5. ROBE

202 Anteriormente en “PERDER LO GANADO”… CAPÍTULO 1:SANTI CAPÍTULO 2: ÁNGELA CAPÍTULO 3: TONI CAPÍTULO 4: MARISA No sabía que era tan sensible e impresionable para ciertos asuntos, tenía un concepto de mí mismo bastante más valiente del que era en realidad. Y es que fue ver a Robe con los cinco puntos en la sien y darme un mareo que tuve que sentarme mientras el se reía y me hacía aire en la puerta del hospital. Como llevaba el pelo muy corto y barba de días, en vez de afearle, la cicatriz le hubiera sentado hasta bien si no fuera porque su cara imitaba a un mapa en tres dimensiones. -¡Estas blanco!- (me dijo)- ¡Que el herido soy yo, no tú! Y se suponía que viniste para llevarme a casa en el coche, no para que te llevara yo-(risas )-¡¡Y no me hagas reír que me duele todo, joder!! ¡¡Ay!! Además, había perdido un diente y tenía la nariz y los labios tan hinchados que era casi imposible reconocerlo. En los ojos un cerco oscuro auguraba dos moratones que le durarían más de un mes. Su cuerpo menudo, apretado y fibroso, parecía más vulnerable. El resto de cardenales, vendas, magulladuras y contusiones no llegué a verlos. Sin embargo la camiseta que le devolvieron en urgencias, tras las curas, iba estampada en grandes manchas y chorretones de sangre que habían adquirido un color marrón oscuro. – ¡Estoy por no lavarla! Me encanta como ha quedado… Y el comentario lo hizo riéndose a carcajadas de su propia ocurrencia cuando me ayudaba a levantarme del banco. Por su manera de enfrentarse a la vida y por otros miles de pequeños detalles más, no podía querer más a Robe, mi amigo más viejo, más especial, con quién tanto había compartido, sufrido, reído, bailado, llorado y también peleado. Robe fue noviete mío, pero hace tantísimo tiempo de eso que casi no tengo recuerdos de cómo fue, porque de aquel amor adolescente no quedaba rastro, erramos unos críos y sólo servía para que de vez en cuando sacáramos el tema entre un público suficientemente alcoholizado para echar unas risas. Durante un tiempo trabajó de reportero en un periódico y cuando lo echaron a la calle nunca sufrió por tener otros trabajos que no estaban a su altura, porque tenía talento, era un fotógrafo crudo, buenísimo, directo. Captaba la esencia que sólo los grandes saben captar. El mundo laboral había mejorado un poco y gracias a su obstinación pudo continuar haciendo fotos, esta vez por su cuenta, para más tarde venderlas al extranjero. Es cierto que su obstinación lo había convertido en un superviviente, pero también lo hacía, en muchos momentos y de muchas maneras, una persona difícil, inflexible, complicada y un poco antisocial. Goedkoop Nike Air Max La mejora fue de un año a esta parte, y por fin podía sentirse libre otra vez mandando fotos fuera, sin censuras, sin jefe ni amo, dueño de su trabajo y por entero de sus fotografías, tan importantes para él. Las amaba como pocas cosas se pueden amar, es posible que demasiado, porque sufría, daba demasiado por ellas. Suya tengo una gran foto en mi salón que él mismo me regaló, en blanco y negro. Me la hizo en uno de nuestros viajes, sin yo darme cuenta; aparezco mirando por la ventana y pese a que nunca me he gustado en ninguna foto, esta es diferente. Cuando la miro me trasmite paz. Y eso es mucho. Con esa sensación es con la que quisiera morirme. De todas las fotografías que me han hecho en la vida esa es la que más me gusta y más me representa. Y me la hizo Robe. Nike Air Max 1 Pas Cher Lo que intento explicar es que no me mareé por las heridas; me mareé por Robe, por verlo así. La imagen fue un mazazo cuyos efectos me durarían muchos días y que me venía cuando cerraba los parpados, cuando me iba a dormir, cuando intentaba abstraerme. Y sin embargo, su actitud era como si acabara de recogerlo a la salida de una fiesta. En el coche le pregunté: – Bueno, entonces…Ahora vamos a la comisaría a denunciar el robo con asalto ¿No? Ahí ya dejó de sonreír. Una sombra oscura se le cruzó en la cara. – No, no voy a denunciarlo. -¿Estas majara? Así será imposible que te devuelvan o que encuentren la cámara, si además no hubo testigos lo tendrás complicado. – En realidad, no fue un asalto como estás pintando. Tampoco me robaron nada y tampoco estaba solo. -¿ Cóooooomo? No entiendo nada… – Iba con Luis. – ¿Con Luis? ¿Pero otra vez has vuelto a verlo? Bueno, me callo que no quiero echar sal en la herida… ¿Y él cómo está? – Salió corriendo. – Tenía que habérmelo imaginado… Luis y Robe, Robe y Luis. air max pas cher Llevaban eones intensándolo pero nunca conseguían nada más que no fuera el hacerse daño. Meses sin verse, una nueva oportunidad, rayos y centellas, sapos y culebras y vuelta al principio. Su relación era un misterio que nunca conseguí entender, pero el caso es que así estaban, al menos que yo recordara, más de diez años. Supongo que sobra decir que no soportaba a Luis; era un niñato consentido que se daba aires de rebelde al que nadie comprende, cuando no era más que un maleducado antipático y estúpido. Sin embargo, para Robe no había más hombres en el mundo y ni siquiera lo intentó, al menos que yo lo viera, con otros. No supe nunca que le veía de especial y tampoco me lo contó, aunque después de tantos años yo había asumido que no era un capricho. Es posible que ellos lo llamaran amor, yo la percibía más bien parecido a una enfermedad crónica de la que nunca se curarían. En el coche, estuvimos minutos revolcándonos en el silencio, las luces de la ciudad nos regalaban claroscuros a ratos y su rostro en penumbra resultaba más impactante y aterrador. – ¿Me lo vas a contar o tengo que adivinarlo? – No sé si merece la pena; sufrirás, sufriré yo al recordarlo y encima no hay nada que hacer al respecto. – Venga Robe; llevas la cara hecha un cuadro expresionista, no me puedes dejar en blanco. – ¿Tendré que aguantar que nos juzgues? – Haré un esfuerzo… – Un esfuerzo no; o juzgas o no juzgas ¿De acuerdo? – De acueeeerdo. – Hemos vuelto a vernos desde hace unos meses. No te voy a decir que esta vez va a ser diferente, porque no lo sé. Esa es una de las razones por las que no hemos comentado nada a nadie. De hecho hoy casi la tenemos porque estoy harto de que nos veamos a escondidas, él no quiere ni salir a la calle… – Típico. – No, no es típico… ¿Tú crees que están los tiempos para que dos maricones se paseen haciéndose arrumacos en un parque? – Tampoco exageremos… – Je… – ¿He notado cierto sarcasmo en ese “je”? – Sí, has notado bien. air max 1 pas cher Ese sarcasmo iba porque Luis, al menos esta vez, tenía toda la razón. New Balance 515 hombre – Como no te expliques más… – Ernesto, de verdad, a veces te cuesta, te cuesta…No nos han robado; nos han dado una paliza por maricones. Chaussures Under Armour – ¡Venga ya! – Mírame la cara, mírame la cicatriz y dime si crees que lo estoy inventando -¡Pues entonces más razón para ir a la policía! – Después de lo que ocurrió a Santi, con Chus tantos meses desaparecido ya, que estoy seguro que ni se han molestado en buscar, paso. No seré yo quien me plante allí para que me humillen o algo peor; me habrán apaleado pero me queda la dignidad y no la pienso perder, que antes me lio a hostias aunque me juegue el cuello.

