4.MARISA

177 Anteriormente en “PERDER LO GANADO”… CAPÍTULO 1:SANTI CAPÍTULO 2: ÁNGELA CAPÍTULO 3: TONI El calendario se movía en una rapidez casi enfermiza y no era raro el día en que Santi y yo quedábamos o hablábamos por teléfono, descartando posibilidades, tanteando opciones, preguntándonos que podríamos hacer más por encontrar a Chus. No obstante, la impotencia, la no posibilidad de hacer algo nos estaba carcomiendo; a mí, a él y a todos los que estaban alrededor. Empecé a notarlo raro pocos días después de la desaparición de Chus, porque estaba tan desesperado que hacía cosas sin orden ni coherencia, pero aún así, seguía siendo una persona cuerda y cabal. El día en que le comunicaron su despido de la universidad como profesor asociado, con el curriculum marcado de por vida, ese día si que empezó una bajada sin fin a los infiernos que le puso un gesto en la cara de permanentes ojos perdidos. A partir de ahí, se hizo casi imposible tener una conversación lógica con él. Womens Nike Roshe One Aconsejado por mí, en un consejo que en otro momento me hubiera parecido delirante, había intentado contratar a un detective. Y no fue uno, fueron cinco los detectives con los que se puso en contacto, pero ninguno quiso tomar el caso una vez que se entrevistaban con nosotros y se enteraban de los detalles de la relación que unía a Santi con Chus. Alguno hasta llegó a echarnos de su despacho y tuve que contener a Santi porque casi mata al detective allí mismo; llegó a asustarme hasta a mí. Santi empezó a tomar demasiados tranquilizantes y también a beber demasiado. En una huída hacia adelante, le dije que Marisa, mi amiga abogada, estaba poniendo todo su esfuerzo y dedicación en solucionar el tema. Pero mentía. Le mentí a Santi y no me arrepiento ni pediré perdón. En ese momento fue lo mejor; esa mínima esperanza, aunque mentirosa, conseguía calmarlo al menos un poco y hacía como que las cosas iban bien, pero también era mentira. No podían ir peor. De hecho, hacía casi dos meses que no sabía nada de Marisa. Había perdido el contacto con ella desde la última conversación que tuvimos. Se suponía que acudí a su despacho para aclarar el caso pero acabamos por pelearnos. Adidas Pas Chere En mi ofuscación, lo único que recordé los siguientes días fue lo mal que se había portado. Sin embargo, dos meses despues, con el transcurrir de los acontecimientos, aquella conversación tomaba un sentido y una explicación de la realidad con una exactitud que asustaba. Fue algo tal que así: – Me alegro de que hayas podido venir tú solo y así poder hablar tranquilamente. Cuando el otro día vinisteis todos en pandilla, era imposible sacar nada en claro. -Es que los mariquitas en grupo somos muy dados a ponernos histéricos, deberías saberlo; por eso pensé en ti, tooodo un hombre, para compensar y eso. – No tiene gracia. – Vamos, Marisa, era broma. – Pues no tiene gracia. – ¿Cómo está tu hijo? Hace siglos que no lo veo… – Así, así…En plena explosión hormonal adolescente y convertido en el rey del portazo. No acepta que esté saliendo con Susana y no sé la de veces que he tenido que castigarlo. Ayer viendo las noticias dijo que habría que violar a todas las lesbianas para convertirlas en heterosexuales… ¿Te lo puedes creer? – Joder, que ricura de chaval… – Es buen chico, pero escucha cosas en el instituto, ve las noticias y se deja influenciar. Nike kyrie 2 Ya se le pasará, o eso espero. El despacho de Marisa era casi una traslación de su personalidad a cuatro paredes; funcional, diáfano, práctico, sin apenas decoración, en tonos beige y crema, discreto y con los metros justos para no agobiar sin tener que pagar demasiado alquiler. En una época fuimos muy amigos pero a base de no alimentar la relación