8.SALVADOR

8b Anteriormente en “PERDER LO GANADO”… CAPÍTULO 1:SANTI CAPÍTULO 2: ÁNGELA CAPÍTULO 3: TONI CAPÍTULO 4: MARISA CAPÍTULO 5: ROBE CAPÍTULO 6: LUIS CAPÍTULO 7: FERNANDO – Hijo ¿Estás bien? A veces sólo una sencilla y simple pregunta puede hacer estallar una tormenta de sentimientos tan grandes que apenas deja articular una palabra. Pasaron demasiados segundos de silencio para que mi repuesta fuera tranquilizadora: – Sí, claro. Estoy muy bien. – Como hace tanto que no me llamas y nunca me coges el teléfono, pensaba que pasaba algo. – Nada que no se pueda solucionar, jejeje. fjallraven kanken backpacks uk Sólo muy estresado y de trabajo hasta el cuello. -¿Seguro? – Seguro papá. Adidas buty dziecięce No tienes de qué preocuparte. Goedkoop Adidas Schoenen Aparentar un buen estado de ánimo, apenas veinticuatro horas después de tomar conciencia de que también se habían llevado a Ángela fue una tarea durísima. Y digo “se habían llevado” porque a esas alturas era cómo lo nombrábamos y definíamos entre nosotros, pero siempre cara a cara, nunca por teléfono ni a través de internet. La policía los llamaba “desaparecidos”, “un desaparecido más”, nos dijeron en comisaría “se está yendo mucha gente si avisar, tendrá alguna cuenta pendiente”, como si alguien pudiera creerse tantas mentiras ya, como si todos no tuviésemos a alguien cercano, muy cercano o conocido que hubiera desaparecido desde hacía días, semanas o meses, como era el caso de Chus, como lo fue Ángela y otros cientos más. Es cierto que lo de Chus me había dolido, pero era más una cuestión de cercanía al dolor con Santi que real y verdadero daño. Sin embargo, con Ángela las cosas eran distintas y había pasado la noche llorando sin poder cerrar los párpados más de cinco minutos, preso de la pesadilla del insomnio en la que se había convertido vivir. Aunque no hubiera sabido nada de Ángela, tampoco hubiera podido dormir; un vecino me regaló de madrugada una sesión donde pinchaba una y otra vez la canción “Puto…Matarilé al maricón”, a todo volumen, con las ventanas de su casa abiertas, colandose la horrible canción por todas las rendijas de mi casa. Nadie llamó a la policía y mucho menos yo, que sabía sin lugar a dudas que me la estaba dedicando en exclusiva. Por la mañana me desperté (más bien me levanté) tarde y llamé al trabajo y dije que no iría, después de todo estaba claro que era una cuestión de días que me dieran la patada y aguantar aquel ambiente podrido e hipócrita me superaba. Asics Gel Lyte 5 damskie – Se escuchan tantas cosas en las noticias, hijo, que ya no sé qué pensar… – Bah, exageraciones. De todas maneras, últimamente no es muy recomendable ver las noticias. Por el bien de la salud. Michael Strahan Jersey – Paso muchas horas en casa, y como estoy solo, la tele es lo único que puedo apreciar. La vista cada día la tengo peor y leer, sea en el ordenador o en libros, para mí ya no es posible. – No exageres que no estás solo. Y además si te operaras los ojos, mejoraría tu calidad de vida una barbaridad, pero como te empeñas en que no sea así, pues… – Para lo que me queda de vida, hijo, yo a un quirófano ya no me meto voluntariamente. adidas yeezy boost 750 męskie Si alguna vez entro, será porque lo decidáis mis hijos y yo no esté consciente para negarme. Ya sabes que desde que se fue tu madre… – Tu vida ya no es vida…Sí, papá, lo sé. -Que sepas que no pienso colgar el teléfono hasta que me digas cuando vas a venir a verme. El dolor por Ángela no era más que otra vuelta en el rodar de la bola de nieve que desde hacía meses se había ido haciendo más y más grande con el dolor de los demás, arrasando con todo lo que me importaba y tenía alrededor, en un movimiento que no parecía tener fin y que, ahora sí, también me arrastraría a mí. adidas yeezy boost La única duda era el momento, el modo y el lugar…¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Cómo? Preguntas que ocupaban poquísimo tiempo en mi cabeza; lo mío, mi posible daño no tenía ninguna importancia al lado del sentimiento de duelo por los demás, por los que estaban a mi alrededor, la terrible conciencia de estar quedándome solo o peor aún; me estaban dejando solo, me estaban robando a la gente que le daba a mi vida una apariencia de algo que merece la pena. La impotencia, una parálisis tanto mental como física corrompiéndome el estado de ánimo las veinticuatro horas del día. Es posible que a esas alturas hubiera perdido unos cinco kilos, porque hasta el apetito me habían robado, como me habían robado las ganas de disfrutar de otros (aparentemente) insignificantes actos cotidianos; el ansia porque llegara el