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  • Además, tampoco lo comuniqué en el hospital, así que ya no tendría mucho sentido la denuncia. -¿Por qué hiciste eso? – Porque es posible que si hubieran visto algún matiz marica en la agresión, ni me hubieran atendido; es más, me habrían denunciado ellos. Con el puto bulo de la nueva cepa del virus nos tratan como apestados, es la excusa perfecta. Antes hubiera podido ir al hospital de Fernando, pero desde que está en excedencia, nos ha jodido el apaño .Y si no me equivoco, tú no podrías haberme cosido la herida…¡¡Te hubieras desmayado!! – Si es tu decisión, la voy a respetar, me cuesta, como tú dices, me cuesta, pero la respetaré. zalando new balance uomo saldi Y ahora por favor cuéntame qué ocurrió. LSU Tigers – He tenido que sacar a Luis de casa a patadas y de los pelos, ya no soportaba vernos encerrados. Si fuera porque estamos follando, no me importaría, jejeje, pero el simple hecho de saber que lo hacemos por miedo me enerva, me saca de mis casillas. A mí no me encierra ni Dios, antes mato a alguien. Hemos dado una vuelta, nos tomamos una copa…Luis andaba mirando a todos lados, histérico. Como a mí también me estaba poniendo muy nervioso su actitud, le he dicho que nos acercáramos al Parque Sur, por estar tranquilos al menos. Y ya sabes cómo soy; la mezcla de naturaleza y oscuridad del atardecer me pone muuuy cachondo. Yo le metía mano, el se escabullía, yo le daba un beso, el me recriminaba, yo trataba de cogerlo de la cintura, él me huía. Pero hemos tenido mala suerte, joder, muy mala suerte y nos cruzamos con un grupo de niñatos, energúmenos. Eran unos críos de mierda, ninguno debía tener más de dieciocho años, pero eran bastantes, eso sí, unos siete. Nos insultaron, se rieron…Luis quería que saliéramos corriendo pero demuestra que todavía no me conoce; yo no he huído jamás, en la puta vida. – Y les hiciste frente, como si lo viera. – Tú sí me conoces… Pero es que cuando me dijeron follaniños se me fue la olla…¡¡Yo nunca me he follao a un crío en mi vida, que me gustan los tíos con pelos en los huevos!! Se pasmaron vivos cuando me encabroné a lo gallito, tal vez esperarían que las mariquitas locuelas salieran brincando cual cabritillos, jejeje…Qué imagen…¡Ay, me duele cuando me río! – Me desarma que tengas ganas de bromear… – Es que no pienso derramar ni una lágrima. Por eso no. La soltaré por Luis…Cuando se me pase este puto dolor en la cara…Ains…No tardó ni un instante en salir corriendo…Si al menos hubiera esperado una respuesta…Pero cuando volví la cabeza para decirle que se resguardara, ya se había ido… – ¡Menudo gilipollas! – Luis no es gilipollas, deja de meterte con él. Ha tenido una vida muy complicada y hace lo que puede, tiene miedo, como otros tantos y cada uno lo expresa a su manera. El miedo es salvaje, indomesticable, no se puede controlar… – Cómo Luis… – ¡Qué lo dejes ya! Nadie me obliga a estar con él, ni me ha hipnotizado ni me ha engañado, así que tenle un respeto por poco que sea. Hice una temeridad y nadie tiene ni tendría la obligación de seguirme en la temeridad, ni siquiera tú, yo nunca te lo hubiera pedido…De hecho…¿Te hubieras quedado? – No sé…Creo que sí, pero más por no sentirme culpable el resto de mis días que por valentía, eso lo reconozco. – Qué morro, jejeje… Te juro que estuve a punto de poder con ellos, con los siete; eran unos mierdas, no tenían ni media hostia, pero cuando me golpearon con el bate me dejaron KO y ahí aprovecharon para darme lo mío. Si llego a estar consciente, esos ni me tocan. Son tan lerdos que debieron pensar que estaba muerto y por eso me dejaron tranquilo y sin robarme nada, osea que después de todo, el bate me salvó la vida. Si te soy sincero, lo peor vino cuando desperté…No veas lo que me costó llegar al hospital, que apenas veía más allá de mis narices, bueno, ni eso. Al salir del parque encontré un taxi y el taxista dijo que no podía llevarme porque le mancharía la tapicería. – ¡No me lo puedo creer! – Pues es tal como te lo digo. Tuve que coger un autobús de línea y no veas cómo me miraban los pasajeros…¡¡Que risa!! – Joooooder. adidas nmd uomo Creo que me estoy mareando. – ¿Otra vez? Abre la ventana, hombre, ábrela y que te dé el fresco, que nunca me había encontrado mejor..