nos habíamos ido enfriando y distanciando. Ahora éramos dos personas que se apreciaban, sí, pero tampoco perdíamos oportunidad de disparar dardos a discreción en el límite justo del daño. Eso era un síntoma que cualquier experto en relaciones humanas habría diagnosticado como cuentas pendientes que solucionar. Es posible que ya fuera muy tarde para solucionar nada, porque Marisa había cambiado, había cambiado muchísimo. De ser mí mejor amiga en la universidad, la más loca, la más surrealista se había convertido en alguien inflexible, duro, rocoso y casi sin emoción. adidas superstar 2 uomo En su trabajo como abogada se había dejado la piel para ser una excelente profesional y es cierto que era buena, al menos ganaba bastantes casos según me contaba. Durante años estuvo defendiendo temas con un matiz social importante que iban de la inmigración a los malos tratos. Cobraba muy poco y a veces lo hizo gratis, es cierto que es algo de admirar, pero diría que lo había convertido en una especie de merito y medalla con el que se sentía capacitada para mirarnos en alto al resto de seres humanos, y eso le daba un aire altivo y arrogante bastante molesto. Es posible que su trabajo hubiera influido, era como si lo hubiera perdido, como si le hubiesen robado la capacidad de reír. Su paso de madre soltera a lesbiana tampoco había sido todo lo natural que debiera, como si no se hubiera acabado de aceptar a sí misma. – También me alegra de que al final Santi cediera y te haya dejado a ti como representante. Nike Sko Nettbutikk Va a ser más fácil todo y tendré que dar menos vueltas para decirte las cosas. Además está tan nervioso que me siento incapaz de llevar una conversación en términos legales con él, lo hace imposible. Las cuatro o cinco reuniones que tuvimos acabaron fatal y sin ningún resultado; es desesperante. – Es normal su actitud. Yo no sé cómo reaccionaría si estuviera en su lugar; es frustrante que ya hayan pasado tantos días y no sepamos nada, porque tú sigues sin saber nada ¿No? – Así es. – De todas maneras, antes de nada, quiero darte las gracias. Sé que estás muy ocupada y que hayas podido sacar un poco de tiempo para atendernos y llevar el caso es muy de agradecer. No tendrías porque, ni siquiera conoces a Chus, pero lo estás haciendo y es algo que debo reconocerte. – (acerqué mis manos por encima de la mesa del despacho y de todos los papeles que había encima, tome las suyas, apretándolas y lo volví a decir)- Gracias, mil gracias de corazón. Han sido días horribles, no hemos sabido a quién acudir, nadie era capaz de decirnos la dirección qué tomar y la manera correcta de hacer las cosas. Angel Pagan Jersey Que tú como abogada nos atiendas ha sido un descanso, al menos veo a Santi más tranquilo y esperanzado. – Si te soy sincera, como abogada poco puedo hacer. adidas bounce hombre Esto es un trabajo de detective y seguramente eso debería plantearse Santi; contratar a uno. Pero por casualidades de la vida, ayer me ocurrió algo digamos, inquietante. Hablando con un colega de mi ciudad le conté en qué estaba trabajando y él, sorprendido, me dijo que tenía un caso muy parecido entre manos; un conocido gay, desaparecido en su casa sin dejar rastro, con la policía sin ayudar en nada. – ¡Joder! ¿Y eso como encaja con la desaparición de Chus? Es decir… ¿Qué supones? – Te reconozco que estoy perdida. Hemos quedado en trabajar los dos juntos e informarnos de las novedades, teniendo claro que debe ser en secreto, actuando con mucha prudencia y precaución. – Es inaudito ¿No hay nada ni nadie que desde los sitios oficiales nos pueda ayudar? ¿Cómo estamos consintiendo este desamparo? – Se ha convertido en un caso sin salida, no encuentro la manera de llevarlo, te lo juro. En la