viernes, la alegría de saber que te esperaban horas repletas de amigos y cervezas, el pasear viendo escaparates entre risas sin importar la pluma o el qué dirán. Si me hubiera visto mi padre tan demacrado y pálido, lo hubiera preocupado sin remedio, y eso sí que no. Un hijo, a partir de cierta edad, aprende y entiende que hay algo que al menos puede hacerle como regalo a sus padres y es el no darles preocupaciones ni calentamientos de cabeza, o al menos así lo veo yo . – Me pillas sin la agenda. Tengo que comprobar donde tengo tres días seguidos libres, porque son tantos kilómetros que ya que voy, que sea para estar un tiempo. – A mí me dan igual los días. Con verte ya me vale. – Ya pero las cosas hay que hacerlas con cabeza. air max 2017 dames – Hijo, para los años que me quedan… – La cabeza no te sirve de nada…Lo sé, papá, lo sé. La parálisis también me estaba convirtiendo en una persona hosca, seca, cada menos sensible y receptiva a los estímulos del exterior, tal vez una manera natural de defenderse de las penurias morales que me sacudían todos los días. De hecho, mi padre era la primera persona con la que hablaba después de que me llamara Keka para avisarme de que se habían llevado a Ángela, hacía casi veinticuatro horas de eso. Hace meses la hubiera tratado de loca, pero ya no. Tampoco me hubiera esperado nunca que fuera Keka, precisamente ella, la que me llamara para comunicarme algo así. Nike Air Foamposite En el teléfono había perdido los nervios y entenderla entre llantos y gemidos me constó un esfuerzo de minutos. Creo que al final conseguí calmarla, pero su desazón se me pegó a cada centímetro de la piel con el efecto del alquitrán y así estaba, sin poder transpirar, plomiza, haciéndome sentir enfermo y de alguna manera, sucio, con una suciedad que la ducha no podía eliminar. Digo alquitrán pero podría haberlo llamado culpa, la profundísima, inmensa y absoluta culpa de no hacer, de engañarte diciendo que no está en tu mano, de ser un observador pasivo incapaz de encontrar la solución o al menos, intentarlo. – ¿Cómo te llevas con Toñi, papá? ¿Ha mejorado vuestra relación? – ¡Esa tonta no sabe ni tiene ni idea de nada! Tendrá muchos títulos y carreras pero no sabe una puñeta de tratar a las personas. – Papá…De más de veinte entrevistas, a Toñi la elegiste tú, ni siquiera te dimos un consejo. Fue una decisión por entero tuya. adidas zx 850 damskie – Ya, pero es que como Lisarda no me cuida nadie…A ver porqué este gobierno de impresentables tuvo que mandarla a su país, si llevaba ya quince años y estaba criando a sus hijos aquí. Son unos cabrones, eso es lo que son. New Balance Tienda Gentuza. – ¿Ves? Esta vez no te voy a quitar la razón. – Lisarda es la persona que mejor me ha conocido después de tu madre. Me daba las medicinas sin ser pesada, me hacía caminar una hora al día y nunca me aburría en los paseos porque siempre tenía una conversación interesante. Y a mi edad, créeme, eso no abunda. Uno está aburrido de todo ya. Y esta Toñi es tan coñazo… -Pues o aprendes a llevarte bien con ella o ya me dirás que opción nos queda. -No creo que pueda. tn nike pas cher -Inténtalo; a lo mejor si le enseñas a jugar a las cartas vuelves a echarte unas buenas partidas, como hacías con Lisarda. – Qué te crees que no lo he intentado, pero esta mujer es tonta, tonta de remate y sin solución… ¡Ni siquiera sabe hacer trampas, ni tiene picardía para jugar! – ¿Te quejas de qué es honrada y limpia en el juego? Jajajaja. Mientras hablaba con mi padre, jugaba con el llavero que Ángela me regaló no sé la de años ya. Desde la tarde anterior, tras la llamada de Keka, no había podido soltarlo. Goedkoop Nike Air Max Era un muñeco de plástico blando enganchado en una cadena, una caricatura de nuestro cantante favorito Site Mato, monumento a la mariconez y una de las pocas personas públicas que se había dejado la piel y la cara por defender nuestros derechos. Muy maricón, sí, con un nombre ridículo, también, pero con más cojones que nadie. Y encima cantaba tan bien, tuvo siempre tanto talento y sentido del humor que sus canciones, sin ser perfectas, eran la banda sonora de nuestra vida. Al principio, cuando todavía en los medios se podía leer alguna noticia no oficial, cuando internet no se había convertido en una trampa llena de censura y mentiras, era habitual encontrar a Site en manifestaciones, detenido o con el puño en alto. No sé la de veces que debieron romperle la cara. Ahora ya, por supuesto, imposible saber nada de él ¿Donde estaría? ¿Seguiría encadenándose a farolas vestido de lamé dorado y con unas plataformas de quince centímetros? – Ernesto, voy