¡¡Si hasta me han hecho un favor!!Me han hecho un favor, Ernesto, en serio; me han quitado el miedo de un hostión. Ya nunca más voy a tener miedo y eso vale una millonada, no tiene precio. Se nace o no se nace con miedo y a mí me lo han extirpado con un bate. Casi tendría que agradecérselo. Por cierto que las pruebas médicas dicen que no hubo violación, ni siquiera un leve y pequeño intento de violación, una verdadera pena porque había chavales bien ricos y por estadística al menos uno de ellos debería ser maricón, jejeje… Tuve que parar el coche en un arcén. No podía mantener la vista en la carretera. asics sneakers online store Un agobio inmenso me subía desde el estómago hasta el pecho, me impedía respirar, me llenaba los ojos de lágrimas que quemaban. Abrí la puerta, salí fuera y tomé todo el aire que pude. Robe me siguió y me puso la mano en el hombro. Adidas Shop van Nederland -Tenemos que ir a la poli, Robe, esto no puede quedarse así. -En el fondo envidio tu capacidad para ver las cosas con optimismo. Es increíble. Pero mantente tranquilo, que no se va a quedar así. – ¿A qué te refieres? – Hay un proyecto, vamos a llamarlo así, del que he hablado en ocasiones con la peña del gimnasio aunque nunca nos lo hemos tomado muy en serio. Pero después de lo de Chus y con esto mío ahora sí va a salir adelante, vaya si va a salir, ya me encargaré yo. – No sé quién es la peña del gimnasio. – Joder, Ernesto, te he hablado cien mil veces de ellos…Mario, Raúl, Miguel…No sé si incluir también al cateto de Juanra. asics gel nimbus donna – ¿Y el tema es…? – Agruparnos como patrulla para dar de hostias a las patrullas de niñatos. fjällräven kånken Mini No me toques los cojones y no me digas que es una locura, que te veo venir y no quiero sermones. Asics Pas Cher Esto es una guerra y yo no pienso ser una víctima, no pienso hacer de pasivo a la fuerza…Seré pasivo si me sale de la punta del rabo. Me darán porculo, ¡Ojalá!, pero no será con mi consentimiento y sin pataleo de por medio. – Madre mía… – No van a parar hasta que nos quiten de en medio, hazte a la idea de una puta vez, porque pensar de color rosa no te va a salvar la vida. Pero conmigo se van a encontrar con una sorpresa. Los cuatro hacemos un grupo muy preparado y somos capaces de repartir leña a toneladas; en el gimnasio lo he comprobado un montón de veces. Tenemos que boxear entre nosotros porque nadie nos quiere como rivales. Nos llaman las maricas rabiosas, jajajaja. – Esto…esto no puede estar sucediendo… – Pues lo está, y o te espabilas rapidito o te limpian. He pasado muchos días imaginando como lo haríamos, estudiando las posibilidades para que el plan tuviera éxito, y lo que vamos a hacer es imitar de la misma manera y hasta el último movimiento, su táctica y su estrategia. Tarde o temprano nos toparemos con una de esas putas patrullas y…¡Zasca! Se van a enterar…Creo que nada podría hacerme más feliz en la vida que ver a un hijodeputa de esos besarme las Martens. En algún momento nos cogerán, lo asumo, pero antes nos habremos quitao de encima a un buen puñado de cachorros nazis. -¿Y qué ganas con eso? Violencia y más violencia y más…Es una espiral sin fin. – El discurso a lo Gandhi te advierto que ya no cuela. Y si lo que me estás pidiendo es que me comporte como un buen cristiano y ponga la otra mejilla, tendré que reírme. No estamos hablando de una histeria colectiva que le ha dado a cuatro locas del ambiente; esto es real, nos quieren muertos y yo no se lo voy a permitir. -Tengo miedo de que te pase algo, a ti, a los demás, a la gente que quiero, que te hagan daño. -¿Más daño? Imposible.