policía me dicen una y mil veces que es un caso de desaparecido más y que ya han archivado el expediente. – ¿Eso significará que van a dejar de buscarlo? – Sí. De hecho hace días que dejaron de buscarlo si es que lo han buscado alguna vez. – Entonces todo el tema de una agresión homófoba, la hipótesis de Santi…¿Qué ocurre con eso? ¿No van a investigar por ahí, a buscar huellas? – ¿Tú crees que en comisaría serán muy proclives a investigar en esa línea? Las cosas están muy feas, Ernesto, y se van a poner peor. – ¿A qué te refieres? – Me han llegado rumores…Se comenta en algunos sitios que está a punto de caer un paquete de leyes que nos vamos a cagar. – ¡Venga ya! No serán capaces. Boston Celtics Ganaron las elecciones con ese discurso de mierda pero mira, han pasado dos años y no han hecho nada; se les va la fuerza por la boca. Además, saben que la sociedad no lo admitiría, que habría un levantamiento, una oposición brutal, una explosión social sin precedentes. Daria gusto vernos: maricas y bollos… Nike Air Max 2017 Heren zwart ¡ A las barricadas! Marisa, con la barbilla apoyada en la mano, me miraba por encima de las gafas y su aspecto aún era más de institutriz inglesa amante de la disciplina. -No va a pasar nada, ellos lo saben ¿Pasó algo cuando se aprobó el internamiento de transexuales en psiquiátricos? – Bueno, aquello fue diferente y… – ¿Diferente por? Los maricas no sois el centro del mundo ni levantáis más simpatía…¿O no se te ha ocurrido pensar el montón de votos que arrastraron con las promesas de limpiarnos a todos? Y como bollo me incluyo. Apuesto a que muchos de esos votos fueron maricas… No tengo claro que pasará en concreto, pero sí sé que vienen muy malos tiempos. Adidas Yeezy 350 Heren – Estos gobernantes son tan tontos que apuesto a que se les volverá en contra y les estallará en las manos. – No los subestimes porque están siendo inteligentísimos, a mí de verdad que me tienen impresionada. En estos dos años en que parece que no han hecho nada, sin embargo han ido cambiando sibilinamente piezas clave del gobierno para tener todos los resortes, pequeñas e imperceptibles para un ciudadano normal, pero yo te digo como experta en leyes que a partir de ahora no habrá nada ni quién los detenga; han puesto el sistema a su servicio y nos vamos a enterar. Además el paquete de medidas está al caer, en una o dos semanas. – ¿Y cómo es que los medios no han filtrado nada? Se me hace muy difícil de creerte, suena demasiado peliculero… -¿Los medios? ¿Qué medios? No me hagas reír…Este gobierno tiene muy claro que el factor sorpresa es importantísimo, porque pillan a la gente sin capacidad de reacción, desprevenida. Nos vamos a cagar, ya te lo digo yo, nos vamos a cagar… -No los dejaremos. fjallraven kanken mochilas Todos nos vamos a oponer, tú misma, seguro que te enredas en un montón de causas perdidas, como has hecho siempre porque no lo puedes evitar. – ¿Yo? No, eso se acabó. Ni te imaginas lo sola que me he sentido y sobre todo en estos dos últimos años que han sido durísimos. Viendo como se desmoronaba lo que realmente importaba en esta sociedad y nadie hacía nada, nadie movía un dedo porque parecía que no iba con ellos. fjallraven kanken classic 16 L Greyson Lambert Jerseys Estoy exhausta ¿Entiendes? e-x-h-a-u-s-t-a. nike air max 90 soldes De ir a manifestaciones, de mandar correos, de imprimir documentos, de asistir a asambleas, de alojar a gente en mi casa, de meterme en líos con la policía y todo gratis, por la cara. Bien puedo dar las gracias de no estar fichada, pero casi. No obstante, vivir es aprender y he obtenido una conclusión que procuraré mantener frente a todo y frente a todos; a partir de ahora, que cada palo aguante su vela. Canotta Orlando