a decirte algo que me gustaría entendieras en el mejor sentido y no te lo tomes a mal. Eres como tu madre y el orgullo te puede y te ciega, si te conoceré yo… – No te pongas la venda antes de hacerte la herida, papá. Todos cambiamos, incluso tú. – Verás…En la cuenta que tu madre y yo teníamos hay unos pocos ahorros. Los íbamos guardando por si ocurría algún imprevisto, pero ya sabes tú la vida tan normal y tranquila que hemos llevado, bien puedo decirlo. Ella se murió y no llegamos a necesitarlos. Ahora con mi pensión me basta y me sobra para mantenerme y además pagarle el sueldo a Toñi. – No sé si quiero saber lo que me vas a contar. nike air max 2017 dames Groen – Quiero que te quedes ese dinero y te vayas del país. Canotte All-Star No te harás millonario, pero creo que en algunos países será suficiente para comprar una casa, tal vez un local y montar un negocio. Así podrás empezar una nueva vida lejos de este país. Pintas muy bien, hijo, aunque no hayas vendido ningún cuadro porque siempre los regalas; a lo mejor podrías dar clases de pintura, o vender tus obras, no sé. – Papá…Yo… – Tú y yo hemos tenido muchas diferencias, para que nos vamos a engañar. Seguramente si no se hubiera muerto tu madre, no habríamos podido recuperar una buena relación de padre e hijo, como tenía que haber sido hace tiempo y dejarnos de tonterías, que cuantos disgustos le dimos a tu madre. Han sido tantas peleas… Incluso eso se lo tenemos que agradecer a ella, que fue capaz de hacer cosas buenas hasta después de muerta. – Papá… – Déjame que siga, haz el favor. No soy la persona más informada del mundo pero escucho lo que dicen y tengo ojos y veo lo que están haciendo estos hijoputas, y a mi hijo no me lo van a tocar. Como me llamo Salvador Romero, a mi hijo no me lo tocan si no es por encima de mi cadáver, no lo pienso permitir- ( le temblaba la voz)- Me he dejado la piel para que seas un hombre hecho y derecho, educado, trabajador, responsable, he trabajado como un negro y ha sido un esfuerzo muy grande, así que no permito que te hundan. -Ay papá… – Y me siento muy orgulloso, porque mi hijo no ha matado ni ha robado, todo se lo ha ganado con esfuerzo y no ha necesitado jugar sucio. Siempre ha tratado de ser una persona justa y honesta, al menos lo ha intentado, porque tiene un fondo bueno, lo sé yo que soy su padre y eso nadie se lo puede negar. Por eso no me importa con quién se acueste; ni a mí ni a nadie le tiene que importar y menos este gobierno que nos lleva al desastre y la ruina. Hay además otra razón; si este país está lleno de mala gente, te voy a demostrar que todavía quedamos honrados y no somos pocos. En el parque, con todos los abuelos con los que me junto, todos opinamos igual, quién lo iba a decir, si la mayoría de ellos les votaron; a buenas horas se arrepienten. Lo que quiero es que te puedas sentir orgulloso de tu padre como yo me siento de mi hijo. – No sé… qué decir…- (un río de lágrimas silenciosas me había empapado la camiseta) – No tienes que decir nada. Tienes que coger el dinero, irte del país, y llamarme por teléfono todos los días contándome como te va, porque te advierto que no voy a consentir que lo gastes en vicios, copas o guarrerías. – ¡Papá! – Tienes que hacerlo por mí, dejarme que me muera con la tranquilidad… – ¡No quiero que hables así! A ti te quedan muchos años de dar castigo. – Pues voy a hablar como me dé la gana, que bastante tengo con que en el parque tengamos que hablar en susurros para que no nos escuchen. Como tengo el oído tan mal, no me entero de la misa la mitad y me paso la mañana tratando de leer en los labios de los otros viejos, que no sabes la de babas que me llevo. Y en el club de pensionistas, ni eso; tenemos prohibido hablar, directamente, o hacer conversaciones largas para evitar polémicas. No sabes lo aburrido que se ha vuelto el dominó ahora. – No sabía… – Sí hijo; a todos nos está salpicando la mierda y me tienen hasta los cojones. Si me muero sabiendo que mi hijo está siendo la carnaza de estos perros rabiosos, me iré al otro mundo creyéndome un fracaso como padre. – Eso no es cierto. – Si lo es; aunque estuviera en una cama inmovilizado, un padre siempre tiene que proteger a su hijo y para qué querría yo el dinero si no es para algo importante como es el caso. – Aparte de que me estás haciendo un chantaje emocional de libro, no es tan fácil, también se está poniendo complicado irse a otro país. adidas stan smith mujer Y luego ten clarísimo que no te dejo sólo aquí ni en sueños. – Tu hermana sigue viniendo cada dos o tres días, eso sin olvidarnos de Toñi. Y tú vives a cientos de kilómetros…

