despues de irse el tren se me kitaba. Payaso, me dije, payaso, payaso, payaso, payaso y mil veces payaso. Ridículo, mil veces ridículo y patético. Todo es mentira. Nada de lo ke yo haga sirve para algo. Todo es azar y vapor venenoso. Kería ke me tragara la tierra, ke viniera un viento tan fuerte ke no dejara ni rastro de mí, ke una llamarada de sol me kemara entero, ke el tren descarrilara sobre mí para acabar con el drama impostado ke era mi vida, tragicomedia donde, por fin me convencía, yo era un secundario insignificante. Un secundario con testigos de su pésima actuación y eso la hacía especialmente triste, horrenda, la peor situación posible. Y no hay nada más aparte de salir de la estación escondiéndote de las eskinas, como si pudieses borrar lo ke has hecho pero no. Mejor no resistirse al océano ni a las cuerdas ke te amarran a las vías del tren. Yo tuve mi merecido por intentarlo y soy ejemplo de ello. El mal recuerdo de su familia mirándome, aunke hasta hoy haya olvidado sus caras, me va a acompañar siempre. A partir del big bang no vino un mundo nuevo; fue el mismo pero más caótico, con la conciencia de ke no se puede ordenar ni hacer nada por eskivarlo.
Al salir de la consulta, ella se incorpora y me acompaña por el pasillo, y sin darme tregua, otra vez me pregunta a bocajarro “¿Sabías ke mi hermano regresó de Madrid? Lleva viviendo akí casi un año ¿ No te lo has cruzado?”
Le contesto con un “No, salgo poco”, desganado, como keriendo parecer ke no me importa, ke me da igual, aunke saber ke vive en mi ciudad me hace dar un respingo, igual ke kien se descubre una espina en la yema del dedo al rozar un objeto.
Salimos a la calle, con el sol tan radiante ke nos obliga a protegernos con gafas oscuras, ideales para esconder mi turbación.
“Puede ke haya llegado el momento de ke os encontreis…Había kedado con él y viene en cinco minutos a recogerme con el coche…Te puedo asegurar ke no estaba preparado. Como son las casualidades ¿ Verdad ?”
A mí me lo va a decir…
- Oye, no creo ke sea la situación ideal para encontrarlo. Creo ke prefiero irme.
- Déjame ke te cuente algo; al poco de ke nos encontráramos en la estación, me fui a estudiar a Madrid y estuve unos meses en su casa mientras encontraba piso. Compartíamos ordenador y así es fácil saber donde navegaba mi hermano. No, no soy una cotilla, pero él es un desastre y se dejaba fotos tuyas por todas partes…
- ¿A ké te refieres? Nunca le mandé fotos.
- Ya lo suponía; es posible ke estuvier buscando por internet y alguna encontró. Si sabes buscar es muy fácil.
- A mí eso no me sirvió de nada….Y además ¿Ké me kieres decir con eso?
- Ke supongo ke no te olvidó.
- ¿Y ké ? De eso ya hace mucho tiempo y despues de la escenita de la estación, no me kedaron muchas ganas de saber nada más. Me costó mucho curarme pero akí estoy, con la cabeza lo suficientemente bien puesta como para plantearme retomar esa historia de ninguna manera.
- Vaya…Pensé ke te gustaría volverlo a ver.
- No, no me gustaría.
- ¿ Entonces no le digo nada?
- No, no se lo digas. Hay cosas ke es mejor dejar kietas.
- Pues…Lo siento…No pensaba…Yo…
- No te preocupes, me ha encantado conocerte. Ya nos veremos, si eso.
- Vale, ya nos veremos.
Acelero el paso como si dejara atrás el infierno, como si pudiera escapar de las llamas. Veo un coche aparecer por la calle y agacho la cabeza, otra vez escondiéndome. Escucho un frenazo, una puerta ke se abre. A mis pies les falta volar. De pronto escucho gritar mi nombre, yo ya casi corriendo, pero escucho como corren detrás de mí y gritan de nuevo mi nombre, cada vez más cerca, hasta ke decido detenerme, de puro insostenible ke es la situación. Me vuelvo y lo veo y me pongo tan nervioso ke no me lo puede creer; nunca termino de sorprenderme a mí mismo. Más de una década más tarde pero sin apenas cambios perceptibles; el rotro más hecho, las arrugas más marcadas pero poco ke añadir…La sonrisa con la ke viene hacia a mí sigue siendo la misma…Si uno pudiera morirse o desaparecer durante cinco minutos…
- Te reconocí y no podía creerlo. Ke fuerte ¿No? ¿Como estás?
- Bien, bien…Como siempre.
- Oye, tenemos ke vernos. Tienes ke dejarme ke un día te invite a una cerveza. Llevo años keriendo encontrarte para hablar contigo.
- No sé si es muy buena idea.
- ¡ Claro ke lo es ! Necesito decirte muchas cosas.
- No va a servir de nada, despues de todo, esto ke vivimos es una ficción.
- ¿ A ké te refieres?
- A esta escena. Me la estoy inventando.
- Je…¿Kieres decir ke no existo?
- No exactamente. Existes e hiciste muchas de las cosas ke akí cuento, pero te he convertido en un personaje y te he adaptado al relato ke me interesaba, sobre todo en esta escena. Necesitaba un final, digamos, sino feliz, sí trankilo, de cierta reconciliacion vital, donde tú y yo como personajes tuvieramos un respiro. Pero eso no se leería, claro, ke kedaría un final demasiado obvio. Tendría ke ser sólo intuído.