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  • Acabo de superar el test de dureza… – No bromees, Robe. Estoy muy asustado, en serio; mírate…¡¡Es horrible!! – ¡Deja de llorar, hombre! A ver si van a pensar que eres mariquita, viene otra patrulla de mierdas y me rematan…Al final seré yo quien te consuele cuando soy yo el que necesita mimitos…Y no, no deberías tener miedo, es lo que ellos buscan, que nos quedemos inmovilizados. Ven, dame un abrazo…¡¡Pero tan fuerte no, que me duele!! – Odio esto, odio este país, odio a este gobierno de fanáticos nazis que nos han traído aquí, odio a todos los hijosdeputa que los votaron, odio a los que se quedan callados y son cómplices, odio a la humanidad que no hace nada… Nunca imaginé que una pesadilla tan horrible pudiese hacerse real. – Cierto, pero ya acabó el tiempo de lamentarse. Hay que hacer algo y hay que hacerlo ya. New Balance 420 hombre Yo a mí manera, tú, si quieres y te apetece, a la tuya. Pero si piensas que me voy a quedar quieto, el loco eres tú, pero loco de atar.

    3 comentarios para “5. ROBE”

    • Supako:

      Joder!!!, asusta, excita…replantea un discurso que creíamos tener superado. Me está gustando y mucho.

    • El gobierno ruso ha pedido a sus ciudadanos que denuncien a sus vecinos si creen que son gays a las autoridades locales. Cualquier persona que vea propaganda homosexual, debe contactar con la policía de forma inmediata: “Aumenta tu vigilancia cuando hables con tus vecinos, abras tu mail o subas en el ascensor… puedes ser testigo de propaganda homosexual. Sólo hay un paso entre ser homosexual y hacer propaganda para molestar a la gente decente” . La clase mas espeluznante de horror es la que es mas plausible. buenisima historia, felicitaciones

    • axo:

      Toda esta historia me deja atónito…es una vueltra atrás para la evolución?…

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