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  • ¿Qué más da unos cientos más? – ¡Que te digo que no! – Soy capaz hasta de enseñar a Toñi a hacer trampas si con eso te quedas más tranquilo. . Menuda idea se te ha metido en la cabeza. Parece un chiste. – No creo haber hablado más en serio en mi vida. Lo puedes tomar como la locura de un viejo que chochea pero no será verdad porque aunque me fallara la cabeza, te lo estoy diciendo desde lo más hondo de mi corazón. Y ya sabes lo que decía tu madre cuando cantaba aquella canción: “el corazón ni hace locuras, ni puede engañar”. Que nunca se te olvide lo orgulloso que me siento de ti.

    6 comentarios para “8.SALVADOR”

    • Celia:

      Que bonito… casi lloro! Que emotivas las palabras de Salvador…

    • axo:

      Estoy de acuerdo con la srt. Celia….preciosas palabras… “el corazón ni hace locuras, ni puede engañar”….

    • Chef:

      Aaaay el Salviica.

    • indeseable:

      Es curioso. La canción de “Matarile al maricón” la ponían habitualmente en un pub al que solía ir en mis años mozos… Y siempre tuve la sospecha, por indicios que me llevaría tiempo explicar y tampoco viene al caso, de que era una sutil indirecta hacia mí, ya que siempre se pinchaba al poco de que entrara yo con mi grupo de amigos.

    • Chef:

      Climax total.

    • Supako:

      Qué capítulazo…ufffff….
      La literatura es identifiación, joder este capítul me ha conmovido y eso es deleitarse ante una buena obra. Gracias.

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