- ¿ Y todo esto para ké? ¿Ké sentido tiene?
- Porke describirte y narrarte me calma y siento ke alguna vez tuvimos una posibilidad. Al convertirte en un personaje de ficción, te conviertes en alguien ajeno a mí , hago ke tus acciones y las mías tengan coherencia interna, las explico, y así pensarte duele menos. Puedes llamarlo catársis. Además, aunke sea solamente durante tres capítulos, por una vez hemos sido protagonistas y eso le da un sentido a esta historia, hace ke la vea menos penosa y me reconcilie con ella, con lo ke vivimos. Así a la próxima vez ke te vea podré decirte, con fuerzas, “No digas ke fue un sueño”.
- ¿ Y ahora ké?
- No tengo ni idea.
- ¡ Pero si tú eres el ke está escribiendo esto!
- Sí, pero mi relato se acaba akí, tiene ke acabarse. Ahora debes escribir tú con tus hechos, y eso ya es la vida real, donde no puedo describirte, donde no puedo decir ke pusiste tu mano sobre mí porke tienes voluntad propia.
- ¿Y como acabamos?
- Adivina. Voy a narrar una escena en la ke me das un beso, el beso más placentero y largo ke nunca se ha descrito, vaporoso y eterno, será como un big bang maravilloso y positivo; he estado diez años esperándolo y ni te imaginas como será el verlo escrito . Ya casi puedo sentir tu saliva y también el vapor ke nos dejará elevados akí para siempre, nunca más atado a la vía del tren, nunca más siendo un objeto muerto en el océano, adios a la marea negra para dejar paso al papel blanco donde estamos escritos los dos.
Al final las señales tenian razón; estaba escrito. Pero el ke lo había escrito no era otro sino yo.
June 2nd, 2010 at 1:14 am
Un final sorprendente.
Muy bueno.
June 2nd, 2010 at 6:36 am
jo…
June 2nd, 2010 at 9:15 am
¿Verdad, sueño o historia inventada?
En cualquiera de los casos, muy buena.
Entiendo perfectamente el estado de desesperación en que La Otra M se hallaba inmersa antes de la partida del Sr. X y quien no lo comprenda, es que no ha tenido un amor no correspondido o un amor que lo ha abandonado. Es la única manera de apreciar el verdadero amor, porque se ha bajado hasta lo más profundo de la mierda y se ha podido salir. Y es cierto que es un asco regodearse en la autocompasión, pero es lo único que te pide el cuerpo en ese momento y hay que dárselo.
Esa despedida en la estación era necesaria, también la negativa, para poder emerger de nuevo y seguir adelante.
Lo que ya no es necesario es volver a retomar la relación si no se desea, porque hay cosas que no se olvidan y el estar en esa situación supondría ir apartando demasiados restos. Si se perdona y se olvida es para siempre.
June 2nd, 2010 at 11:16 am
Jo, que bonito es esto. Se me han saltado las lágrimas y se me ha encogido el corazón. El final es magnífico. Viva la escritura terapeútica.
June 2nd, 2010 at 11:29 am
Jolin!!! No quiero que se acabe…….
Las locuras son necesarias para hacernos más fuertes y aunque a veces duelan o no salgan como planeamos…….Benditas locuras!!!
June 2nd, 2010 at 1:36 pm
No me esperaba ese final, la verdad.
:-/
June 2nd, 2010 at 7:23 pm
Ohhh. La Otra M se ha hecho novelista,je,je…Utiliza los recursos de los grandes escritores…Muy buen relato, en serio.
Me encanta la situación de la estación y hasta veo la cara del padre y de la hermana. Yo la verdad es que nunca he tenido que luchar tanto por un amor y la verdad es que no se si eso lo hará más verdadero.
June 2nd, 2010 at 10:09 pm
Supongo que todos pasamos por lo mismo alguna vez. Imagino que sabrá Ud. a la perfección lo bien que le entiendo, ¿verdad?. La Srta. Meg lo ha explicado a las mil maravillas.
Y cada cual tiene su terapia. La mía no acaba de ser efectiva del todo, no sé la suya. Consuélese, al menos le queda el regustillo agridulce de haber vivido un amor brevísimo pero real y, al menos en parte, correspondido.
June 3rd, 2010 at 11:31 am
Que historia más chula…
Pero vamos a ver… Al final ¿Os hicisteis novios o no?
Lo pregunto más bien por ver si se te pueden echar los tejos, jeje … por que un chavote que escribe así de bien mola un montón.
June 3rd, 2010 at 12:20 pm
No me esperaba ese final.
Muchas veces nuestra mente nos hace malas pasadas e idealiza cosas que realmente no han ocurrido asi, o nos borra lo malo, o peor aun nos deja solo lo malo haciendo que la otra persona se convierta en un demonio. bonita historia
June 4th, 2010 at 3:22 pm
sea la m que yo conozco o no.. chapeau!!!
June 4th, 2010 at 5:24 pm
Yo me quedaría con el azar, es algo que me gusta, lo imprevisible y la capacidad de reaccionar ante los hechos, siempre he desconfiado de quien intenta controlarlo todo, además la magia de la vida reside en eso en el azar, en la posibilidad.
June 5th, 2010 at 9:12 am
Yo me quedo con la estacion. Eso son cojones.
Este final abierto es demasiado zozobrante para mi mentalidad burguesa y consumista. Cuanto daño ha hecho “Lost”. Y Unamuno.
June 7th, 2010 at 8:47 am
Que bonito.. y que bien escribes¡¡¡¡ mil veces he soñado yo que me pase eso…