Magic Yo me representaré a mí, a mis casos, y mi cartera. Cobraré siempre y se acabaron las causas poéticamente perdidas. No pienso hacer peligrar mi licencia ni aunque me torturen, porque soy madre, tengo a un adolescente que alimentar y soy su responsable. Greyson Lambert UGA Jersey – ¿Y por qué tendrían que quitarte la licencia? – No puedo contarte mucho, pero así se pondrán las cosas. – ¡Ja! ¿De qué forma podrían hacerlo? Son gente patética y ridícula. – Es más fácil de lo que crees. Con controlar la vida laboral de la gente y marcar a los que no sean convenientes o aptos, con prohibir su contratación, lo tienen hecho. La gente que lleva años sin trabajo está tan desesperada que si encuentran un hueco, no preguntarán las razones. La miseria crea monstruos. – Je. No van a ser capaces. – Cuanto más niegues las evidencias, peor será. – Y siendo así como tú dices, decides retirarte de la lucha ahora; no entiendo nada y me sorprendes para mal. – Pues yo a ti no te vi en la manifestación que hubo al día siguiente de las elecciones. – Estaba de viaje con Robe y Fernando… – Tampoco en todos los encierros y actos que se organizaron con la ley que prohibía la libertad de movimientos a los inmigrantes. – Recuerda que fue el momento en que en mi empresa entró en números rojos, echaron a gente y trabajaba casi doce horas diarias, apenas iba a dormir a casa. – ¿Ves? Todos tenemos razones. Tú las tuviste con tu trabajo y yo con mi licencia y mi hijo. – Por mucho que dejes los casos más peliagudos y los asesoramientos jurídicos gratuitos, todo el mundo sabe que eres lesbiana y que vives con una mujer. Nunca vas a poder esconderte y negar lo que eres. Hubo un silencio en el despacho con más respuestas que millones de palabras. Marisa hizo como que ordenaba documentos en un gesto tan absurdo como falso. – Un momento…¿En los juzgados nadie sabe nada? ¿Nunca lo has dicho? Más silencio; pesado, untuoso y aclarador. Marisa mirándome frunciendo los ojos. Authentic UGA Jersey – Ya veo…Apuesto a que te has escondido en el hecho de ser madre, la gente ha dado por supuesto que eres hetero y no te has encargado de hacerles cambiar de opinión. Lo que no me encaja es… ¿Qué harás con Susana? ¿La presentarás como a tu prima del pueblo que ha venido a visitarte? – No eres nadie para juzgarme, Ernesto, nadie ¿Dónde estabas tú cuando yo me dejaba la piel por las cosas importantes? ¿Eh? ¿En qué estabas ocupado? ¿Chupando pollas? Hice lo único que en ese momento acerté a hacer. New Balance Femme Me levanté de la silla despacio, la miré como si estuviéramos en un duelo de ojos, y sin decir nada, me fui.

6 comentarios para “4.MARISA”

  • indeseable:

    Como caiga este relato en manos de Jorge Fernández Díaz….

  • Elena:

    Esto se pone cada vez más chungo, yo no quiero creer que esto pueda pasar!

  • El Escriba:

    Conforme voy leyendo el relato, no puedo parar de preguntarme si esto puede llegar a suceder y se te agolpan un montón de cosas en la cabeza.

  • Meg:

    Quiero hacer un pequeño apunte, en parte relacionado, sólo en parte, con el final de este capítulo.

    Creo que puedo decir que conozco a unos cuantos homosexuales y que, algunos de ellos, son bastante machistas respecto a las lesbianas. En más de una vez me he quedado de piedra al oír referirse a las lesbianas como “tijeras” o “comecoños” en un tono muy, muy despectivo.

    El final de la historia es algo así: yo miro por mí misma y por nadie más, porque otras veces, que te he necesitado, no has mirado por mí.

  • Supako:

    Genial!!!sigo leyendo el siguiente capítulo.

  • No es fácil juzgar a Marisa; yo, con un hijo a mi cargo, creo que haría exactamente lo mismo…

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